Nuevo desplome de las bolsas chinas: ¿por qué no han arrastrado a las occidentales?


Tras el desplome del 8,5% de la Bolsa de Shanghai el lunes (una caída inédita desde 2007), ayer martes Shanghái cerraba con pérdidas del 7,63% y del 7,09% en Shenzen. Las cuatro últimas sesiones han supuesto la peor racha bajista para la renta variable china -que borra las ganancias acumuladas en el primer semestre- desde 1996. Sin embargo, ayer las bolsas occidentales rebotaron con fuerza: el Ibex 35 firmó una subida del año, del 3,68%. El índice más alcista de la eurozona fue el Ftse MIB, con un alza del 5,86%. Le siguió el Dax alemán, con un 4,97%. En cambio, los principales índices de EE.UU. no consiguieron aguantar en positivo, terminando la jornada con pérdidas en torno al 1,3% para el S&P 500 y el Dow Jones. En Japón, el Nikkei 225 terminó el martes con pérdidas próximas al 4%. 

Philippe Waechter, economista jefe de NAM (filial de Natixis Global AM), afirma que el desplome del lunes “no es un contagio mecánico de China al resto del mundo, es un reflejo de que las perspectivas de crecimiento están siendo persistentemente más bajas de lo pensado”. Descarta que la corrección sea un signo de recesión global, aunque sí considera que ha contribuido a incrementar la probabilidad de que la Fed no actúe en la reunión de septiembre. 

Dominic Rossi, director mundial de renta variable en Fidelity Worldwide Investment, destaca que “a diferencia de algunas de las crisis previas que hemos visto en años recientes, esta tiene su origen en el mundo emergente. País tras país han ido devaluando su moneda contra el dólar en respuesta a un crecimiento económico más débil dentro de dicho universo emergente. Los mercados de renta variable a nivel global están asimilando ese mensaje de un menor crecimiento económico en dichos mercados”. Rossi, que cree que la corrección está "a mitad de camino”, declara que “no es un buen momento para vender y, en mi opinión, a finales de año estaremos posiblemente en niveles más altos que los actuales. Estos son momentos para controlar los nervios”. 

Los expertos de Deutsche AWM advierten que “la corrección podría durar varios días más”, en parte por que las ventas han hecho saltar muchos stop loss, lo que ha obligado a deshacer posiciones. Desde la firma consideran que “los mercados buscarán consuelo en datos más fuertes de EE.UU. o Europa, aunque cualquier mejora de los datos chinos pueda ser recibido inicialmente con algo de escepticismo”. 

Sobre la reacción de las bolsas, desde Deutsche AWM se comenta que “es probable que la reacción inmediata haya sido excesiva”, por lo que habrá dejado “algunas oportunidades selectivas de compra, aunque la complejidad de la situación hace difícil predecir un suelo de mercado”. Tras las fuertes ventas, desde la firma afirman que la renta variable europea ha vuelto a ganar atractivo. En cambio, prefieren mantenerse al margen de la renta variable emergente al ser el segmento de mercado que “probablemente vea más recortes en las estimaciones de beneficios en las próximas semanas”. 

Nuevas medidas monetarias para recuperar confianza

Ayer, el Banco Popular de China volvía a adoptar nuevas medidas de estímulo, anunciando sendos recortes de 25 puntos básicos en los tipos de interés, hasta el 4,6% (el quinto recorte en nueves meses), y en la ratio de reservas bancarias, hasta el 1,75%. Asimismo, Reuters informaba de que el Gobierno planeaba aplicar severas medidas a la banca paralela para frenar el blanqueo de capitales y las transferencias ilegales (la ley china prohíbe transferir más de 50.000 dólares a otros países al año) y así frenar la fuga de capitales. 

Desde Schroders, el economista Craig Botham muestra sus dudas sobre la efectividad de estas medidas: “El recorte del coeficiente de reservas obligatorias probablemente sólo restablezca la liquidez perdida. El recorte de tipos, aunque útil, probablemente sólo evitará impagos en lugar de fomentar la inversión en una economía asediada por la deflación, el exceso de capacidad y los altos niveles de deuda. Además, los recortes de tipos anteriores han conseguido poco en cuanto a reducir los costes de endeudamiento para los nuevos prestamistas, ya que los márgenes por intereses bancarios han sido exprimidos por los efectos asimétricos en los tipos de los depósitos en comparación con los tipos de los préstamos". 

Julien-Pierre Nouen, economista jefe de Lazard Frères Gestion, se pregunta igualmente por la capacidad de las autoridades chinas para gestionar la desaceleración del país, aunque puntualiza que “parece que todavía tienen la capacidad de actuar tanto en presupuesto como en términos monetarios”. Según el experto, “la enorme reacción negativa del mercado el lunes 24 de agosto también pudo explicarse, en parte, por la falta de anuncios del banco central o por parte del gobierno”.

Adrien Pichoud, gestor sénior de SYZ AM, detalla tres grandes frentes que han contribuido a incrementar la incertidumbre: “la falta de información fiable o la dificultad para evaluar correctamente la situación y las perspectivas, el tamaño y la importancia de la economía china hoy y el nivel de la deuda creciente, tanto en términos absolutos como y lo más preocupante, en relación con el PIB”. La fortaleza del dólar tampoco ha sido de ayuda para China, más bien al contrario pues su industria exportadora ha caído y ha registrado una pérdida significativa de su competitividad respecto a otros países emergentes. 

Por todos estos factores, Pichoud afirma que “China apenas ha presionado lo que pensaban que era una válvula de seguridad o de descompresión, pero que ha provocado algunos nuevos ajustes en el mercado divisas: menos presión a la baja sobre las monedas de países desarrollados como el euro, el yen, la libra o el franco suizo frente al dólar, mientras que ha presionado a la baja sobre las divisas emergentes frente al  dólar y otras monedas de países desarrollados, que aumentan”. El gestor recuerda que los precios de las materias primas “también están fuertemente conectados en este momento tanto con China como con la Fed (a través del dólar y los tipos de interés), por lo que los titulares exacerban la volatilidad global”.

Didier Saint-Georges, miembro del Comité de Inversiones de Carmignac, indica qué podría suceder en el peor de los casos: "No sólo los inversores no confiarían más en China, sino que no confiarían tampoco en que los bancos centrales tengan la capacidad para apoyar las valoraciones y/o el crecimiento económico". Según el experto, "es ciertamente posible que, si se da un empujón, los bancos centrales podrían encontrar munición adicional", y llega incluso a plantear la posibilidad de un QE4 en EE.UU., "pero esto sería una gran vuelta de campana desde el escenario reciente, difícilmente pueda esperarse en el muy corto plazo". La conclusión de Saint-Georges es que la pérdida de la confianza y la fragilidad "podría llevar a los mercados a ir más allá a la baja". Su consejo en este entorno es "ser muy prudentes en las coberturas sobre las medidas monetarias puestas en escena en los últimos días".

El equipo de Aberdeen para Iberia, liderado por Ana Guzmán, comenta que, mientras que los inversores “seguían convencidos de que el gobierno haría todo lo que estuviese en su mano para dar soporte al mercado de acciones clase A”, lo que se ha visto en cambio “ha sido una batería de movimientos sin control por parte de distintas autoridades a cada cual más impotente”. En este contexto, consideran que la devaluación del yuan “se puede considerar como positivo, porque China  siga manteniendo su compromiso con el objetivo de la liberalización de la divisa, o como un intento desesperado de aumentar las exportaciones”. En todo caso, desde la gestora subrayan: “Asia en conjunto está sufriendo los efectos. El crecimiento es débil y las compañías se están enfrentando a dificultades para mantener la senda de beneficios. Los bancos centrales de la región parecen estar tentados a seguir el ejemplo de Beijing y debilitar sus propias divisas en un intento de mantener la competitividad”. 

¿Es el fin del ciclo alcista de las bolsas desarrolladas?

 “Ante este escenario es normal que los inversores estén preocupados: los precios de los activos han estado soportados por la liquidez y la confianza depositada en los estímulos económicos, no por los fundamentales empresariales.  Pero por otro lado, nos sentimos relativamente tranquilos y, en cierto modo, aliviados, ya que si los precios comienzan a reflejar el valor real de los activos, habrá oportunidades de inversión”, señala el equipo de Aberdeen.

Christophe Bernard, director de estrategia de Vontobel AM, indica por su parte que “aunque los problemas son serios – principalmente un deterioro de la calidad del crédito en los mercados emergentes y los sectores vinculados a materias primas- un mercado alcista suele estar seguido de una recesión, después del endurecimiento de la política monetaria”. En cambio, considera que “la probabilidad de recesión en los mercados desarrollados es extremadamente baja, dado que las políticas monetarias de los respectivos bancos centrales siguen siendo altamente acomodaticias”. Eso sí, llama la atención sobre la creciente divergencia entre los mercados emergentes con un papel más débil en el comercio internacional frente a economías fuertes como EE.UU., Reino Unido y Alemania. “Esa divergencia es una fuente de volatilidad para los mercados financieros”, concluye. 

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