Los entresijos del Nordea 1–Stable Return: filosofía, últimos movimientos de la cartera y ratios de interés que definen la estrategia


El Nordea 1–Stable Return Fund es uno de los fondos mixtos que más popularidad han ido ganando en Europa a lo largo de los últimos meses. Se trata de un producto que, a nivel global, acaba de superar los 5.000 millones de patrimonio cuando hace un año apenas tenía 1.000. Su filosofía de inversión es minimizar el riesgo, no maximizar la rentabilidad. Fondo equilibrado, de riesgo moderado y estilo long-only, invierte en una cartera diversificada de activos no correlacionados. El objetivo prioritario es la preservación del capital, para lo cual se vuelcan en la gestión del riesgo. “El equipo estructura la cartera atendiendo principalmente a consideraciones estratégicas en cuanto a la asignación de activos y se basa en el potencial de rentabilidad/riesgo de cada clase de activos a la hora de hacer la asignación de capital”, asegura Asbjorn Trolle, gestor del fondo.

Según explica en una entrevista a Funds People, no se trata de un producto multiactivo basado en el plano macroeconómico, sino más bien en una estrategia equilibrada que se basa en un presupuesto de riesgos para generar rentabilidades estables y mantener una baja probabilidad de pérdidas en un horizonte de inversión de tres años. “El resultado es una cartera en la que el riesgo se encuentra equilibrado entre activos que registran una buena evolución en mercados alcistas y otros que sirven de contrapeso en mercados bajistas. Ésta es la clave de la excelente rentabilidad ‘todoterreno’ cosechada desde su lanzamiento”. Las principales posiciones se reparten entre activos de renta variable global, bonos del Tesoro de EE.UU, deuda pública, cédulas hipotecarias y titulizaciones hipotecarias danesas.

Actualmente, la mayor posición la ocupan las acciones de mercados desarrollados (26,4%), a lo que se suma casi un 5% que mantienen en renta variable emergente. La tendencia, en este sentido, ha sido la de ir rebajando el peso de las acciones en la cartera. Invierten en lo que denominan ‘acciones estables’, esto es, empresas de calidad que presentan tendencias sólidas y estables a largo plazo en sus precios, beneficios estables, flujos de caja, márgenes de EBITDA y dividendos. “Suelen conllevar menos riesgo que los mercados en general (beta y volatilidad) y, por tanto, tienden a brindar protección a los inversores en mercados bajistas. Todo esto deriva en una exposición general a la renta variable que normalmente presenta un perfil superior de rentabilidad ajustada al riesgo”.

Seleccionan las acciones mediante un proceso de inversión basado en el análisis fundamental, prestando atención a la estabilidad y solidez de la tendencia mostrada por el valor. La exposición neta histórica a la renta variable ha oscilado entre el 30 y el 50%. “En diciembre redujimos nuestra exposición neta a la renta variable hasta alrededor del 32%. Las razones que nos llevaron a realizar este movimiento fueron las bajísimas rentabilidades arrojadas tanto por la deuda pública estadounidense (en comparación con las que ofrecía a finales de 2013) y la apreciación del dólar frente al euro. Puesto que las dos estrategias funcionaron muy bien durante 2014, ahora estaban ofreciendo una menor protección frente a potenciales caídas”.

Otra de las últimas modificaciones realizadas por el gestor en la cartera guarda relación con su visión sobre las divisas. “Tras la sólida evolución del dólar frente al euro durante 2014, la protección esperada frente a caídas que ofrece una exposición larga al billete verde en situaciones de mercado difíciles ha disminuido. Por tanto, el fondo está cubierto actualmente frente al euro en un 81%, con una exposición al dólar que ha pasado de aproximadamente el 20% al 12% y con una exposición al yen que hemos aumentado hasta alrededor del 4%. Asimismo, hemos seguido reduciendo nuestra exposición a las duraciones alemanas (mediante posiciones cortas en futuros Bobl a cinco años) y hemos asignado al Reino Unido parte de nuestra exposición a las duraciones europeas, donde el perfil de riesgo/remuneración a largo plazo nos parece más interesante”.

Actualmente, siguen priorizando las duraciones estadounidenses (materializadas en bonos del Tesoro americano) frente a las duraciones europeas/alemanas, ya que ofrecen más rentabilidad. “Continuamos aplicando un marcado sesgo hacia las emisiones de calidad tanto en el segmento de deuda corporativa como en bonos garantizados. En el universo de los bonos garantizados, nos gustan los bonos hipotecarios daneses y los bonos garantizados de países del núcleo europeo, debido a su elevada calificación crediticia (y su reducido nivel de riesgo) y el rendimiento adicional que aún ofrecen frente al bund alemán. En el universo del alto rendimiento, actualmente sólo estamos expuestos a Europa, pero nuestra convicción/ponderación de esta posición es notablemente inferior frente a los meses previos, así como frente otras clases de activos”.

Algunas ratios de interés sobre la estrategia

La calificación media ponderada del componente de renta fija de la cartera es AAA. Han mantenido el sesgo hacia bonos de calidad desde el lanzamiento del fondo. En lo que respecta a la duración de los activos de renta fija que tienen en cartera, durante los últimos 12 meses han mantenido estable el nivel de duración, entre los 2,4 y los 2,8 años, desde una duración que rondaba los 1,8 años a finales de 2013. “Hemos mantenido una visión más positiva sobre las duraciones estadounidenses debido a la mayor rentabilidad que arrojan y a la mayor protección que ofrecen con un riesgo de duración similar”, recuerda el gestor de Nordea. En la parte de renta variable, la beta ex-ante del conjunto de la cartera ronda el 0,3, la cual han reducido ligeramente en los últimos dos meses.

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