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QE: La semana siguiente


La semana que recién terminó fue el espacio de tiempo dedicado por los especialistas en renta fija para rumiar su desconcierto sobre la decisión de la Reserva Federal (FED) de diferir por un tiempo más la reducción de su programa de inyección de liquidez, vía la compra de títulos valores, o Quantitative Easing (QE, por sus siglas en inglés).

Las opiniones se movieron en un amplio rango que incluía desde el clásico “pero era obvio que no podían hacerlo dado los débiles indicadores económicos” hasta las que contenían un dejo de indignación por aquello de que “ellos crearon en mayo la volatilidad que hizo subir las tasas, y ahora culpan a las tasas altas de no poder dar inicio al fin del QE”.

En todo caso, pasado el rato de confusión y molestia la vida continuó y todos los actores volvieron a repensar sus movimientos tácticos de corto plazo. Quienes creen que en la reunión del Comité de Operaciones de Mercados Abiertos de la FED de finales de octubre (FOMC, por sus siglas en inglés) se hará el tan esperado anuncio de reducción, se orientan a los portafolios de muy corta duración. Otros, los que no ven un anuncio hasta dentro de seis o más meses se ocupan, de tratar de comprar los títulos más golpeados en los últimos meses que incluyen a los bonos municipales estadounidenses y a papeles corporativos AAA denominados en dólares.

En general, los analistas piensan que las tasas de interés denominadas en dólares comenzaron el largo y lento camino hacia el alza, acompañadas en este tránsito por los nubarrones de la volatilidad.



Las primeras tormentas aparecerán en el horizonte en octubre, cuando el congreso de EE.UU. vuelva a discutir la aprobación de nuevos límites de endeudamiento para el gobierno federal. Si bien es cierto, que todos creemos que al final de estas discusiones forzosamente se llegará a un acuerdo, pues la posibilidad de paralizar la administración pública de dicho país por falta de dinero está fuera de toda consideración creíble, es importante conocer en qué tendrá que ceder la Administración Obama frente a los republicanos para lograr tan deseada ampliación.

La deuda venezolana denominada en dólares mostró un leve retroceso en relación a las dos semanas previas por lo que el bono PDVSA 2022, uno de los títulos más líquidos del conjunto de papeles venezolanos, vuelve a cotizarse por debajo del valor par (99%). Sin embargo, las primas de cobertura de riesgo de insolvencia de los CDS han subido muy modestamente (cerca del 3% en el caso de la República). En general, el mercado estuvo muy ilíquido los dos últimos días de la semana, cotizando spreads (diferencial entre los precios de compra y venta que cotizan los intermediarios) de hasta 200 puntos básicos.

Las perspectivas de alza de precios de los títulos venezolanos denominados en dólares son bastante modestas, por un lado no hay presión para que suceda una gran caída en los retornos de los treasuries, llevándose consigo al resto de mercado. Y por el lado nacional, al no conocerse las tan esperadas medidas económicas, que deberían incluir noticias sobre la apertura de un mercado de cambio libre, matrices de opinión negativas actúan contra los precios. No olvidemos además, que un nuevo mercado de cambios requiere de la emisión de nuevos títulos de deuda denominados en dólares y esto no ayuda a mantener el precio de los ya existentes.

 

 

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