“No podemos mantenernos al margen del QE; debemos entrar en el juego si queremos seguir generando rendimientos y esto implica comprar deuda soberana”


“No podemos mantenernos al margen del QE del BCE, debemos entrar en el juego si queremos seguir generando rendimientos y esto implica comprar deuda soberana”. Tamaña declaración de intenciones proviene de Nadine Daniell, especialista de producto de renta fija europea de Amundi. Daniell es la encargada de explicar el caso de inversión que está afrontando este año el Amundi Euro Aggregate, un fondo de renta fija con una filosofía similar al producto estrella de la casa, el Amundi Funds Bond Global Aggregate, pero con la diferencia fundamental de que el grueso de sus inversiones deben centrarse en renta fija denominada en euros… y ahora la cartera afronta un serio obstáculo: el 27% de su índice de referencia, el Barclays Euro Aggregate, cotiza en tipos negativos. No obstante, la especialista aclara que este fondo – que se sitúa en el primer cuartil de su categoría a uno, tres y cinco años- ha conseguido generar una rentabilidad anualizada del 6% desde su lanzamiento en 1999 y que ya ha superado ese 6% sólo en lo que va de año. Así pues, la pregunta obligada es: ¿cómo lo han hecho?

La selección de emisiones para el fondo está condicionada por una serie de temas macro en pleno desarrollo. Los que está teniendo en cuenta el equipo en la actualidad son los siguientes: el QE del BCE, la normalización de la política monetaria de la Reserva Federal, los bajos precios de la energía y el descenso en general de los precios de las materias primas, las guerras de divisas y el bajo crecimiento en la eurozona, emparejado con tipos muy bajos e incluso negativos. 

¿Qué supone para el equipo gestor del fondo seguirle el juego al BCE? Entre otras cosas, supone jugar al aplanamiento de la curva, lo que implica adentrarse en los tramos más largos de la curva de tipos, especialmente en el caso alemán – que perciben como claro ganador del QE-, donde están comprando bonos a partir de diez años e incluso de hasta 30 años. Esto también es aplicable a la deuda de la periferia, cuyo papel a corto vencimiento también está con un pie en los números rojos. “Ahora compras la renta variable por la rentas y bonos para generar apreciación de capital”, resume Daniell irónicamente sobre la situación a la que ha llegado la renta fija en Europa. Actualmente la duración media del fondo se sitúa entre los 6,3 y los 6,9 años, pero la experta matiza que “probablemente se tenga que alargar más”. 

Seguirle el juego al BCE también implica adentrarse en el universo de renta fija corporativa; el fondo está largo tanto en crédito corporativo con grado de inversión como en high yield. Daniell comienza destacando lo benigno de los factores técnicos para la deuda con grado de inversión: el universo se ha ensanchado gracias al aluvión de compañías americanas que han cruzado el charco para financiarse en euros, y ahora parece más atractivo. En este caso la apuesta se centra en el aplanamiento de los diferenciales; en Amundi calculan que la deuda corporativa ofrece una prima de 100 puntos básicos respecto a la soberana y estiman hasta 50 puntos básicos de estrechamiento. Dentro del universo con grado de inversión también muestran su preferencia por nuevos instrumentos financieros como la deuda híbrida, los CoCos y la deuda subordinada sénior, aunque siendo muy cuidadosos y estudiando a fondo cada emisión antes de tomar una decisión de compra. 

El panorama es similar para el high yield europeo: el mercado se está agrandando gracias a las nuevas emisiones y la tasa de impago permanece baja. Además, la especialista indica que, al contrario que en el pasado, ahora los gestores de fondos pueden reunirse con las compañías antes de lanzar una emisión y pueden permitirse ser mucho más selectivos. 

Las principales estrategias implementadas en cartera

En resumen, y en coherencia con su visión macro, las estrategias implementadas en cartera que tienen que ver con la deuda soberana europea son las siguientes: larga duración en la eurozona, con preferencia por los países periféricos y la deuda corporativa. Largos en primas de riesgo, que capturan a través de la compresión de diferenciales en crédito y del aplanamiento de la curva en deuda soberana. Apuesta por la divergencia de las políticas monetarias de EE.UU. y Europa a través de estrategias de valor relativo, como cortos en treasuries a dos años y largos en deuda alemana o largos en el dólar contra el euro. Mientras que la estrategia está corta en deuda alemana y francesa, dentro de la periferia están largos tanto en España como en Italia, aunque sobreponderan la deuda española frente a la italiana. Cuenta asimismo con posiciones ligeramente largas en Irlanda y Portugal.  

Finalmente, para reducir riesgos derivados de participar en estrategias muy explotadas por los participantes del mercado, como precisamente la apuesta por la deuda soberana, también se está buscando exposición a deuda que pueda alternativa a la de España e Italia. Las oportunidades que están encontrando están en deuda de Eslovenia y Eslovaquia, deuda polaca y deuda mexicana denominada en euros. 

Cabe recordar que, amén de invertir en deuda europea, dada la naturaleza flexible de este fondo puede invertir hasta un tercio de la cartera fuera de su índice de referencia. Así, se le permite invertir hasta un 33% de su cartera en emisiones de fuera de la eurozona, lo que explica la búsqueda de deuda alternativa a los bonos más populares. Por otra parte, puede tener una exposición máxima del 25% a convertibles, pero actualmente la asignación es del 5,7%. También puede invertir hasta un 33% en deuda high yield, aunque actualmente sólo tiene 14,8%, del cual un 6,4% son bonos portugueses. Finalmente, se puede invertir un máximo del 10% en divisas; actualmente la posición es del 5% y está invertida en dólares. 

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