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MFS: “La evolución del oro solo se puede medir por el miedo del inversor”


La fuerte caída registrada por el precio del oro ha disparado los comentarios de los gestores sobre esta clase de activo. El último en analizar el comportamiento registrado por esta materia prima ha sido James Swanson, director de Inversiones de MFS Investment Management, quien considera que, para llegar a la raíz del colapso registrado por el metal precioso, lo primero que hay que hacer es examinar por qué su precio ha subido tanto en tan poco tiempo. En este sentido, cabe recordar que el precio del oro se ha multiplicado por siete desde 2001. 

Según explica el experto en un artículo publicado en su blog, los inversores compran este activo como refugio seguro ante las turbulencias del sistema financiero. “Esto es especialmente cierto cuando la inflación amenaza o se producen las crisis. Cuando los bancos se tambalean y se sitúan al borde del colapso o los déficits de los gobiernos aumenta hasta niveles peligrosos, el oro es muy útil”, asegura. De hecho, Swanson señala que los inversores tienen una larga historia de amor con esta materia prima. “La oferta de oro es finita”.

A pesar de los mayores esfuerzos de las empresas mineras, el experto recuerda que la oferta de oro se eleva a un ritmo más lento que el de la población mundial. En segundo lugar, el oro tiene un largo historial de ser considerado como un depósito de valor. “De hecho, ahora, cuando le pregunto a la gente por qué les gusta el oro, es exactamente lo que me dicen. Aseguran que tienen oro porque se trata de una reserva de valor contra la impresión de dinero por parte de los gobiernos, es decir, como una reserva para hacer frente a la inflación”.

Sin embargo, parece que a finales de abril la razón para poseer oro se evaporó, en gran medida porque la demanda europea se resquebrajó y los informes indicaron que la demanda china fue más débil de lo esperado. “En los mercados de acciones o de bonos existen fundamentos y, por lo tanto, las valoraciones sirven de guía para advertirnos o para atraernos. Careciendo de los medios de valoración, el oro sólo depende de lo que la gente piense que vale la pena y nada más. No tiene ningún yield, ni cash flows, no crece y prácticamente no tiene uso como metal industrial. Entonces, ¿cómo podemos valorarlo?”, se pregunta. 

“Yo diría que la única respuesta es el miedo. El oro sube cuando la gente tiene miedo de algo. Eso me dice que el oro es, en última instancia, una clase de activo psicológico. Y para mí, la inversión en ese tipo de activos siempre ha significado riesgo. Cuando una clase de activo sólo se apoya en el miedo para apuntalar su valor, queda al capricho de la psicología de las masas. Y eso es esencialmente lo que vimos a finales de abril. Si las noticias asustan a la multitud, entonces vemos una ola de ventas como una bola de nieve corriendo a toda velocidad colina abajo”, afirma el director de Inversiones de MFS Investment Management.

 

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