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Managers de Fidelity analizan el próximo año


Los inversores probablemente sigan mirando a la bolsa con buenos ojos en 2014, conforme vayamos viendo nuevas señales de crecimiento económico real duradero en Estados Unidos. Sin embargo, dado que el crecimiento económico nominal y la inflación probablemente permanezcan en niveles bajos, en Fidelity Worldwide Investment creen que no hay razón para que los tipos de interés suban durante el año, y la renta variable con reparto de dividendo como enfoque de inversión seguirá siendo muy atractiva para los inversores.

En la gestora consideran que sería posible que viéramos una revisión al alza de las valoraciones bursátiles desde los razonables niveles actuales, si bien se corre el riesgo de que las acciones pasen a estar caras si este movimiento es muy fuerte. “Dado que los inversores probablemente mejoren su visión sobre las empresas que atesoran propiedad intelectual, también es probable que aumenten las divergencias entre sectores y el atractivo de un enfoque ascendente de la inversión debería hacerse más evidente”, afirma Dominic Rossi, director mundial de inversiones del área de renta variable de la entidad en el informe de perspectivas para 2014.

La visión de los principales gestores de renta variable de Fidelity

Dan Roberts, gestor del FF Global Dividend Fund espera otro año de rentabilidades reales positivas en 2014. “Se observan señales alentadoras de estabilización económica y crecimiento renovado. El mercado de la vivienda sigue recuperándose y la actividad económica va bien en muchos sectores, pero el crecimiento económico no ha recobrado totalmente la normalidad y la renta de los consumidores sigue cayendo en términos reales. Si el crecimiento futuro del PIB decepciona, podrían aparecer turbulencias en los mercados. Como resultado de ello, creo que existen pocas probabilidades de que veamos movimientos desestabilizadores en los tipos de interés. El porcentaje de los beneficios destinado al dividendo sigue estando por debajo del 50%, un nivel muy cómodo. Las empresas tienen abundante tesorería en general y las políticas de gestión en todos los sectores económicos tienen como objetivo el incremento paulatino de los dividendos. En resumen, creo que tanto las valoraciones como las perspectivas de crecimiento de los dividendos seguirán dando apoyo a la estrategia de renta variable orientada al dividendo en 2014. Y así será incluso si la economía se debilita, y si el crecimiento del PIB es mejor de lo previsto, será positivo para las acciones”.

Adrian Brass, gestor del FF America Fund y del FAST US Fund

La renta variable estadounidense ha salido favorecida como clase de activo defensivo y de riesgo en diferentes momentos de la crisis crediticia, lo que ha provocado un ascenso importante hasta las medias históricas. Si a ello le sumamos unos niveles de volatilidad relativamente bajos, vemos que no hay preocupación por los problemas estructurales y sí cierta complacencia en el mercado, lo que me hace ser cauto. No obstante, la economía sigue mejorando y la recuperación del empleo y la vivienda refuerza la confianza del consumidor a pesar de las recientes subidas de impuestos. La recuperación tiene mucho margen todavía, ya que hay un considerable número de trabajadores desempleados y la actividad de construcción de viviendas sigue estando por debajo de su tendencia. Al mismo tiempo, cuando la incertidumbre en torno a las cuentas públicas se disipe, la confianza de las empresas también debería aumentar y traducirse en un rebote de la inversión empresarial. Esto debería ayudar a compensar el lastre que supone el recorte presupuestario en el sector público. Para el conjunto del mercado, el consenso ha rebajado sus expectativas de beneficios hasta niveles más razonables. Por lo tanto, en el futuro la evolución del mercado probablemente dependa del crecimiento de los beneficios, en lugar de una revisión al alza de las valoraciones de las acciones. En este contexto, busco empresas baratas en las que los beneficios probablemente superen las expectativas debido a su exposición a los motores económicos mencionados anteriormente o a iniciativas internas independientes de la economía.

Matt Siddle, gestor del FF European Growth Fund y del FF European Larger Companies Fund

La situación financiera de Europa ha mejorado, lo que se ha traducido en un importante descenso de los costes de financiación para los bancos. Este hecho puede apreciarse en el descenso de los tipos de interés tanto en España como en Italia (y tanto en la deuda pública como la corporativa) durante los últimos 12 meses. Además, los indicadores adelantados, incluidos los índices manufactureros y de confianza empresarial, han repuntando durante los últimos meses. Se han realizado progresos en muchos frentes -como en la competitividad y los déficits por cuenta corriente- en algunos de los países periféricos, aunque no todos han hecho avances tan grandes. Sin embargo, los problemas relacionados con el gasto público tardarán tiempo en resolverse. Por ejemplo, los niveles de deuda pública y las tasas de morosidad en España e Italia siguen aumentando a pesar de la mejoría de algunos indicadores. En el plano empresarial existen muchas multinacionales de alta calidad en Europa con redes fuertes, modelos de negocio sólidos y balances saneados que están bien posicionadas para beneficiarse de oportunidades de crecimiento a largo plazo en todo el mundo. En general, la mejoría de la situación económica y las valoraciones atractivas frente a otras clases de activos y regiones han traído consigo un aumento de los flujos de entrada en renta variable europea y eso puede prestar apoyo a las valoraciones en el futuro.

Firmino Morgado, gestor del FF European Aggressive Fund y del FF Iberia Fund

Las economías de España y Portugal están registrando mejoras tangibles. En fechas recientes, el crecimiento del PIB mayor de lo previsto en Portugal en el segundo trimestre fue especialmente alentador después de diez trimestres consecutivos de contracción. En España, aunque el paro sigue siendo elevado, la confianza de los consumidores, las ventas minoristas y los PMI han subido ligeramente en los últimos meses. La progresiva reorientación de la economía española hacia las exportaciones es también un hecho realmente positivo. Las exportaciones a países fuera de la UE se han disparado y las exportaciones totales se sitúan ahora un 20% por encima de sus máximos de 2008; y eso es un paso importante para que los inversores recuperen la confianza y para captar inversión productiva a largo plazo. Por otra parte, el gobierno ha tomado medidas drásticas para reducir los costes laborales y hacer que el mercado de trabajo sea más flexible. Los costes salariales medios por hora son un 33% más bajos que en Francia y, a través de estas reformas laborales, España está recuperando su competitividad. Además, España está avanzando mucho en el proceso de saneamiento de sus bancos infracapitalizados y fortalecimiento de su sector financiero. Juntos, estos factores positivos podrían actuar como catalizadores para incrementar el interés de los inversores en empresas domiciliadas en países de la periferia europea en 2014. También es importante recordar que las empresas españolas son algunas de las más internacionalizadas de Europa; así, más de la mitad de las ventas del Ibex 35 proceden del exterior. Por lo tanto, las perspectivas de las empresas no están limitadas por el potencial de crecimiento interno.

June-Yon Kim, gestor del FF Japan Fund y del FAST Japan Fund

Los datos económicos adelantados han sido alentadores. La encuesta Tankan publicada recientemente por el Banco de Japón ha puesto de relieve una mejoría general en la confianza de las empresas. El PMI manufacturero apunta a una aceleración de las manufacturas. Las condiciones del mercado laboral también siguen mejorando. Por lo tanto, considero que las perspectivas son favorables para los próximos 12-18 meses. Durante el año hubo una corrección debido a la decepción que suscitó la estrategia de crecimiento del primer ministro Abe, la llamada "tercera flecha". Sin embargo, el mercado había avanzado demasiado rápido y se imponía un periodo de consolidación. Aunque yo esperaba una corrección más amplia y duradera, sí que purgó una parte importante de los excesos que se habían acumulado en el mercado desde mayo de 2013. La buena noticia es que los fundamentales están empezando a reflejarse en las cotizaciones y que la beta ha descendido. Este retorno a la normalidad permitirá establecer una mayor diferenciación entre la calidad de las empresas y prestar más atención a las previsiones de beneficios a medio plazo. Este entorno favorece a los especialistas en selección de valores como yo. Sigo creyendo que el Banco de Japón va a ser el motor más importante de la recuperación, que va a continuar en 2014. Las reformas estructurales del gobierno japonés facilitarán un crecimiento sostenible hasta 2015-2016. Sin embargo, las próximas decisiones en torno a las políticas de crecimiento serán más difíciles de tomar comparadas con las dos primeras "flechas". Aunque la estrategia económica de Abe sigue su curso, esta vez será más difícil cumplir las expectativas del mercado. Las tendencias que vimos en 2013  -subida de las cotizaciones y debilidad del yen— probablemente continuarán, aunque a un ritmo menor. Sin embargo, el mercado japonés estarán bien apoyado en 2014 por una fuerte recuperación en los beneficios empresariales, especialmente en comparación con otras regiones.

Teera Chanpongsang, gestor del FF Emerging Asia Fund y del Fidelity South East Asia Fund

La inquietud en torno a la desaceleración de las economías de la región ha lastrado la confianza, especialmente en China, donde su proceso de transformación económica hacia un modelo impulsado por el consumo ha frenado el crecimiento del PIB. Entretanto, algunos países asiáticos como la India e Indonesia se han enfrentado a problemas cíclicos, como déficits por corriente y presupuestarios. La confianza de los inversores también se ha visto perjudicada por la perspectiva de que EE.UU. va a reducir su programa de expansión monetaria. Ahora la pregunta es si estas inquietudes van a continuar en 2014. Creo que existen tres factores clave que darán apoyo a las bolsas asiáticas el próximo año. El primero de ellos son los cambios que veremos en toda Asia. Por ejemplo, se espera que China adopte reformas económicas y sociales que le ayuden a cimentar su transición económica hacia un modelo más basado en el consumo. Espero que las empresas privadas desempeñen un papel más activo en la economía china en el futuro. Estas reformas se prolongarán en el tiempo y ayudarán a sostener la economía china a largo plazo. En segundo lugar, ya hemos dejado atrás lo peor en materia de datos económicos negativos en el segundo y tercer trimestre de 2013. La economía china tocó fondo en el segundo trimestre de este año y el déficit por cuenta corriente de Indonesia marcó máximos en el tercer trimestre. Por último, las valoraciones son ahora más atractivas y creo que las empresas comenzarán a registrar incrementos de los beneficios a medida que las economías se vayan recuperando el próximo año. En resumen, Asia es un excelente lugar para invertir a largo plazo, ya que se está beneficiando del aumento del comercio intrarregional y una gran base de consumidores. Muchas empresas asiáticas se están convirtiendo en líderes mundiales gracias a su mayor número de marcas de consumo y su liderazgo tecnológico. Creo que existen diversas oportunidades de inversión en el amplio espectro de mercados de Asia que ofrecen a los inversores un excepcional potencial de crecimiento con valoraciones atractivas.

La visión de los principales gestores de renta fija de Fidelity

Según Andrew Wells, director mundial de inversiones del área de renta fija de Fidelity Worldwide Investment, los bonos probablemente vivan otro año intenso en 2014. “Los rendimientos están en niveles bajos en todas las clases de bonos, aunque eso es una consecuencia lógica del difícil entorno económico, y el miedo a una gran rotación desde los bonos hacia las acciones por parte de los inversores es exagerado. Los inversores deberían más bien recalibrar sus expectativas en torno al crecimiento tendencial, ya que las comparaciones de valor con los periodos de crecimiento e inflación fuertes de las décadas anteriores sirven de poco en el contexto actual. Esto adquiere todo su sentido cuando se piensa en el elevado endeudamiento actual, tanto en las economías desarrolladas como emergentes”, afirma.

A pesar de las inquietudes en torno a las subidas de tipos que resonaron durante el verano, Wells cree que tal vez sorprenda a los inversores saber que las rentabilidades de los bonos corporativos se han mantenido en territorio positivo en 2013, incluso después de que subieran los tipos de la deuda pública en todo el mundo. “Creo que en 2014 podríamos volver a vivir una situación similar. Aunque los tipos de interés están en niveles bajos y existen probabilidades de que suban algo en 2014, los diferenciales de la deuda corporativa siguen siendo atractivos, por lo que los inversores deberían seguir dando preferencia a estrategias centradas en esta clase de activo y enfatizando en la diversificación y la protección frente a las incertidumbres que suscitan las medidas de las autoridades”.

Andy Weir, gestor del FF Global Strategic Bond Fund y del FF Global Inflation-linked Bond.

En 2014, las clases de activos de renta fija tienen pocas probabilidades de repetir las sobresalientes evoluciones de los últimos años. Los rendimientos han caído de forma bastante generalizada en todo el mundo como resultado de los recortes concertados de los tipos de interés a corto plazo y la relajación cuantitativa. Creo que los rendimientos de la deuda pública siguen estando en niveles demasiado bajos comparado con cualquier indicador de valor razonable a largo plazo. Sin embargo, no veo que vaya a producirse un repunte inmediato de los rendimientos. La relajación cuantitativa continuará durante algún tiempo, casi con toda probabilidad hasta comienzos-mediados de 2014, momento en el que se espera que Janet Yellen anuncie alguna forma de reducción de los estímulos cuantitativos. Las subidas de tipos por parte de la Fed tardarán en llegar todavía. Yellen ha propuesto un marco de "control óptimo" en el que una inflación más alta es el precio que hay que pagar para conseguir antes una reducción del paro, manteniendo los tipos de interés en niveles bajos durante más tiempo. Sin embargo, cuando terminen subiendo, el incremento será probablemente más acusado de lo que sugiere la regla de Taylor de la Fed. Dentro de la renta fija, espero que los bonos de alto rendimiento sobresalgan gracias a unos fundamentales relativamente saludables. El factor técnico dominante que ha llevado a los inversores monetarios a lo largo de la curva de vencimientos y a profundizar en la curva de la deuda corporativa en busca de rentabilidades probablemente continuará y compensará cualquier pequeño repunte de los tipos de la deuda pública. Ante la continuación de la relajación cuantitativa, el riesgo de inflación extrema aumentará. Además, las turbulencias del mercado durante el verano de 2013 provocaron una distorsión en los precios de los bonos indexados a la inflación. A la vista de estos factores, creo que los bonos indexados a la inflación siguen siendo atractivos.

Andrei Gorodilov, gestor del FF European High Yield Fund y del FF Emerging Market Corporate Debt Fund

El cuadro macro general ofrece un entorno favorable para los bonos de alto rendimiento europeos en 2014. Europa se encamina hacia la recuperación, pero el crecimiento es exiguo, el paro es alto y la austeridad sigue pesando. A la vista de estos factores y de la ausencia de presiones inflacionistas, el BCE ha confirmado su compromiso de mantener los tipos "más bajos durante más tiempo", con lo que fomenta el interés por las inversiones en bonos de alto rendimiento. Los fundamentales son sólidos. Las empresas siguen estando mayoritariamente en modo defensivo y la mayor parte de las nuevas emisiones tienen como objetivo refinanciaciones. El mercado tiene una elevada calidad crediticia; así, dos tercios de las empresas tienen calificación BB, frente al 40% de EE.UU. Pero lo importante es que esperamos que las tasas de impago permanezcan firmemente por debajo de las medias históricas durante el próximo año. Además, el cuadro técnico está bien respaldado por la búsqueda de rendimientos que alimenta los flujos de capitales hacia esta clase de activo y la rotación fuera del mercado europeo de préstamos, lo que contribuye a otro año récord de emisiones. Aunque los rendimientos históricamente bajos nos plantean un dilema en cuanto a las valoraciones, los diferenciales siguen ofreciendo un colchón adecuado en este sentido. Como ha ocurrido históricamente, los cupones probablemente sean el principal motor de las rentabilidades el próximo año; el cupón medio del índice es ligeramente superior al 7% actualmente.

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