Momentos previos a la Fed: ¿terminará 2015 con subida de tipos?


Después del paso en falso de la reunión de septiembre, ¿subirá hoy la Reserva Federal los tipos de interés? Sería la primera vez que lo hiciera desde 2006. Cabe recordar que los dos argumentos que esgrimió su presidenta, Janet Yellen, para no incrementar el precio oficial del dinero fueron la ausencia de inflación y la presencia de turbulencias externas que podrían magnificarse de comenzar el ciclo de subidas. Ahora, tres meses más tardes, las gestoras internacionales dan por hecho la materialización de este movimiento. Ese es el punto de vista que mantienen por ejemplo desde Edmond de Rothschild Asset Management, dado que sus expertos se fijan en que “junto con un número de miembros del comité de la Fed, Yellen ha adoptado un claro tono agresivo en las últimas semanas como forma de preparar a los inversores de lo que sería un endurecimiento progresivo de la política monetaria”, recordando las estadísticas de evolución de empleo y los datos sobre consumo.   

Así pues, desde la firma francesa se muestran claros: “Janet Yellen tiene la opción de pasar a la acción este mes. Permanecer igual significaría enviar una señal negativa sobre el estado de la economía estadounidense”. Su pronóstico, en línea con el consenso, es que la primera subida sea de 25 puntos básicos, y prevén que el banco central efectúe pequeñas subidas a lo largo 2016, hasta situar los tipos en el 1% a finales del próximo año.  

Desde Aberdeen, el gestor Luke Bartholomew muestra una postura similar: "La Fed complicaría las cosas si no sube tipos esta semana. ¡Todas las comunicaciones recientes han apuntado hacia una subida! Los datos han sido lo suficientemente fuertes como para confirmar esta expectativa. Los inversores se han preparado en consecuencia. Así que la subida en sí, es poco probable que cause una reacción grande de mercado”. 

Sin embargo, desde la firma escocesa consideran que va a resultar clave la forma en que la Fed consiga gestionar las expectativas del mercado: “Todo está en la velocidad de las subidas. Los mercados piensan que serán subidas muy graduales. Y serán constantes, pero probablemente no tan graduales como los mercados están esperando”. Bartholomew recuerda que EE.UU. – y la economía mundial en su conjunto- han tardado mucho en superar la crisis financiera, pero sí es cierto que el desempleo ha caído de forma significativa en EE.UU. En la actualidad, se observan señales claras de crecimiento salarial, por lo que el gestor opina que “el nivel de tipos de interés requerido para estabilizar la economía en el largo plazo es probablemente más alto de lo que la gente piensa”. “Si la Fed hace hincapié en este mensaje más optimista, entonces podríamos ver una reacción mayor del mercado que tendría tiene que ajustar sus expectativas de subida de tipos en 2016”, concluye.

Michael Gladchun, operador de renta fija de Loomis Sayles (parte de Natixis Global AM), también llama la atención sobre la probabilidad de una sorpresa negativa para los mercados: “Es probable que la tasa de desempleo caiga por debajo de los niveles previstos por la Reserva Federal, lo que contribuiría a aumentar la presión para que endurezcan la política monetaria a un ritmo algo más rápido”. El experto cree que la Fed tratará no obstante de aliviar esta presión mediante la rebaja de su estimación de la tasa natural a largo plazo del desempleo. “Esto implicaría una reacción más conciliadora, lo que sería reconfortante para los mercados globales que ya están preocupados por el ritmo de aumento de los tipos el próximo año”, concluye. 

Yves Longchamp, responsable de análisis de ETHENEA, se encarga de recordar la doble importancia de la subida de tipos. En primer lugar, porque “sería la primera subida de tipos de la Fed desde la crisis financiera global y marcaría oficialmente el final de la Gran Recesión”. En segundo lugar, porque llegaría muy poco tiempo después de que el BCE decidiese ampliar su programa de compra de activos: “Tal divergencia entre las políticas monetarias de los principales bancos centrales es rara. La última vez que ocurrió fue en 1994, cuando la Fed aumentó los tipos y el Bundesbank los recortó”, recuerda Longchamp.

El responsable de análisis llama la atención sobre que, una vez efectuado el primer movimiento, la Fed va a abrir nuevos interrogantes: cuántas más subidas habrá, a qué velocidad, hasta qué nivel…”Además, el efecto de este nuevo ciclo de subidas de tipos en un dólar que ya es fuerte, las rentabilidades a largo plazo y en la renta variable en 2016 está abierto”, añade. La previsión de ETHENEA es que la Fed suba otras dos veces los tipos de interés el año que viene, para terminarlo en el 0,75%. 

Por su parte, desde Henderson los gestores Aneet Chachra y Steve Cain señalan que los modelos que están utilizando muchos participantes de mercado para predecir el nuevo ciclo de subidas de tipos se basan en medias de los ciclos del pasado... y los inversores han de tener en cuenta que "los ciclos previos en EE.UU. fueron bastante dispares, pues los tipos a corto plazo al principio del ciclo de subidas entre 1986 y 1989 estaban en el 5,875%, por encima del punto final del más reciente ciclo de 2004- 2006, que hizo máximos en el 5,25%". Además, señalan que desde entonces han entrado en juego nuevos elementos que pueden distorsionar el siguiente ciclo: demografía, tecnología y el volumen de deuda viva. 

Lo importante no es la primera subida

Olivier de Larouzière, responsable de tipos de interés de Natixis AM (filial de Natixis Global AM) y gestor del Natixis Souverains Euro, se desmarca del resto de expertos al afirmar que las subidas de tipos no van a ser tan importantes. Afirma, en cambio, que “la clave está en el balance de la Fed: los bancos no demandan liquidez porque hay un exceso, por lo que una subida de los tipos de interés no tendrá un impacto directo sobre la banca… pero sí les afectará los cambios que se puedan producir en el balance”. “La Fed afronta muchos vencimientos el año que viene, se calcula que necesitará comprar un 25% de las emisiones del Tesoro de EE.UU. para mantener estable su balance y no impactar al mercado”, añade el experto. 

Para De Larouziére ya hay señales claras de que no se está valorando esta situación: “Lo que no tiene lógica es que el bono estadounidense a diez años esté cotizando al mismo nivel de hace año y medio en la antesala de una subida de tipos. Se deduce que el impacto de una subida de los tipos de interés no se está trasladando a la parte larga de la curva. Creemos que el mercado no está prestando atención a lo que pueda hacer la Fed con su balance y deberían hacerlo, porque es la parte clave de la política monetaria y no el ciclo de subidas de tipos”, concluye. 

Adrien Pichoud, economista jefe de SYZ AM, coincide en que la primera subida no va a ser más importante, sino la probabilidad y el ritmo de las potenciales subidas de tipos adicionales una vez roto el hielo. “En nuestro escenario económico de lento, pero positivo, crecimiento económico en EEUU, esperamos que la Fed suba los tipos otra vez más (quizá dos veces) en 2016, pero dudo mucho que las condiciones económicas hagan posible que la Fed alcance la referencia del 1% a finales de 2016”, indica el experto. 

Impacto sobre clases de activos

En el caso de que se produjeran varias subidas de tipos -la primera en diciembre y posteriormente en 2016-, el economista jefe de SYZ AM advierte que la renta fija podría experimentar presiones bajistas, “especialmente en el final de la curva de tipos en dólares, en las emisiones de crédito corporativo de baja calidad y la deuda emergente”. A su vez, cree que esto debería impulsar “algunos ajustes sectoriales dentro del mercado de renta variable, con los sectores más sensibles a los tipos de interés, como las utilities o el farmacéutico sufriendo una mayor presión, mientras los bancos deberían beneficiarse de los mayores tipos de interés a corto plazo”. En último extremo, estos movimientos “apoyarían al dólar y sería negativo para los precios del oro denominados en dólares”. 

Ralf Wiedenmann, Director de Análisis Económico en Vontobel AM, pronostica una primera subida hoy y otras tres el año que viene. De cumplirse este pronóstico, avanza que “los bonos soberanos con rendimientos bajos o incluso negativos serán los que más sufrirían, ya que el cupón no proporciona ningún colchón que amortigüe la caída de los precios cuando los rendimientos se incrementan”. En este entorno, la firma preferiría invertir en renta variable, “ya que los resultados corporativos deberían beneficiarse de la continua recuperación económica”. 

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