¿Por qué invertir en deuda subordinada financiera hoy?


Creemos que existen tres razones fundamentales que justifican la exposición a este segmento de bonos. En primer lugar, los cambios regulatorios que han surgido tras la crisis financiera. Las decisiones tomadas con el objetivo de incrementar los requerimientos de capital, solvencia y liquidez para los bancos (Basilea III) y para las compañías de seguros (Solvencia II) son buenas noticias para los prestamistas. Las compañías todavía están ajustando sus estructuras de capital para cumplir con los nuevos requerimientos regulatorios y están emitiendo instrumentos  similares a la renta variable con la intención de reemplazar los antiguos. Asimismo, los resultados de los últimos test de estrés hechos públicos el pasado otoño mejoraron la visibilidad sobre la exposición directa de estas instituciones a ciertos riesgos. Por último, el programa de flexibilización cuantitativa anunciado por el BCE el pasado 22 de enero debería ser también positivo para la deuda subordinada financiera dado que reducirá los costes de financiación de los bancos, los principales beneficiarios de esta política monetaria acomodaticia. Con los actuales tipos en niveles tan bajos y teniendo en cuenta que todo apunta a que se mantendrán así durante mucho tiempo, creemos que la deuda financiera podría ofrecer un rentabilidad potencial del 6% en 2015.

Otro aspecto que también merece ser tenido en consideración es si todavía estamos a tiempo de aprovechar la antigua deuda bancaria y de compañías de seguros que irá desapareciendo. Se trata de bonos que han contribuido al rendimiento de este segmento de deuda durante años, que siguen disfrutando de un atractivo perfil de riesgo/rentabilidad y que cuentan con un potencial de volatilidad y de caída  que nos parece, en términos generales, limitado.

Asimismo estamos siguiendo muy de cerca las nuevas estructuras emitidas por los bancos. Las emisiones Tier 1 acordes con Basilea III se han convertido ahora en bonos convertibles contingentes que computan como capital Tier 1 Adicional (AT1 Coco). Es verdad que entrañan más riesgo que los anteriores, pero también es cierto que ofrecen mejores rentabilidades, las cuales oscilan entre el 5 y 8%. Además, creemos que las transiciones regulatorias deberían seguir creando nuevas oportunidades. En cuanto a los bancos, para 2015 los requerimientos relativos a la capacidad total de absorción de pérdidas (TLAC según sus siglas en inglés) para los 20 bancos que han sido definidos como sistémicos deberían dar lugar a la creación de un nuevo segmento intermedio Tier 3, situado entre la deuda senior y la deuda Tier 2. Respecto a las compañías de seguros, Solvencia II debería dar lugar a la creación de nuevas estructuras, por ejemplo, bonos convertibles contingentes con un perfil de riesgo/rentabilidad más atractivo que los CoCos de los bancos. De hecho, seguimos aumentando el peso de los bonos de compañías aseguradoras en nuestra cartera. La transición de Solvencia I a Solvencia II ha creado nuevas oportunidades que difieren de la lógica de los bancos, vista la ola de operaciones de compras e intercambios  a la que asistimos a finales de 2014. 

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