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Mandarine Gestion: El valor de los catalizadores


El fundador de Mandarine Gestion sigue un estilo valor mu y personal mientras bu sca el crecimiento de su gestora fuera de Francia. No nací con espíritu empresarial, de hecho, no lo fui hasta pasados los 40 años, pero era algo que tenía que ocurrir”. Así de sencillo explica Marc Renaud el motivo que le llevó a lanzar su propia gestora en plena crisis. En diciembre de 2007 nacía Mandarine Gestion, la boutique francesa que lidera y que actualmente cuenta con 2.000 millones de euros en activos bajo gestión. “Lo hemos pasado mal, ha sido duro, pero nunca he tenido ni la mínima duda de que tendríamos éxito. La clave es construir buenos negocios, sólidos, y, a la larga, el tiempo te da la razón”, dice. Cuando, tras más de diez años de gestionar fondos para la entidad francesa CCR (ahora UBS Francia), decidió que era el momento de ganar más libertad, optó por un modelo híbrido de negocio. Buscó tres socios minoritarios que le otorgaran la solidez suficiente al proyecto y así se alió con La Française AM, la familia Dassault y con Banque Postale Asset Management. Cada socio tiene el 15% de la boutique y el resto del accionariado está en manos de Renaud (mantiene la mayoría) y de los empleados de la gestora.

El porqué de esta necesidad de la búsqueda de independencia se encuentra en el estilo de gestión de Renaud. Se trata de un gestor de estilo valor que gestiona de manera contraria al mercado y con carteras concentradas. “Siempre he buscado no tener jefe o gente que me limite. Tenía dudas al principio, pero ahora disfruto siendo el responsable de la empresa”. No obstante, esa faceta de empresario es, en orden de prioridades, lo tercero que más disfruta de su trabajo. “Por lo que sigo yendo cada día a la oficina es para batir al índice. Me encanta ser gestor y la satisfacción de ganar es inigualable”, dice. Como segunda preferencia resalta precisamente el “vender” ese trabajo. Y es que, contrariamente a muchos otros gestores, Renaud disfruta visitando a clientes, realizando labor comercial, puesto que está convencido de que un gestor es el mejor vendedor de su propio trabajo. Manteniendo, eso sí, un equilibrio con su dedicación al mercado.

Durante sus años en CCR consiguió generar un alfa de más de 60% contra el Stoxx600 entre 1997 y 2007 y, ahora, al frente del Mandarine Valeur, el fondo insignia de la casa, bate al índice en seis puntos a tres años y en 15 puntos a dos años, con una rentabilidad en ese periodo del 50,8%. Renaud sigue un estilo valor particular. Se centra en las valoraciones y busca compañías baratas con catalizadores que les permitan aumentar su negocio y no sean trampas de valor. Es muy activo gestionando sus posiciones para aprovechar las volatilidades del mercado y atiende a factores macro cuando, como dice él, el mercado hace “tonterías” y no atiende a lógicas. Cree que el mercado siempre revierte a la media. “A lo que más dedico el tiempo es a las valoraciones de las empresas, pero la realidad es que lo más difícil es acertar con los catalizadores”. De hecho, asegura que pocas veces se equivoca en la valoración, pero sí falla en la identificación del catalizador y, en ese momento, no tiene problema en vender su posición. “No estamos aquí para comprar buenas compañías, sino para hacer dinero y, para ello, hay que comprar compañías baratas que tengan el potencial de crecimiento”. Él siempre ha gestionado con estilo valor, solo que al principio , asegura, no sabía que se llamaba así. Cree que comprar barato es la manera mas lógica de conseguir mejor rentabilidad. 

 

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