Opiniones de Western Asset sobre la actual situación macroeconómica


Uno de los catalizadores del elevado nivel de volatilidad de los mercados se remonta al mes de agosto del año pasado, cuando el Banco Popular de China decidió depreciar la divisa nacional. Creo que la mayoría de los participantes en el mercado lo interpretaron como una señal de que el crecimiento iba a comenzar a debilitarse. Esa preocupación inicial se extendió después al crecimiento general de los mercados emergentes y a lo que significaba para el crecimiento de la economía mundial. Ello puede verse en las bajas expectativas del crecimiento del crédito de los últimos seis o siete meses, que han provocado que el Fondo Monetario Internacional (FMI) revisará a la baja sus previsiones de crecimiento para el año 2016.

La preocupación generada por el crecimiento, cuando los activos presentan una valoración aceptable pero podrían resultar caros en un entorno así, es lo que provoca la volatilidad de los mercados de titulización. Esta situación se agravó por las repercusiones que tuvo sobre los mercados de materias primas, ya que la ralentización del crecimiento de los mercados emergentes provocó la caída de los precios de las materias primas. También se preveía una subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal, que finalmente se produjo en diciembre. 

La Reserva Federal confiaba en que Estados Unidos iba a mantener su ritmo de crecimiento y era optimista en relación con la situación de la economía mundial, pero la unión de estos tres factores fue lo que realmente provocó el aumento de la volatilidad.

En lo que respecta a la economía europea, en mi opinión el programa de expansión cuantitativa está funcionando bien en Europa. Desde las medidas que adoptó a mediados de 2014, el presidente Draghi lo está haciendo bien; hemos empezado a ver un cierto impulso de la economía.

En Western Asset somos muy optimistas en lo que respecta a la economía europea. Pensamos que va a crecer un 2% este año y un 2% el próximo año, dejando al margen el deterioro del entorno global o cualquier otro tipo de impacto de carácter externo. En nuestra opinión, la aprobación de nuevos recortes de los tipos aplicables a los depósitos, situados ya en terreno negativo, podrían respaldar la recuperación económica. Pensamos que sería el mecanismo más adecuado a corto plazo para generar crecimiento en la economía europea. Básicamente, penaliza a los consumidores por retrasar el consumo, que es exactamente lo que se necesita en una situación de deficiencia de la demanda. Lo que necesita el programa de expansión cuantitativa es influir en las expectativas de inflación, y ese es el gran riesgo para la economía europea en este momento.

Por otro lado, en lo que respecta a Estados Unidos, siempre hemos pensado que cuando la Reserva Federal se decidiera a subir los tipos de interés lo haría de forma muy lenta y muy gradual y, como afirma la entidad, en función de los datos económicos. Es evidente que, si dichos datos empeoran, la Reserva Federal cambiará su ciclo de endurecimiento. Pensamos que puede haber dos subidas este año, pero todo dependerá de los datos económicos.

Pero el resto de los bancos centrales no van a seguir necesariamente el ejemplo de la Reserva Federal. En mi opinión, la intención del Banco Central Europeo y del Banco de Japón es justamente la contraria; su política se orienta más hacia la expansión, hacia la provisión de liquidez, así que, en ese sentido, no lo creo. Los que pueden llevar a cabo subidas de tipos, en mi opinión, son aquellos bancos centrales que se ven obligados a hacerlo por cuestiones internas, que no son puramente económicas.  Pueden decidirse a subir los tipos por cuestiones políticas, o porque la inflación es demasiado elevada, o porque la falta de confianza de los inversores exige una prima más elevada.

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