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Los siameses


En el ámbito financiero se señala que los bonos de alto rendimiento y el mercado accionario son hermanos siameses.

En lo que va del 2013, el mercado accionario de EE.UU., medido a través de Standard & Poors (S&P) 500, ha subido 13% gracias, entre otras razones a la abundante oferta de liquidez creada por la Reserva Federal (FED) y el Banco Central del Japón. Los bonos de alto rendimiento a su vez han tocado retornos históricos mínimos rompiendo records alcistas en sus precios. Aquellos factores que fortalecen el precio de las acciones tienden a reducir la probabilidad de insolvencia de los bonos corporativos y de allí la consistente reducción de retornos.

Como es natural, los máximos históricos en precios tanto de acciones como de bonos basura despiertan preocupaciones sobre la robustez de tal subida que se traduce en una pregunta muy concreta: ¿Hasta cuándo la FED mantendrá su programa de compra de bonos e hipotecas? La respuesta, la dio Ben Bernanke en su interpelación de la semana anterior en el Congreso de EE.UU, quien respondió de forma muy sencilla… “hasta que haga falta”.

Por supuesto, que la respuesta de Bernanke más que clarificar, encendió el fuego de la imaginación de los formadores de opinión que se debaten en predecir no sólo el cambio de política, sino también en la gradualidad del mismo. Los más dramáticos se imaginan una frenada en seco, el resto piensan que será una reducción gradual.

Los más dramáticos piensan que el viraje puede comenzar tan temprano como en junio, los otros no lo ven antes de dos años. La subida del rendimiento de los treasuries a 10 años, el título financiero más líquido del mundo, por encima del 2%, sugiere que ya muchos se están posicionando para dicho viraje. Estos “adelantados” inclusive predicen que dicho instrumento podría estar rindiendo 2,5% en diciembre del presente año.

Para los tenedores de bonos venezolanos, una reducción en la oferta de liquidez de los bancos centrales del primer mundo es una preocupación adicional, aunque no muy novedosa, ya que este es un evento que todo el mundo espera que alguna vez suceda. Aquellos dados a tratar de buscar pistas sobre dicho cambio, siguen de cerca el desempeño de las bolsas de valores por aquello de la teoría de los siameses. Sin embargo, las razones para reducir la oferta de liquidez pueden ser las mismas que harían suponer que los mercados accionarios continuarían subiendo y se asocian a una mejora de las economías del primer mundo reflejadas en reducción del desempleo y recuperación del consumo.

Mientras los formadores de opinión evalúan si un crecimiento económico sin las muletas de la liquidez abundante será suficiente o no para soportar el precio de las acciones y deprimir el precio de los bonos basura, dando fin a la teoría de los siameses, los inversionistas en deuda venezolana tienen otras preocupaciones adicionales.

Estas son: predecir si la subida de la prima de riesgo de los CDS sobre los títulos de deuda venezolanos denominados en dólares, que comenzó en el 2013, es lo suficientemente robusta como para anunciar una corrección importante en los precios de estos títulos, o si una eventual emisión de nueva deuda será lo suficientemente dañina como para generar una aguda corrección en los precios de los papeles venezolanos denominados en dólares.

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