Pánico bursátil en China: las gestoras internacionales analizan la situación


Las autoridades chinas están recurriendo a todas las armas de su arsenal para frenar las fuertes pérdidas –de más del 30%– que vienen registrando los principales índices del país desde hace tres semanas y que ya rozan los tres billones de euros. Ayer jueves, las bolsas de Shanghái y Shenzén se dieron un respiro y recuperaron, respectivamente, un 5,8% y un 3,8%, después de que se hiciese público que la policía llevará a cabo una investigación conjunta con la Comisión Reguladora del Mercado de Valores para determinar si el desplome de la bolsa ha respondido a “ventas cortas maliciosas” por parte de los especuladores, según informó la agencia oficial Xinhua.

Más allá de estas medidas de corte más sensacionalista, dirigidas a calmar el pánico que se ha extendido entre la enorme base inversora minorista que domina las bolsas chinas, parece que han tenido efecto las acciones puestas en marcha en los últimos días, sobre todo la prohibición impuesta a los directivos e inversores con una participación de más del 5%, que en los próximos seis meses no podrán vender acciones de la empresa en el mercado secundario. Esta decisión se suma a las adoptadas la semana pasada y a otras como que el Banco Popular de China refuerce la liquidez de la agencia estatal encargada de financiar a las corredoras de bolsa para frenar las ventas, que 21 sociedades de valores se hayan comprometido a invertir al menos 120.000 millones de yuanes (unos 17.460 millones de euros) en un fondo para la estabilización del mercado o que Central Huijin, parte del fondo soberano chino, esté comprando fondos cotizados (ver gráfico).

Creemos que las medidas adoptadas son cortoplacistas, que demuestran poca visión y que incluso podrían lastrar el sentimiento aún más, puesto que los inversores minoristas siguen siendo responsables de más del 70% de las ventas del mercado chino”, argumentan los expertos del equipo de renta variable china de Aberdeen, que atribuyen el rebote de hoy a factores de liquidez. “Podríamos pensar que, dadas las débiles condiciones económicas de la economía china, el rally nunca debería haber sucedido. Pero, con el Estado sosteniendo el mercado, no es descabellado que continúe la burbuja”. En este sentido, apuntan que “las correcciones resultan saludables en un mercado recalentado”.

Entretanto, más de la mitad de las 2.800 empresas que cotizan en ambos parqués mantienen suspendida su cotización, ya sea por decisión propia –para intentar preservar su capitalización de mercado– o porque sus acciones han registrado caídas del 10%, que provoca la anulación automática. “Esto ha obligado a los inversores a monetizar sus inversiones donde puedan mediante la venta de aquellas acciones que aún pueden venderse, como las acciones de clase H que cotizan en la bolsa de Hong Kong y los ETF más líquidos”, explica Sean Taylor, director de inversiones APAC de Deutsche Asset & Wealth Management (Deutsche AWM).

Lectura positiva

Pese a que todos los expertos coinciden en señalar la dureza de las caídas, también son muchos los que extraen una lectura positiva. “Las valoraciones –que, en el caso de las acciones que cotizan en el índice de Shanghái, no estaban caras, ni siquiera en el máximo de junio– han sufrido correcciones”, explica Tai Hui, responsable de la estrategia de mercado para Asia en J.P. Morgan Asset Management (ver gráfico).

Sin embargo, como señala John Ford, director de inversiones de Fidelity Worlwide Investment para la región Asia-Pacífico, “esta situación no se encuentra necesariamente reflejada en los fundamentales de las empresas”, por lo que en la casa británica están “aprovechando este escenario de fuerte volatilidad para incrementar posiciones en aquellas empresas castigadas por estas anomalías que no guardan relación directa con las valoraciones fundamentales de las mismas, que en varios casos han alcanzado niveles atractivos”.

Por su parte, Michele Morganti, Vladimir Oleinikov y Christoph Siepmann, de Generali Investments Europe, creen que tanto el Shanghai Composite como el MSCI China aún tienen margen para seguir cayendo, lo que incrementaría el atractivo de las valoraciones. Sin embargo, los expertos no recomiendan comprar aún porque “aunque reconocemos que el MSCI China se mueve ahora en niveles interesantes, el momentum de la bolsa de Shanghái podría tener un efecto negativo sobre el índice”. No obstante, consideran que la expectativa de una estabilización macro y las reformas emprendidas por el gobierno chino representan factores positivos para la renta variable a medio plazo.

“A medio plazo, las bolsas chinas se verán respaldadas por la política monetaria del país, que no es expansiva y podría serlo mucho más”, apunta Sean Taylor. “Esperamos que esta fase de presión continúe durante el verano, por lo que buscaremos oportunidades de compra en otoño”, añade, aunque en la casa alemana estarán muy atentos al desarrollo de los acontecimientos en China, “que podrían tener implicaciones negativas para la economía mundial si la volatilidad del mercado de acciones se traslada a la economía real”.

Impacto macro

En este sentido, la mayoría considera que la inestabilidad que están viviendo las bolsas chinas no tendrá un impacto significativo sobre el crecimiento del país, aunque también son muchos los que ven probable que la desaceleración de China sea más pronunciada de lo previsto. “Nuestra escenario principal es que el crecimiento se ralentice más rápido de lo que estiman las previsiones de consenso”, afirma Hans Bevers, economista de Petercam. “Mientras que el consenso sitúa el crecimiento del PIB en el 6,5% en 2017, nosotros creemos que podría ocurrir ya este año, y pensamos que continuará cayendo gradualmente hasta el 6% y el 5,5%, respectivamente, en 2016 y 2017”.

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