¿Plan de pensiones o plan de ahorro?


No son buenos tiempos para el ahorro, algo cada día más necesario ante el negro panorama de nuestras pensiones. Por ello es importante elegir bien dónde vamos a invertir nuestros ahorros, con qué seguridad y con qué rentabilidad. Para acertar, lo más conveniente es informarse. Desde Optima Financial Planners analizamos las claves a tener en cuenta a la hora de tomar la mejor decisión.

¿Plan de pensiones, plan de ahorro… o los dos?

Partimos de la base de que ambos productos son generadores de ahorro. Los planes de pensiones son productos específicos para la jubilación por su ventajosa fiscalidad, mientras que los Planes de Ahorro tienen la ventaja fundamental de la liquidez del producto, es decir, puedes recuperar tu dinero si lo necesitas. El rescate de un plan de pensiones sólo se puede hacer bajo las contingencias que permite la Ley; en cambio, el de un plan de ahorro se puede realizar sin motivo específico ni regulado. Los planes de pensiones tributan en el momento del rescate como rendimientos del trabajo; los planes de ahorro tributan como rendimientos de capital mobiliario.

Ambos planes son perfectamente compatibles. Una misma persona puede disponer de uno y otro con una finalidad distinta: los planes de pensiones como fuente de ahorro a medio o largo plazo, dependiendo de cuánto nos quede para la jubilación; y los planes de aAhorro más a corto plazo, por si tenemos algún imprevisto y necesitamos liquidez.

En general, lo que prima en los planes de pensiones es el análisis de las rentabilidades históricas y el perfil de riesgo inversor; y en el caso de los productos de ahorro, es el tipo de interés neto (descontando gastos del producto) y el plazo. Para Optima Financial Planners, el vehículo por el que se materialice el ahorro es irrelevante, lo que importa es imponerse la obligación de generar ese ahorro.

Planes de pensiones: ¿Perfil arriesgado o conservador? ¿Joven o cercano a la jubilación?

A la hora de decidirse por un determinado plan de pensiones, lo primero es analizar los ingresos que percibimos, ya que si nuestra Base Imponible no es elevada se perdería la principal ventaja de este producto: el ahorro fiscal. El siguiente paso es analizar nuestro perfil de riesgo, y en función del mismo elegir entre toda una gama de planes de pensiones, desde los más conservadores hasta los más dinámicos en inversión.

En el análisis a priori siempre hay que hacer un estudio de las rentabilidades pasadas de cada plan, pues esta información histórica nos da pistas de cómo puede funcionar en el futuro, y nos permite compararlo con otros de su misma categoría. Por último, hay que considerar el tema de las comisiones que conlleve el plan, ya que al ir contra rentabilidad puede ser un asunto importante.

Otro factor a tener en cuenta es la edad. Lo normal es que personas jóvenes, de 30 a 45 años, y con un perfil de inversor más arriesgado, opten por planes más dinámicos, con mayor porcentaje en renta variable; la razón es que a medio-largo plazo los planes con mayor porcentaje en renta variable son más rentables. Las personas de 46 a 55 años suelen inclinarse por una opción mixta; y a medida que se acerca la fecha de la jubilación, la mejor opción sería ir consolidando el ahorro obtenido a lo largo de los años.

Planes de previsión asegurados para los que no quieren riesgos

Para aquellos que por perfil de riesgo se clasifican como conservadores, se puede optar por planes de pensiones con inversión 100% en renta fija, o como mucho un 30% en renta variable dentro de mixtos defensivos. Para personas adversas al riesgo se aconsejan los planes de previsión asegurados (PPA), que son perfectos para garantizar el saldo ahorrado de forma que el ahorrador se quede tranquilo. En esta opción del plan de previsión, lo importante también es conocer los diferentes tipos para poder elegir. Además se permiten los traspasos entre planes de pensiones y planes de previsión asegurados sin coste para el ahorrador.

La apuesta del autónomo: menos Estado, más privado

La amplia experiencia de Optima con sus clientes revela que la mayoría de los contribuyentes no confía en la prestación de jubilación futura que pueda otorgar la Seguridad Social. Los que tienen la posibilidad de elegir su base de cotización por estar encuadrados en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos tienden a cotizar en una base baja, aun sabiendo que ello supondrá una pensión muy reducida en el momento de su jubilación.

Entre los clientes de Optima, el 75% de los Autónomos cotizan a una base inferior a 2.000 euros (la máxima es 3.606 euros), a pesar de tener capacidad económica para incrementar su base. Y la mayoría de ellos cotizan a base mínima: 884,40 euros. Por supuesto, sus expectativas de ingresos para el momento de la jubilación son muy superiores a lo que supondría la pensión de jubilación del estado si continúan cotizando como hasta ahora. De hecho, en el 70% de los casos la prestación de la Seguridad Social no llegará a cubrir ni el 50% del presupuesto que se marcan para la jubilación.

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