Petróleo y gas de esquisto, ¿cómo ha cambiado el escenario de generación de alfa?


Históricamente, la inversión a través de empresas cotizadas ligadas al sector de la energía fósil ha proporcionado una exposición y correlación alta a la evolución del precio del petróleo. Debido a esta correlación, las empresas energéticas cotizadas se vieron beneficiadas por la fuerte alza del precio del petróleo entre los años 2002 y 2008, y también en el periodo post crisis 2009-2011. Sin embargo, en los últimos dos años el sector no está teniendo tan buenos resultados comparados con el mercado en general, debido a que el precio del petróleo se ha estabilizado.

Dos son las principales razones de este peor resultado: la menor demanda en países OCDE y especialmente Europa, donde la demanda ha caído un 15% desde 2008, debido a la ralentización de su economía; y a la revolución energética que está ocurriendo en Norteamérica con el fuerte incremento de la producción del petróleo y gas de esquisto.

Centrándonos en esta revolución energética, hasta el día de hoy, ésta no ha beneficiado al sector de energía fósil en su conjunto, debido a la fuerte caída en el precio del gas natural y a la expectativa de que el precio del petróleo caerá en el futuro por los incrementos de producción. En los últimos 3 años la producción de petróleo y de gas ha aumentado más de un 30% en Estados Unidos. Hoy en día, las valoraciones de las compañías cotizan teniendo en consideración precios futuros del petróleo más bajos que los actuales, lo que está afectando al sentimiento de mercado en general. Sin embargo, queda la duda de si estas predicciones no se cumplen… ¿asistiremos a un rerating de las compañías que será muy beneficioso para el sector en general? En los últimos 14 años, con la excepción del año 2009, el precio real del petróleo siempre ha sido superior al precio que estimaba el mercado 3 años antes a través de los mercados de derivados. 

En cualquier caso, parece que hay bastante consenso entre los gestores en que el precio del petróleo se encuentra con limitaciones tanto al alza, debido a la posible destrucción de demanda, como a la  baja, por el fuerte incremento de los costes de extracción. El rango estimado se encuentra entre 80 y 120 dólares por barril. 

En los años de fuerte incremento en el precio del petróleo, los fondos de gestión activa lo tuvieron más fácil para la consecución de alfa posicionándose de una forma generalizada en compañías de exploración y producción, pues se beneficiaban del aumento del precio del petróleo. En este nuevo escenario, con un posible rango en los precios entre 80 y 120 dólares por barril, no se puede confiar la generación de alfa a los incrementos en precio del petróleo. Diferenciar a las compañías que se puedan beneficiar de las consecuencias y de los nuevos desarrollos del gas y petróleo de esquisto, que requieren cuantiosas inversiones, tanto a nivel de exploración y producción como de infraestructura, de las que no lo harán, será uno de los retos que tendrán que afrontar los gestores de fondos de gestión activa de este sector. 

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