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¿Me está ofreciendo el ETF la liquidez que necesito en periodos de fuerte estrés de los mercados?


Aitor Jauregui acaba de ser testigo directo del primer gran desafío que han lanzado los mercados a los ETF desde que el pasado mes de abril asumiese el cargo de director de ventas de iShares para Iberia: comprobar cuál es la liquidez que ofrecen los productos de la gestora en periodos de fuerte volatilidad de los mercados. El test no pudo ser más exigente teniendo en cuenta lo ocurrido el pasado 24 de agosto, una jornada muy turbulenta en los mercados financieros en la que se negociaron en bolsa 4.600 millones de euros en fondos cotizados de BlackRock, un volumen seis veces superior al promedio de negociación diaria (800 millones de dólares). Fue una situación muy similar a la vivida el 16 de octubre de 2014, cuando el treasury americano registró la mayor volatilidad de los últimos 30 años y la negociación de ETFs en Europa se triplicó, alcanzando los 11.000 millones.

Según explica en una entrevista concedida a Funds People, “los bid offer spread se ampliaron exactamente en la misma línea que el subyacente. Lógicamente ese día se produjo una ampliación de spreads de los subyacentes, dado que todo activo que tenga detrás un creador de mercado que esté dotando de liquidez al producto financiero sufrió una ampliación de spreads al tener que cubrir ese riesgo ante la incertidumbre generada en ese momento, si bien, en el caso de los ETF, la ampliación de los spreads estuvo en línea con la registrada por los subyacentes”. En este sentido, Jauregui asegura que la mejor prueba de que esta ampliación no fue mayor que la de la de las cestas subyacentes son los datos de negociación. “Si hubiera habido una ampliación de spreads mayor, el inversor habría acudido al subyacente o hubiera hecho arbitraje”, lo que en su opinión no ha sucedido.

A su entender, esto demuestra que los ETF son un instrumento muy eficiente para dotar de liquidez a la cartera. “Ese día, si el inversor consideraba que era buen momento para entrar en esa clase de activo podía recurrir al ETF, en el que encontraría volúmenes crecientes de negociación, y lo mismo si su intención hubiese sido reducir exposición”. A su juicio, el crecimiento experimentado por la industria de ETF en Europa se explica en parte por la reducción de las horquillas. “En 2010 en Europa había 50 productos con más de 1.000 millones de patrimonio. Hoy hay más de 100, de los que 56 son ETF de iShares. Este crecimiento va muy ligado a la reducción de spreads. Desde 2012, el bid-offer spread de los ETF de iShares se ha reducido en un 30% de media”. El experto pone un caso concreto de un ETF de renta fija emergente en dólares lanzado por la gestora en 2008.

“En su lanzamiento, la ratio de negociación en secundario y primario era uno a uno, es decir, por cada euro que se negociaba en secundario se negociaba uno en primario, lo que conllevaba creación de participaciones. Ahora esa ratio es de 3,5 a uno, es decir, el 75% de toda la negociación de ese ETF se produce en el mercado secundario. De hecho, la negociación en el mercado secundario ha repuntado considerablemente. Actualmente, más del 20% de todo lo que se negocia en las bolsas europeas son ETF”, recuerda. Dicha mayor negociación se explica principalmente por los mayores usos que cada vez los inversores hacen de estos productos. En este punto, Jauregui aprecia tendencias muy claras sobre hacia dónde se mueve la industria. Una de las que apunta hace referencia a la creciente demanda de ETF sobre bonos.

Grandes tendencias en el uso de los ETF

“En renta fija estamos apreciando un uso creciente por parte de gestores (no solo de productos multiactivo que hacen asset allocation, sino también de gestores tradicionales de renta fija) que utilizan el vehículo para dotar de mayor liquidez a la cartera. Por ejemplo, en contextos de mercado como los actuales, de mayor volatilidad e incertidumbre en torno a una subida de tipos en Estados Unidos o el impacto de las devaluaciones de ciertas divisas en la deuda emergente, sí percibimos que el inversor utiliza el ETF por esa liquidez adicional que le aporta. Es decir, el inversor recurre a él ya no solo para comprar o vender el ETF con menores spreads, sino también por simplicidad operativa, puesto que si necesita elevar la liquidez de su cartera, puede usar el ETF vendiendo únicamente un ticker”. Los flujos hablan claramente de la importancia que están cobrando los ETF de renta fija tanto en España como en el resto del mundo.

De los 200.000 millones de dólares que han entrado este año en la industria de ETF, más de 60.000 millones han ido a ETF que replican índices de bonos. Esto representa un 30% de los flujos, cuando los fondos cotizados de renta fija pesan un 17% en cuanto a activos bajo gestión. “Estos datos no hacen más que reforzar la tesis de que, tanto para hacer ajustes tácticos por duración como para ampliar la liquidez de la cartera de manera sencilla, a través de un único ticker, la adopción de los ETF sobre índices de bonos está creciendo”. Según sus datos, en España la tendencia es aún más clara, ya que del dinero que ha entrado este año en estos productos, el 47% ha ido a ETF de renta fija. Los ETF sobre bonos de iShares con más patrimonio en España son dos productos de crédito con grado de inversión, uno que replica el índice de Barclays y otro el IBoxx, así como un ETF de crédito sectorial europeo ex financieros.

La segunda gran tendencia es el uso del ETF como alternativa a los derivados. “Esto se explica por el continuo y recurrente repunte en el coste del rolo de los futuros. El tercer viernes de septiembre tenemos un vencimiento y las conversaciones con los clientes van muy en línea con esto. Ellos están apreciando ese repunte en el coste del rolo. La imposición de requisitos de capital a los bancos de inversión ha supuesto un coste adicional que se ha trasladado al inversor. Por el lado de los ETF, por el contrario, vemos productos más líquidos, con menores comisiones de gestión, principalmente pensados para inversores que utilizan los ETF a medio-largo plazo”. En ese sentido, el uso estratégico del producto, para la inversión a medio-largo plazo, es la tercera gran tendencia que está apreciando Jauregui.

“En los últimos años hemos visto un cambio en la industria muy importante. Hace cuatro años, únicamente el 20% de los inversores institucionales utilizaban los ETF para periodos de más de seis meses. Actualmente, el 80% de las gestoras, fondos de pensiones y aseguradoras los mantienen en cartera durante más tiempo”, indica. La última gran tendencia hace referencia al interés de los inversores por los fondos smart beta, productos que en Europa reciben este año el 42% de los flujos totales. “Desde el 2012 el patrimonio de los ETF que no ponderan por capitalización bursátil crecen a tasas del 40%. Este año han entrado 23.000 millones de dólares en este tipo de estrategias en Europa, lo que supone el 12% del total capturado por la industria. De esa cifra, iShares tiene una cuota del 23%, al captar 5.500 millones de dólares. En España la mayor demanda proviene de fondos de pensiones y gestores, aunque crece la adopción por parte de gestores de sicavs”. Entre las más demandadas están las de mínima volatilidad, que en agosto se han comportado especialmente bien y que Jauregui ve muy adecuadas para la inversión a medio-largo plazo.

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