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Mercados frontera: fuente de rentabilidad y de diversificación


Incluso dentro del una cartera formada sólo por estos mercados. Así, la correlación que existe entre ellos mismos es muy baja: por ejemplo, entre Nigeria y Kenia es sólo del 0,06, entre Líbano y Eslovenia o Kenia del 0,16 y del 0,17 con Islas Mauricio. La cifra llega al 0 en el caso de Estonia y Líbano. La mayor correlación podría establecerse entre Croacia y Eslovenia y es sólo del 0,54, según los datos de Franklin Templeton Investments. Además, la correlación entre ellos y los emergentes es de un 0,63 y con los países desarrollados, del 0,68.

Se trata de mercados con una población que supone el 17% mundial, frente al 16% del mundo desarrollado y el 67% del emergente, y un PIB de sólo el 6%, lo que da un gran margen de crecimiento y a un ritmo mucho más rápido que muchos emergentes. De hecho, de 1989 a 2011 el crecimiento anual ha sido del 9,7%, por encima del resto de mercados.

Los motores de crecimiento son varios: por un lado, el creciente consumo hace que se incremente la capacidad de compra, lo que se traduce en crecimiento económico, mientras la inversión en infraestructuras es alta y muchos países siguen fortaleciéndose por inversiones de otros emergentes, como China, India, Rusia o Brasil. También son mercados con un gran potencial de crecimiento de la concesión de créditos, en niveles muy bajos, lo que impulsaría el consumo.

Las valoraciones también acompañan, con la relación del precio y valor en libros menor a la del resto del mercado: así, es de 1,6 veces, frente a 1,8 del índice mundial, las 2 veces de los emergentes y 2,3 veces en EEUU.

En cuanto a los riesgos, destaca la inestabilidad política y económica, la mayor volatilidad, el pobre gobierno corporativo, la falta de una adecuada regulación y cambio de normativa, la poca transparencia, la baja liquidez, y la fluctuación del tipo de cambio, que pueden ser combatidos con una gestión activa de la cartera. Para Baldwin Berges, responsable de desarrollo de negocio de Silk Investment Management, las divisas están infravaloradas y la clave para evitar estos riesgos es la diversificación.

Cambio de mentalidad

Son esos riesgos los que hacen que, exceptuando Suráfrica y Egipto, los inversores extranjeros sean muy pocos y los que invierten lo hagan muy a corto plazo, pues lo siguen percibiendo como “una aventura” pasajera que, sin embargo, debería durar al menos una década, pues no se trata de averiguar cómo evolucionan a corto plazo las bolsas, sino de captar tendencias de inversión a largo plazo. Según Berges, el cambio de mentalidad es lento, pero ya se viene produciendo desde la década de los 90, y cada vez hay más inversiones en el África Subsahariana, norte de África, Oriente Medio o Asia Central, regiones apoyadas por una sana realidad macroeconómica.

Además, las posibilidades son muy numerosas, en mercados que Goldman Sachs AM tilda de los "próximos 11" o "next-11" (Bangladesh, Egipto, Indonesia, Irán, Corea, México, Nigeria, Pakistán, Filipinas, Turquía y Vietnam) y otros como Argentina, Trinidad & Tobago, Bulgaria, Croacia, Estonia, Kazakhstan, Lituania, Rumanía, Serbia, Eslovenia, Ucrania, Kenya, Mauricio, Nigeria, Túnez, Bahrain, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Emiratos Árabes o Sri Lanka. En total, el universo de inversión se acerca a los 70 mercados.

Dentro de este universo, la región de Oriente Medio tiene un peso del 67%, la de África de sólo el 13% y Asia Central, del 7%. Y dentro del mismo podrían estar los próximos BRIC con potenciales derivados de las materias primas, pero sobre todo, del consumo interno.

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