Nueva devaluación sorpresa del yuan: ¿debe el inversor esperar más caídas de la misma magnitud?


El Banco Popular de China (BPCh) ha vuelto a sorprender al mercado al permitir una segunda devaluación consecutiva del yuan del 1,6%, hasta los 6,3306 yuanes por dólar. La primera, ejecutada el martes, ha supuesto el mayor retroceso para la moneda en un solo día desde 1994 (leer más). Los mercados de renta variable, divisas y materias primas han vuelto a digerir mal esta maniobra, interpretada por unos como una respuesta de las autoridades para sostener el crecimiento y por otros como una maniobra para que el FMI incluya a finales de año al renmimbi dentro de su cesta de divisas con derechos especiales de giro. 

Patrice Gautry, economista jefe de UBP, aporta algunas pinceladas sobre la situación económica en China, cuyo crecimiento se ha ralentizado a gran velocidad: “El gobierno chino esperaba arrancar el consume doméstico gracias al vibrante mercado de valores, que trasladaría el efecto riqueza a los hogares chinos. Con el reciente crash y la asustada reacción oficial para contenerlo, estas esperanzas han sido maldecidas". El economista jefe recuerda aparte que China está detrás de la caída generalizada de las materias primas, al traducirse un menor crecimiento económico en una demanda inferior.

En este contexto, prosigue el experto de UBP, “la única opción que quedaba era impulsar las exportaciones – que cayeron recientemente- mediante la devaluación de su divisa”. Gautry comenta que el yuan ha estado recientemente bajo presión, lo que ha obligado al BPCh a vender dólares para mantener la estabilidad, y esto explica por qué sus reservas de divisas han caídos desde el comienzo del año. “Debilitar la divisa podría ser visto como una manera barata de impulsar las exportaciones, pero esa señal empujará a muchos inversores y empresas a vender todavía más yuanes, haciéndole más difícil al BPCh supervisar una depreciación firme del yuan”, concluye Gautry. En consecuencia, la vision de su gestora es de mayor caída de la moneda, aunque a un ritmo difícil de predecir. 

Consecuencias de la nueva política monetaria

“Los esfuerzos desperados de China para mejorar su competitividad están poniendo un montón de presión sobre sus vecinos asiáticos. Es por esto que las divisas de la region se están desplomando: el won surcoreano, el dólar australiano, el bath tailandés y el dólar taiwanés entre otros han caído fuertemente contra el billete verde”, comenta el economista.

Éste habla también de la amenaza de un shock deflacionario: “China es un peso pesado en el comercio internacional y, aunque no esperamos que se repita la crisis de 1997, el resto de la economía global era mucho más vibrante entonces, y el único país que no devalue su divisa fue la propia China”. En cambio, comenta que “hoy en día, en un mundo en el que la demanda ya es floja, estas políticas de empobrecimiento del vecino podrían tener un impacto duradero sobre el crecimiento y los beneficios”. 

A partir del comunicado de prensa que emitió el BPCh el pasado martes, el economista jefe de Amundi en Hong Kong, Mo Ji, calcula el siguiente impacto de la devaluación del yuan sobre otras divisas: un dólar más fuerte, mayor debilidad del euro, el yen, las divisas emergentes y las ligadas a materias primas. Adicionalmente, comenta que el tipo de cambio dólar/yuan “estará más orientado al mercado y decidido por la oferta y la demanda, y la banda de cotización se expandirá más”. Su pronóstico para el medio a largo plazo es que “el renmimbi cotizará basado en sus fundamentales más de lo que lo ha hecho en el pasado”. Mo Ji afirma que esta maniobra “marca un significativo cambio de mentalidad tanto de los políticos como de los jugadores del mercado. Pasamos de ‘nada es posible con la rigidez del yuan’ a ‘todo es posible para reflejar la desaceleración de la economía’”. 

El experto cree adicionalmente que el nuevo sistema del cálculo de la cotización de la moneda también es una maniobra del banco central para que el FMI incluya al yuan en su cesta de divisas con derechos especiales de giro (SDR por sus siglas en inglés). “La falta de flexibilidad en el tipo de cambio cuenta como una barrera técnica para la inclusión del renmimbi en la SDR. La acción permitirá a las fuerzas del mercado jugar un rol más grande en la determinación de los precios relativos del renmimbi”. 

El experto también pone el movimiento en el contexto de la guerra de divisas: “Creemos que el tipo de cambio del renmimbi estará en la parte débil durante un tiempo para reflejar la prima de riesgo demandada con el incremento de la volatilidad. Creemos que es muy improbable que la depreciación del yuan contra el dólar sea superior al 5% para finales de 2015. Este movimiento ha llevado a las divisas regionales a niveles todavía más bajos y, por tanto, la depreciación del tipo de cambio efectivo del renmimbi será inferior de lo que el cruce yuan/dólar pueda sugerir”.  Sin embargo, el representante de Amundi descarta que el comportamiento del yuan sea un nuevo capítulo en la citada guerra de divisas, porque “la liquidez sigue siendo un desafío en los forwards del yuan y del yuan offshore, no hay precios en los mercados de opciones. Esto representa una tremenda cantidad de dolor para los que hacen carry trade con el renmimbi”. 

A nivel corporativo, Mo Ji indica que las compañías más afectadas por la depreciación serán las ligadas al transporte (especialmente las aerolíneas) y a las materias primas, mientras que las más beneficiadas serán las de bienes de capital, energía y hardware tecnológico, vía un incremento de los ingresos de ultramar, mientras que muchos de sus costes están en cambio denominados en renmimbi. 

 

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