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Pensando en la Europa del 2050


Por definición un sistema pensional, cualquiera sea su estructura, funciona cuando los jóvenes entran a trabajar: si es un sistema de ahorro individual, un ahorro inicial más temprano lleva a una mayor mesada en la vejez; si es un régimen de prima media, son los trabajadores jóvenes los que sustentan a los actuales pensionados. Sin embargo, cuando existe un desequilibrio en el mercado laboral juvenil, como el actual, las cosas se ponen aún más difíciles de lo que pueden ser en el corto plazo.

Una alta población juvenil sin trabajo supone una gran masa de pensionados con recursos insuficientes para autosostener su consumo dentro de 40 años. De esta forma, quizá se necesite de un gasto gubernamental adicional para proveer bienes y servicios a esa población adulta, con el agravante de que a menos de que se solucionen los problemas fiscales en los próximos años, esto significará endeudamiento adicional.

Hasta hoy, los gobiernos de la Eurozona pueden permitirse esto: en algunos países, especialmente los emergentes, la población en edad de trabajar es alta, lo que supone que hoy aportan a sus propios sistemas de pensión, que se alimentan con bonos europeos, entre otros. Pero esto no será así al cabo de 40 años, con lo cual la demanda global de bonos gubernamentales será mucho menor.

Pero no es sólo esto. Los países europeos están sufriendo la caída de la población joven y el envejecimiento de su población actual, lo que supone una capacidad menor de sus economías para autosostenerse en una forma dinámica. Con un problema adicional: los desempleados jóvenes de hoy están retrasando muchas decisiones, incluyendo, de forma lógica, la de tener hijos. Incluso algunos nunca los tendrán, con lo cual la brecha entre población vieja y población joven podría ser aún peor al cabo de algunos años, agravando aún más el problema de productividad.

¿Puede ser este panorama peor? Sí, pues aún los jóvenes que pueden aportar hoy a sus pensiones en el mundo desarrollado, se enfrentan a los problemas propios de bajas tasas de retorno para sus inversiones, pues lo cierto es que invertidos al 3% (tasa de retorno de un bono gubernamental de largo plazo) no lograrán la masa suficiente de recursos para disfrutar de una pensión digna en el futuro.

Este panorama fatalista tiene una solución, no fácil, pero necesaria. Los sistemas pensionales necesitan ajustarse, por supuesto; pero lo más importante para Europa es lograr en un plazo muy corto un incremento importante en la productividad, especialmente antes de que su población siga envejeciéndose. No es sólo reducir la deuda como dijo Hollande durante su posesión, es lograr ahorros significativos durante los próximos 30 años que permitan sortear con suficiencia los gastos futuros y, sobre todo, es proveer a la población joven las herramientas que les permitan ingresar rápidamente al mercado laboral. Esto no se trate de izquierda o derecha, ni de socialismo o no socialismo. Se trata de sentido común y de imaginarse el mundo en varios años, si las cosas no se corrigen hoy.

Para finalizar, un dato de esos que son escalofriantes. Existe un axioma implícito a la raza humana: ajustando las variables por ingreso, ambiente, calidad de vida, residencia, entre otras; cada generación vive mejor que la inmediatamente anterior, es decir, yo tengo una mejor vida que mi padre, mi padre la tuvo mejor que mi abuelo, él a su vez la tuvo mejor que mi bisabuelo y así sucesivamente. Sin embargo, los últimos estudios adelantados muestran que en el mundo desarrollado nos encontramos, por primera vez en la historia, con una generación que tiene una calidad de vida inferior a su generación inmediatamente anterior. Lo cual no es poco: realmente muestra que estamos en un momento complicado de la historia, a pesar de todo lo que hemos logrado y del cambio e impulso que internet dio a la economía global. Pero, para reversar esta tendencia se necesitará que en menos de 30 años (desde el nacimiento oficial internet hasta dentro de 10 años en el futuro) se de una tendencia que, según nuestra experiencia más reciente se presenta en más de 100 años (desde la revolución industrial hasta el propio internet). Si las cosas son complicadas, depende de que se evite la vanidad personal en algunos gobiernos europeos.

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