¿QE2 a la vista? Estas son las razones por las que el BCE está abocado a anunciar una segunda ronda de estímulos


La Reserva Federal ha renovado la tensión de los inversores sobre las probabilidades de una subida de tipos con su último comunicado, el correspondiente a la reunión del Comité de Mercado Abierto (FOMC por sus siglas en inglés) del mes de octubre. Una semana antes, era Mario Draghi el que recurría a otra de sus famosas intervenciones verbales: "Estamos listos para actuar si es necesario y estamos abiertos a valorar todas las herramientas que tenemos a nuestra disposición. No se trata de esperar y ver, sino de trabajar y valorar". No obstante, el gestor de PIMCO Andrew Bosomworth encuentra más significativas las declaraciones que hizo “Súper Mario” en la reunión del mes de septiembre, en las que admitía que la inflación estaba sufriendo presiones bajistas.

Así, el banco central someterá a estudio el próximo mes de diciembre su plan de expansión cuantitativa para comprobar su grado de efectividad y actuar en consecuencia. Bosomworth se adelanta a esta fecha al afirmar en un evento celebrado recientemente en Londres que él y la firma a la que representa “esperamos más estímulos cuantitativos, lo más probable es que se produzca una segunda ronda de QE”. 

El experto justifica esta afirmación basándose en el análisis de los datos macro:  “El perfil de crecimiento de la eurozona parece reflejar una recuperación sólida, con la publicación de muchos datos macro positivos como los PMI, que sugieren expansión. Pero existen dos problemas: aunque el crecimiento es sólido, todavía es muy bajo (en torno al 1%), y la inflación también es muy baja (la inflación subyacente está en el 0,9%). Además, las expectativas sobre inflación está empezando a despegarse del objetivo del 2% impuesto por el BCE”. 

A estas dos problemáticas añade una tercera, la persistencia de niveles elevados de desempleo y su correspondiente influencia negativa sobre la inflación. “Si la tendencia actual persiste, va a significar que existe una necesidad de que se reduzca mucho el desempleo antes de que se pueda ver un repunte de la inflación. Creemos que esta dinámica es la que está detrás de un posible QE2”, indica el gestor. 

¿Qué más puede hacer el BCE?

¿Qué forma podría adoptar una segunda ronda de estímulos cuantitativos? Según el representante de PIMCO, lo más probable es que se tradujera en un incremento de la cuantía de compras mensuales – de los actuales 60.000 millones a una cantidad entre 70.000 y 90.000 millones- y en la extensión durante un periodo mayor de tiempo.

“El BCE podría comprar activos más arriesgados, desde luego no deuda bancaria pero sí deuda corporativa no financiera. Estamos hablando de un incremento de entre 10.000 y 30.000 millones de euros adicionales en adquisición de deuda soberana, supranacional y de agencias estatales; en este último caso podría englobarse la deuda corporativa de empresas estatales o vinculadas al estado, aunque creemos que de momento el BCE va a evitar este tipo de bonos”, indica Bosomworth. Éste alerta de que, a pesar de estas medidas, el banco central tiene en cierto modo las manos atadas: “El BCE necesita que las autoridades fiscales de la eurozona le ayuden con reformas. Se puede conseguir crecimiento a partir del aumento de la productividad y de la población, y ambos aspectos están fuera de las competencias del BCE”. 

El experto no cree que la máxima autoridad monetaria europea se limite a incrementar las compras de bonos. También espera que reduzca el tipo de la facilidad de depósitos del BCE hasta el -0,3% y que la tasa de la facilidad de préstamo caiga al 0%, lo que supondría “dinero gratis para los bancos”. Con estas medidas, Bosomworth cree que “se incrementaría la velocidad con la que la liquidez entra en el mercado monetario”. Explica esta operación con más detalle: “El BCE obliga a los bancos centrales a acceder a fuentes de liquidez. Los bancos sólo pueden deshacerse de esta liquidez si se esteriliza, pero eso sólo lo puede hacer el BCE. En resumen, que los bancos están obligados a tener liquidez en sus balances y al mismo tiempo el BCE les penaliza por ello. La solución a este problema es incrementar la velocidad con la que el dinero accede al mercado, lo que se reflejará en una compresión mayor de los diferenciales”. 

Esta decisión tendrá repercusiones, como ya sucedió en enero cuando se anunció el primer QE. En concreto, el gestor prevé nuevas medidas poco ortodoxas procedentes de los bancos centrales de Dinamarca, Suiza y Suecia como respuesta a las medidas del BCE para mantener la estabilidad de sus correspondientes divisas. 

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