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Luces y sombras en Latinoamérica: una reflexión sobre las perspectivas internacionales de la región


Estas actuaciones, de profundo impacto mediático, contrastan con otras muchas que un nutrido grupo de países de la zona está llevando a cabo de manera continuada y discreta para favorecer la inversión extranjera y el libre comercio. Quepa citar al respecto que Latinoamérica es la única región del globo con crecimiento positivo en la tasa interanual de Inversión Extranjera Directa para el período 2011/2012 – un 7,2% según las estadísticas publicadas por la UNCTAD en enero de este año.

¿Con qué noticia nos quedamos? La respuesta probablemente provenga más del análisis objetivo que de cualquier reacción apasionada.

De acuerdo con la información proporcionada por el Banco Mundial, el crecimiento económico de América Latina se desaceleró abruptamente en 2012, con una tasa media del 3%, el segundo peor registro entre las zonas emergentes del planeta. La ralentización trajo causa principalmente del modesto crecimiento de Brasil (en torno al 1%) y de la contracción de la economía argentina. Sin embargo, importantes economías en la zona, como México, Chile, Colombia, Perú y Panamá, mantuvieron niveles razonables de progreso con una tasa media para los citados países de alrededor del 6%. Las perspectivas son asimismo optimistas con crecimientos globales esperados del 3,5% en 2013 y promedios cercanos al 4% durante 2014-15.

De otro lado, la gestión macroeconómica reciente de los países latinoamericanos con economías no intervenidas por el Estado, se puede calificar de notable a tenor de los resultados resumidos por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los cuales muestran en general niveles de inflación bajos, altas reservas internacionales, reducida deuda pública interna y externa y margen de maniobra en políticas fiscales. En el ámbito laboral, las tasas de desempleo se sitúan en la región, con pocas excepciones, por debajo del 10%, cifra aceptable si se compara con los niveles de ocupación que sufren, por ejemplo, los países de la UE.

Clima de negocios en Latinoamérica

Adicionalmente, casi la mitad de las economías de América Latina adoptaron reformas para mejorar el clima de negocios en 2012, según el informe Doing Business 2013 publicado por la Corporación Financiera Internacional (IFC). Así, de las 50 economías que más han mejorado su regulación empresarial desde 2005, seis de ellas se encuentran en Latinoamérica. Destacan al respecto: Costa Rica, Guatemala, Uruguay y la República Dominicana. Por encima de ellas, con niveles comparables en la clasificación del informe a economías del ámbito de la OCDE: Chile, Perú, Colombia y México – números 37, 43, 45 y 48, respectivamente, sobre un ranking total de 185 países analizados y en el que España ocupa el puesto 44.

América Latina constituye una reserva de recursos naturales, en muchos casos todavía inexplotados, de conformidad con lo publicado por la CEPAL. En minería, Chile es el mayor productor mundial de cobre; Brasil permanece entre los tres mayores productores de hierro; México es el primer productor de plata; Perú se encuentra entre los primeros productores mundiales de plata, cobre, oro y plomo; Colombia es el séptimo productor de níquel. La zona, posee, además, el 20% y el 4% del petróleo y gas natural mundiales.

El interés en Latinoamérica sigue acrecentándose. Una publicación de diciembre de 2012 de la editorial Mergermarket refleja estadísticas en las que, el 67% de los encuestados, confía encontrar en América Latina los objetivos de operaciones de M&A más atractivas. Sólo la región de Asia-Pacífico resulta más interesante por un escaso margen (el 73% de las respuestas).

En comparación con otras regiones en desarrollo, América Latina registra, junto con la Comunidad de Estados Independientes, el PIB per cápita más elevado, cerca de un 20% más alto que el de Oriente Próximo y el África Septentrional, alrededor del doble de Asia en desarrollo y cinco veces más elevado que el del África subsahariana. Las conclusiones de la CEPAL añaden, sin embargo, que la inversión en infraestructuras no ha acompañado el crecimiento del PIB. El área presenta carencias significativas en sistemas básicos, con especial necesidad de mejora en agua y saneamiento, generación de energía eléctrica y transporte.

Atractivo para la inversión extranjera

En balance, el conjunto de América Latina continúa ofreciendo atractivo para la inversión extranjera. Así, el crecimiento sostenido en la zona puede compensar la atonía de los PIBs de las economías avanzadas, las cuales se desarrollan en el mejor de los casos en torno al 2% (USA, Canadá o Japón) o se mantienen en crecimientos inferiores o negativos (como es el caso de la zona euro), y servir para la expansión de las grandes compañías basadas en estos países. La inversión en explotación minera y de obtención de otros recursos naturales, con inclusión del denominado agribusiness, constituye otro polo de interés. Además, el dinamismo de la zona no depende ya en exclusiva de las transacciones efectuadas por empresas basadas fuera de la región, sino que son las propias compañías multilatinas quienes van asumiendo el liderazgo (6 de las 10 adquisiciones más grandes del último semestre del 2012 fueron completadas por estas corporaciones. Dejando a un lado naciones como Argentina, Bolivia, Ecuador y Venezuela, cuyos gobernantes han optado por situarse al margen de los mercados internacionales (y, en ocasiones, de la ley), la mayoría de los países muestran un claro talante aperturista y de trato equitativo a la inversión foránea. Merece destacarse en esta línea a Chile, Colombia, México, Panamá, Perú y Uruguay, y mencionar asimismo a Brasil, quien, a peser de mantener su tradicional proteccionismo, permanece respetuoso con los capitales forasteros. En 2012, Brasil recibió el 28% del total de Inversión Extranjera Directa en Latinoamérica, la cantidad más alta por país.

Resulta pues una conclusión general positiva y, en la región, predominan hoy día las oportunidades sobre las amenazas. Es más, sus propias debilidades y carencias pueden aprovecharse de forma estratégica: el plan de construcción y renovación de infraestructuras puesto en marcha por numerosos países – Colombia acaba de estrenar su ley de participación del sector privado en el desarrollo de infraestructuras y Brasil debe prepararse para los eventos globales cercanos - constituye en sí mismo otra fuente de proyectos para la inversión. O incluso en un escenario pesimista de no recuperación de la zona euro, estancamiento de USA y contagio a Asia, la demanda interna Latinoamericana tiene ya la robustez suficiente como para sostener el crecimiento, apoyada si resultara necesario por políticas gubernamentales monetarias o incluso fiscales expansivas, recetas vedadas en nuestros tiempos a las administraciones de los países desarrollados.

Confiemos, eso sí, en que el poder de seducción de esta bella región y sus encantadores pueblos atrayendo nuevos capitales, sirva también para consolidar la senda de disminución de la desigualdad, reducción de la pobreza e indigencia, mejora de la protección social y avance en materia educativa todavía incipiente.

 

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