Nuevas tecnologías en la industria financiera, la puerta hacia los millenials


“Todas las gestoras están enfocando sus técnicas de comunicación hacia los baby boomers, pero es un error ignorar a los millenials (nacidos entre 1980 y 2000)” afirmaba recientemente el responsable global de ventas minoristas de M&G Investment, Jonathan Willcocks, quien comentaba en Funds People las tendencias en el mundo del asset management. ¿Y qué pueden hacer las gestoras para llegar a esta generación? La respuesta es sencilla: comunicándose con ellos a través de los nuevos canales que utilizan y ofreciéndoles servicio a través de los mismos.

Ya hemos comentado en numerosas ocasiones que, sin duda, uno de los mayores desafíos de las gestoras y entidades financieras en nuestro país es comunicarse con el cliente del futuro. Pero no sólo eso, aprovechar el impacto de las nuevas tecnologías será uno de los mayores retos del sector financiero de cara a los próximos años. Según el Informe Capital Markets 2020 de PwC: “En 2020 la tecnología será la principal facilitadora del cambio. Impulsará la creación de nuevos productos, servicios, modelos de negocio y estructuras operativas, y permitirá la entrada de nuevos actores que no existían hace apenas cinco años”.

Por tanto, incluir las redes sociales en las estrategias de comunicación de las entidades financieras es imprescindible, pero también aplicar las nuevas tecnologías a sus modelos de negocio. Hace unos años, pocos confiaban en las plataformas de negocio online en el sector financiero. Sin embargo, hoy en el caso del asesoramiento bancario, cada vez vemos como los usuarios prefieren operar a través de las plataformas online que en las oficinas bancarias. No conozco a ningún menor de 30 años que haga la cola en la oficina para actualizar su libreta. De hecho ¿quién tiene libreta hoy día?

De la apuesta por la tecnología llevada al mundo de los fondos de inversión y el asesoramiento nació Feelcapital, un proyecto basado en la desintermediación y en el cambio de la industria de los fondos de inversión que pretende “convertir el mundo de los fondos en el mundo de los partícipes, mediante una simple operativa conseguimos que cada cliente tenga su futuro financiero controlado”.

Otro ejemplo de la aplicación de las redes sociales al mundo de la inversión fue la creación de Smart Social Sicav, el primer vehículo de inversión nacido de las redes sociales, que ya roza los 600 accionistas.

También han nacido multitud de herramientas que miden el pulso del mercado utilizando Twitter y se habla de la creación de un fondo de Tashego que se basará en el sentimiento inversores y el comportamiento que reflejan las redes sociales para apostar en la Bolsa.

Y como diría mi abuela, lo que nos quedará por ver. Estamos empezando, nos queda mucho por recorrer. ¿Conoces algún caso de éxito que te apetezca compartir?

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