Nuevo episodio en la guerra de los bancos centrales: Suecia baja tipos y anuncia un QE


Doble golpe de efecto de otro banco central europeo, en este caso el de Suecia. El Riskbank anunciaba ayer por la mañana el recorte de la tasa repo hasta terreno negativo (-0,1%). También adelantaba la puesta en marcha de un mini programa de estímulo cuantitativo de 10.000 millones de coronas suecas, el equivalente a un 2% del stock de deuda. Las previsiones aportadas por la entidad reflejan que se podrían producir nuevos recortes en la tasa repo a lo largo del año “hasta que la inflación CPIF (vinculada a un tipo fijo de IPC) se acerque al 2%”. Además, se han revisado a la baja las expectativas sobre tipos, por lo que podría esperarse un nuevo recorte en primavera. “El Riksbank dejó claro que, si fuera necesario, podrían intervenir en el intermedio de las reuniones programadas”, indican los expertos de Nordea

Un QE minúsculo… y difícil de entender

Desde la gestora nórdica también resaltan la decisión del gobernador Martin Floden de guardar cautela respecto a empezar a comprar deuda inmediatamente. En lugar de esa estrategia, se va a comprar deuda entre uno y cinco años de vencimiento los próximos 26 de febrero, 5 de marzo y 6 de marzo. De prolongarse el programa, se añadirían títulos de mayor duración. Para los estrategas de Nordea, el enfoque en la inflación podría provocar más recortes de tipos o medidas de estímulo adicionales; la próxima encuesta sobre inflación se publicará el próximo 11 de marzo y está rodeada de riesgos a la baja. Desde la firma advierten que la escasa cantidad del programa de estímulo plantea el riesgo de tirar a la baja las rentabilidades de las grandes capitalizadas: “La perspectiva de un recorte intermitente puede reducir el apetito por participar en las subastas revertidas, y por tanto hay riesgo de que estas fracasen o de que el Riksbank tenga que comprar a tipos muy deprimidos”. 

El activo que ha reflejado inmediatamente el mensaje del banco central sueco ha sido la corona, que llegó a retroceder a mínimos de seis años. “Esto creará mecánicamente inflación y los bienes importados se volverán más caros. Por consiguiente, los diferenciales de inflación implícita deberían ensancharse, a pesar de que los bonos ligados a la inflación no se incluyeron en el programa QE”, indican los estrategas. Más compleja es la digestión de la curva: “Obviamente, la parte entre 1 y 5 años es muy irrelevante, si acaso se debería aplanar. Dado que los tipos de los bonos están bajos en general y el riesgo del gobierno debería volverse más escaso, desde ese punto de vista la curva debería aplanarse también en vencimientos más largos. Al mismo tiempo una divisa más débil, más inflación y el hecho de que el mercado pueda empezar en algún punto a ponderar si este sería el último paso del Riksbank, podría llevar a unas rentabilidades más altas del bono a diez años”. 

“Obviamente, el Riksbank está dando señales a los mercados de que está en modo pánico. Es muy difícil de entender por qué deberían entrar en pánico dado el fuerte crecimiento económico, la recuperación del empleo y la subida del 15% del precio de la vivienda. Pero los días en los que la política monetaria en Suecia tenía algún tipo de sentido económico se han acabado”, afirman desde Nordea. Para ellos, el mayor riesgo que ha abierto la autoridad monetaria es que tenga que volver a recortar los tipos hasta el -0,25% en abril y doblar la cuantía del programa de estímulos, incluyendo compras de bonos a diez años. 

Si se produjera el recorte hasta el -0,25%, los expertos calculan que el cruce euro/corona sueca ya está cotizando en su justiprecio (9,6 euros). Si se tomase la decisión de retroceder hasta el -0,5% en algún momento de 2015, entonces su valor justo de mercado se situarán en 9,8 euros, aunque se podrían alcanzar los 10 euros.

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