Menos Grexit y más guerra de divisas: mapa de todos los riesgos que deben tener en cuenta los inversores para el año que viene


Si hay algo que cada vez está más claro en la mente de los inversores es que 2016 va a empezar con muchos más interrogantes que 2015, y esto a su vez es un gran quebradero de cabeza a la hora de pensar en cómo diseñar la cartera para el año que viene. Así, las gestoras internacionales están poniendo cada vez más énfasis en la identificación de posibles riesgos, y lo cierto es que la lista es amplia… y cambiante, pues han aparecido nuevos factores negativos en el horizonte. El equipo de economistas de Schroders compuesto por Keith Wade, Azad Zangana y Craig Botham se encargan de detallar los siete grandes riesgos que está barajando la gestora. 

En primer lugar, los economistas de la firma detallan que, en la que es su última revisión trimestral de este ejercicio han eliminado cuatro riesgos que habían estado amenazado la economía mundial durante un largo periodo de tiempo: Grexit, precios bajos del petróleo durante mucho tiempo, shock por subida de tipos agresiva y que la Reserva Federal fuera con retraso en sus políticas monetarias. A cambio, han añadido nuevos riesgos: guerra de divisas (China decide devaluar de golpe el renmimbi un 20% en enero y esto desencadena una serie de devaluaciones, entre ellas las del yen y el euro), melé en Oriente Medio (subida de los precios del petróleo hasta 90 dólares el barril a finales de 2017), aceleración de los salarios en EE.UU. e incremento de impagos en países emergentes. Los otros posibles peligros que tienen en cuenta para 2016 son: recesión en EE.UU., reflación global desatada por una nueva ronda de estímulos cuantitativos y un hard landing en China. 

El trío de economistas incluye una nota a pie de página: “Todavía hay riesgo de que Grecia salga del euro, pero se ha reducido considerablemente como resultado del rescate acordado en la primera mitad del año. Dicho esto, bien podríamos ver que Grecia vuelve a los titulares en año nuevo, cuando el FMI tenga que decidir si continúan apoyando el programa de rescate”. 

El escenario central con el que trabajan Wade, Zangana y Botham prevé un crecimiento global del 2,6% para 2016: “Aunque la demanda global se ha mantenido alta en el segundo semestre de 2015, hay poco momento y todavía algunos signos de exceso de inventario por aclarar. Los beneficios de los bajos precios del crudo continuarán apoyando el gasto en consumo, pero se espera que suba la inflación y que se difumine el ‘dividendo del petróleo’ en 2016”. Dentro de los países emergentes, esperan que China continúe con su desaceleración en 2016 pero que se observen signos de estabilización en Rusia y Brasil, lo que en conjunto arrojaría un año mejor para los BRIC. 

Para los expertos, la probabilidad de que se materialicen uno o más de los riesgos de la lista ha provocado que, en términos generales, el abanico de escenarios posibles se haya movido hacia un entorno más deflacionario. “Esto refleja la probabilidad relativamente elevada (10%) del escenario de default en el mundo emergente”, afirman. El trío de economistas advierte que el aumento del riesgo de deflación “es una preocupación, dado el bajo nivel de los tipos de interés y la percepción de que el QE no puede generar un impulso duradero para el crecimiento”. Su opinión es que, de producirse un shock deflacionario, “habrá dudas sobre la capacidad de los bancos centrales para sacarnos del agujero”. 

Paralelamente, creen que ha aumentado la probabilidad de que la economía mundial derive a un periodo de estanflación debido a la previsión de que repunte el precio del crudo. A cambio, consideran que la probabilidad del escenario de incremento de la productividad ha caído a cero, como resultado de la eliminación del escenario en el que el precio del petróleo sigue bajo mucho tiempo. 

 

 

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