No estires los pies mas allá de la manta


Por desgracia, y desde que comenzó la crisis, es muy frecuente encontrar en nuestro entorno situaciones de desahucio. En mi opinión los desahucios son el sumatorio del fracaso social, que priva a sus víctimas al acceso a una vivienda digna, y del fracaso económico. Ya que no podemos influir en el primer sumando trataré de centrarme en el segundo.

La planificación financiera es una de nuestras labores, quizá la más importante, como asesores financieros. Para llevarla a cabo debemos de considerar horizontes de inversión a largo plazo y otros aspectos, no menos importantes, como la fiscalidad. Debido precisamente a la complejidad del método muchas veces nos olvidamos de la base de toda planificación financiera, el equilibrio. El equilibrio no es más que conseguir cuadrar los ingresos y gastos de nuestros clientes, tratando de conseguir un superávit en sus cuentas. Conseguirlo puede ser sencillo en el corto plazo pero nuestra labor, como asesores financieros, ha de ser el largo plazo y es aquí donde se complica. 

Mi experiencia me dice que el principal problema al que nos enfrentamos son nuestros propios clientes. Y me explico. El inversor español desde pequeño ha sido educado para ser y sentirse propietario. Aspira a tener en propiedad una casa, un coche e incluso un piso de veraneo que no disfrutará más de diez días al año. Bajo este escenario resulta casi misión imposible hacer ver al cliente que la inversión que desea realizar no es lo que más le conviene en el momento actual. Por si fuera poco, a esto le debemos añadir que en ocasiones ya cuenta con la aprobación del crédito por parte de sus acreedores así como la gran competencia en nuestro gremio, dándole al cliente total libertad en busca de una segunda opinión que respalde su decisión.

Cuando nos enfrentemos a un caso como éste, ¿cómo deberemos asesorar a nuestro cliente sin tener riesgo de perderlo? Debemos hacerle entender el concepto responsabilidad crediticia. Esta deberemos de explicársela desde el punto de vista acreedor y deudor, siendo en este caso nuestro cliente el deudor. Que un acreedor financiero le haya concedido un crédito, para la inversión con la que será propietario, no quiere decir que la misma sea viable ni que el acreedor tenga 100% garantías de recuperar el dinero prestado. Hagamos ver a nuestro cliente que los acreedores financieros están para ganar dinero y, que al igual que cualquier inversor, llevan a cabo inversiones con mayor y menor riesgo.

¿Cuál será la responsabilidad crediticia de nuestro cliente? Obviamente la devolución del préstamo, por lo tanto, se encuentra estrechamente relacionada con la planificación financiera. Analizaremos tres pilares económicos básicos del cliente: patrimonio, ingresos y gastos. O dicho en lenguaje informal: lo que tengo, lo que tendré y lo que me dejaré por el camino. Como asesor financiero siempre desaconsejo inversiones en las que se exponga más del 25% de los ingresos y que no cuente con patrimonio propio que avale la inversión.

Ya lo dice Warren Buffet “es posible que a lo largo de mi vida sólo me encuentre con una o dos excelentes oportunidades de inversión, pero créanme que estaré preparado”. Por el bien de todos y poniendo en práctica nuestra ética profesional hagamos reflexionar a nuestros clientes sobre inversiones importantes en sus vidas, que de salir mal les podrían condenar a su fracaso económico. 

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