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Mesa redonda: Cómo utilizan los inversores institucionales españoles los ETF en sus carteras, contado por ellos mismos (III)


La utilización que hacen los inversores españoles de los fondos cotizados es cada vez mayor, lo que ha favorecido una diversificación en el uso que se hace de estos productos. Así lo pone de manifiesto la segunda encuesta de iShares realizada para Funds People a partir de las respuestas de 30 inversores institucionales (representativos de más del 70% del patrimonio en fondos españoles) y 35 entidades del segmento de distribución (principalmente bancas privadas y EAFI), sondeo que supone el mayor estudio sobre la utilización que hacen los inversores españoles de los ETF. Del estudio se desprende que los inversores institucionales recurren esencialmente a estos productos para construir el núcleo de sus carteras, realizar ajustes tácticos, como alternativa a los derivados y como vía de acceso a mercados nicho.

Con motivo de la realización del sondeo, BlackRock ha organizado una mesa redonda en la que Pedro Martínez Sánchez, responsable de gestión pasiva de InverCaixa, Alberto Gómez-Reino, responsable de Asset Allocation Institucional en BBVA AM, David Cienfuegos, director de inversiones de Towers Watson y Aitor Jauregui, responsable de desarrollo de negocio de BlackRock Iberia, han explicado cuál es el motivo por el que los ETF están ganando peso en las carteras de los inversores institucionales. Gran parte de la aceptación de los ETF se debe a los beneficios que aprecian en estos productos. “Entre ellos está el rápido acceso al mercado, la transparencia absoluta (conoces los componentes del índice en el que inviertes y, a su vez, en lo que invierte el ETF para replicarlo), el coste (la gestión indexada tiene el beneficio del bajo coste que tiene, pero no en términos absolutos sino en términos relativos) y la diversificación (te da la capacidad de acceder a muchos mercados distintos sin la necesidad de asegurarte de que el gestor va a conseguir un alfa o rentabilidad adicional)”, resume David Cienfuegos.

Estos atractivos que los inversores institucionales han ido encontrando en los ETF ha derivado en su utilización para diferentes fines. Según explica Aitor Jauregui, responsable de desarrollo de negocio de BlackRock Iberia, “hace cinco años únicamente el 20% de los inversores utilizaban los inversores para periodos superiores a seis meses. Era un uso más bien táctico. Actualmente, el 80% de los inversores utilizan los ETF para periodos de más de seis meses”. De acuerdo con sus datos, el periodo medio de tenencia de un fondo de pensiones en Europa es de 29 meses. “El hecho de que haya más educación en torno al vehículo y sus bondades hace que su uso esté creciendo”. En renta fija, Jauregui destaca que un uso muy relevante es el recurrir al ETF para diversificar el componente de la renta fija, sobre todo teniendo en cuenta el fuerte peso que la deuda local en las carteras.

“Un primer paso natural es diversificar ese componente, por lo que los inversores han ido demandando productos con exposición a crédito europeo con grado de inversión. En este punto, el ETF está jugando un papel fundamental por la diversificación que ofrece, la liquidez y la simplicidad operativa, ya que el inversor puede reducir su exposición a crédito de manera muy sencilla vía el ETF, en lugar de tener que vender 30, 40 o 50 líneas con lo que ello conlleva en términos operativos, además del coste que supone”. Otro uso importante que ha detectado Jauregui es la utilización de estos productos para hacer ajustes tácticos en duración, como han hecho durante los últimos tres años a medida que se iban acortando o ampliando las duraciones de las carteras. “Los ETF han supuesto una herramienta muy sencilla para implementar la visión. Hay ETF por tramos de la curva que te permiten ajustar la duración con una simple operación. Esto es muy relevante”.

En tercer lugar está la utilización del ETF como vía de acceso a mercados nicho de renta variable. Fue una de las primeras ventajas que los inversores encontraron en estos vehículos. “Hay mucha capilaridad desde un punto de vista de producto. La industria ha ido desarrollándose en ese sentido y un uso que estamos viendo es el smart beta o aquellos ETF que no ponderan por capitalización bursátil, productos que son empleados en las carteras para sobreponderar un determinado factor de riesgo dentro de un subyacente que tiende a comportarse mejor que los índices genéricos tanto en términos de rentabilidad como volatilidad”. Pero quizás lo más novedoso sea la utilización de los ETF como alternativa a los derivados debido principalmente a los mayores requerimientos de capital que impone la nueva regulación.

“Los bancos de inversión que cotizan estos futuros han visto cómo el coste que les han trasladado las tesorerías a la hora de pedir precio por el futuro y rolar posiciones estratégicas se ha ido trasladando al inversor final. Esto hace que para inversores que estratégicamente quieran obtener exposición a una serie de índices, como por ejemplo el EuroStoxx 50, se haga mucho más costoso el tener exposición con futuros que deben ser rolados trimestralmente. Eso desde un punto de vista de coste. Si le añadimos la simplicidad operativa… ¿cuántos gestores pueden decir que a lo largo de 25 años no han cometido ningún error rolando una posición de un futuro? Probablemente todos dirán que, en mayor o menor medida, esto ha sucedido”, indica Jauregui. A su juicio, ese uso es muy relevante y en pensiones se aprecia de manera muy significativa. En InverCaixa confirman esta tesis.

“Estamos viendo esa operativa de cambiar el futuro por el ETF. Es una tendencia de mercado porque el coste del rolo es cada vez mayor y los ETF se han vuelto productos muy competitivos. Para posiciones estructurales de la cartera tiene más sentido un ETF que un futuro. No así para hacer trading, donde el futuro es más competitivo”, señala Pedro Miguel Martínez Sánchez. A esto David Cienfuegos añade otra ventaja: la del préstamo de títulos. “A nivel internacional, ese uso del ETF te permite tener un mayor volumen de acciones que puedes prestar. Como inversor institucional a largo plazo, utilizando estas cestas de ETF, puedes prestarlos y, al hacerlo, consigues una rentabilidad adicional que no está en la rentabilidad de la gestión de los activos, sino que es una rentabilidad estructural que le puedes añadir a lo que te ofrece el índice”, afirma el director de inversiones de Towers Watson. 

Alberto Gómez-Reino ve en los ETF un método para implementar su visión. El responsable de Asset Allocation Institucional en BBVA AM recuerda que hace 15 años la cartera de un fondo mixto estaba compuesta por títulos individuales y algún derivado, lo cual indicaba que toda la capacidad de decisión correspondía a la casa. “El catálogo de productos y la legislación ha ido evolucionando y ahora nos permite combinar muchas más cosas dentro de la cartera. Como gestores, nuestro objetivo es batir a los índices y generar alfa. Para conseguirlo, la clave es cómo asigno el riesgo en mi cartera, el cual debo situarlo en las zonas donde yo crea que puedo generar valor. Si hay una parte de mi cartera que puedo generar valor traqueando el índice de referencia, voy a hacerlo de la forma más fácil y eficiente posible. Ahí entran los ETF. También puedo tomar una apuesta en un determinado mercado, teniendo a mi disposición un catálogo de formas para implementarlo”.

Junto a esto, el experto explica que el ETF le permite no tomar apuestas donde no quiere tomarlas, mantener los costes agregados de la cartera controlados (buscando dónde pagar por esa búsqueda de alfa si la quiere delegar en alguno de los bloques de su cartera pero manteniendo los costes agregados controlados). En cuanto a la utilización genérica en la industria de pensiones, Gómez-Reino indica que hay una adopción progresiva del ETF que –en su opinión- “no tiene vuelta atrás porque ha demostrado en los últimos años su validez como bloque de inversión. Solo un cataclismo haría que el ETF saliese de las carteras actuales”. Por réplica, facilidad de acceso, control de costes y asignación de riesgos el ETF se ha hecho un hueco. Esa evolución sigue ahí y es una tendencia que, a medida que la industria evolucione, la tipología de productos y la profundidad de los mismos se irán adoptando de forma progresiva en las carteras”.

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