Primeras impresiones sobre el acuerdo para el tercer rescate de Grecia


El gobierno griego anunció ayer que había llegado a un acuerdo con sus acreedores para un tercer rescate valorado en 86.000 millones de euros. No obstante, el actual ministro de finanzas griego, Euclidis Tsakalotos, ha matizado que todavía quedan flecos por cerrar. Esta tercera ronda de ayuda financiera tendrá que ser votada mañana en el Parlamento heleno. 

“El acuerdo incluirá probablemente acciones que Grecia debe aprobar inmediatamente, junto con más medidas que le seguirán en octubre. Una vez que Atenas y varios gobiernos europeos aprueben las propuestas, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM, llamado coloquialmente fondo de rescate) estará en posición de desembolsar el primer tramo del préstamo antes del 20 de agosto, cuando vence el préstamo de 3.200 millones de euros del BCE”, comenta Monica Defend, responsable de asignación de activos de Pioneer Investments. 

La experta indica que “los mayores frentes abiertos son cuánto alivio de la deuda se incorporará como parte de cualquier acuerdo, y de qué forma se realizará”. Recuerda el pronunciamiento del FMI al respecto, que ha afirmado explícitamente que “la deuda de Grecia sólo se puede hacer sostenible ahora a través de medidas de alivio de la deuda que van mucho más allá de lo que Europa ha estado dispuesta a considerar hasta ahora”. 

Defend añade que tampoco ha ayudado a una situación económica ya de por sí complicada el notable deterioro del sistema griego (y de la economía en general) en las últimas semanas. “Las necesidades financieras son mayores porque hay una necesidad inmediata de intervención para apoyar al sistema bancario, y el crecimiento del PIB será mucho más bajo este año y el que viene”, indica. Vuelve a sacar a colación al FMI, puesto que el organismo cree que la deuda sobre el PIB heleno podría alcanzar el límite condenatorio del 200%. “De acuerdo con el FMI, la conclusión es clara: se necesita un enorme paquete de medidas de alivio de la deuda. Esto podría tomar la forma de un extraordinario alargamiento de los vencimientos (de al menos 30 años)”, concluye. 

Para la responsable de Pioneer, la clave tiene que ver con las perspectivas de crecimiento, y en la capacidad del país de desarrollar reformas que sean catalizadores de dicho crecimiento. “Mientras que Portugal e Irlanda son ejemplos de programas en desarrollo, la implementación de Grecia ha visto grandes contratiempos, debido a la inestabilidad política”, indica, para a continuación matizar que “no sería completamente justo decir que Grecia no ha obtenido resultados en reformas”. Pone como ejemplo, al mirar el ranking Doing Business del Banco Mundial, que Grecia ha registrado un progreso similar al de Portugal en los últimos cinco años. “Sin embargo, como resultado tanto del retraso en la implementación como del diseño de los propios programas, este periodo de tiempo no ha visto un regreso del crecimiento”, continúa Defend. Su conclusión es que “si se diseña un nuevo programa para Grecia con el retorno del crecimiento como objetivo primario, podría sorprender al alza”. La experta pone como ejemplo la recuperación en España tras la recapitalización y reforma del sistema bancario. 

Otra posible fuente de sorpresas positivas podría venir de la mano de las exportaciones: desde 2014 empezaron a dar signos de haber ganado competitividad gracias al recorte de los costes laborales, por lo que Defend piensa que “es posible que, una vez que se resuelva la incertidumbre vista en 2015 y el sistema bancario empiece a funcionar adecuadamente, las exportaciones vean un mayor progreso”. 

En resumidas cuentas, la postura de la experta se resume así: “Grecia no es una causa perdida, sino más bien un laboratorio de políticas económicas e institucionales para Europa. Hay de hecho razones para la esperanza, pero los resultados siguen siendo inciertos”. 
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