Los 15 sesgos conductuales en los que el inversor no debe caer cuando experimente la montaña rusa de las emociones


El proceso cíclico de inversión -incluyendo la obtención de información, la elección de acciones y las inversiones, la tenencia y venta de activos, seguido por una nueva selección- está lleno de dificultades. Éstas pueden llegar a tener un precio alto para los inversores en el sentido literal de la palabra. Como decía Benjamin Graham: “el peor enemigo del inversor es probablemente él mismo”. Las compras de activos son un proceso rápido, y el valor de dichas inversiones puede reducirse igual de rápido -incluso hasta cero, por supuesto, haciendo de ellas un desperdicio de dinero.

En el proceso de inversión se produce una montaña rusa de emociones en la que el inversor tiende a caer en distintos sesgos conductuales. Así lo revela un reciente estudio presentado por el Instituto de Investigación de Credit Suisse junto con la Universidad de Zurich bajo el título 'Finanzas Conductuales: La Psicología de la Inversión', trabajo realizado por los profesores Thorsten Hens y Anna Meier de Behavioral Finance Solutions GmbH, en el que se aporta información sobre las influencias emocionales y psicológicas que pueden tener impacto en las decisiones financieras, y cómo esto puede resultar en un comportamiento irracional.

Pero… ¿cuántos y cuáles son esos sesgos? En el estudio se contabilizan hasta 15.

1. Sesgo de confirmación: El sesgo de confirmación se refiere al fenómeno de la búsqueda de información selectiva para respaldar las opiniones propias o interpretar los hechos de manera que se adapten a nuestra propia visión del mundo. Los inversores buscan una confirmación de sus suposiciones. Evitan opiniones e informes críticos, leyendo únicamente aquellos artículos que ponen dicho punto de vista bajo una luz positiva.

2. Sesgo de Disponibilidad/Atención: El sesgo de atención afirma que las cosas como productos, empresas y emisores que se presentan con mayor frecuencia en los medios de comunicación serán recordadas más rápidamente por los inversores cuando buscan un instrumento de inversión adecuado. La información mala o apenas accesible no es considerada (inconscientemente).

3. Sesgo nacional: Las estadísticas muestran que la mayoría de los inversores tienden a comprar acciones de las compañías de su país de origen. Estas acciones parecen más dignas de confianza y los inversores crecieron con los nombres de éstas empresas. También se mencionan con más frecuencia en los medios locales de comunicación.

4. Sesgo improbable favorito: Las personas que caen en esta trampa psicológica siempre van por la apuesta arriesgada porque promete ganancias muy elevadas. Por desgracia, se olvidan de que la probabilidad de ganar la apuesta arriesgada anula el beneficio en el medio plazo.

5. Sesgo de anclaje: Al tomar decisiones, los inversores no se basan en factores fundamentales. Por el contrario, tienden a basar su decisión en el precio al cual se compró la posición original o la última posición de una acción. Este precio de compra es el ancla y provoca decisiones irracionales. A diferencia del costo de adquisición, el nuevo precio parece barato para el inversor. El anclaje influencia las decisiones individuales en base al hecho de que los inversores no se dan cuenta de cómo se presenta la información. Cuando se trata de tomar decisiones, la gente parece estar influenciada por datos aleatorios, incluso si saben que los datos no tienen ningún valor informativo o que son escandalosamente altos o bajos.

6. Aversión miope a las pérdidas: La mayoría de los inversores teme más a las pérdidas de lo que gozan las utilidades. Si estos inversores miran el comportamiento de las acciones demasiado a menudo, generalmente ven que han perdido dinero y venden todo de nuevo. Una visión a largo plazo sería mejor. Deben verificar la evolución de las acciones con menos frecuencia. El mantener su curiosidad al margen les ayudará a obtener mejores utilidades con sus inversiones, siempre que la cartera se encuentre ampliamente diversificado.

7. Contabilidad mental: Muchos inversores privados hacen contabilidad mental, es decir, hacen distinciones en su cabeza que no existen financieramente. A menudo, las pérdidas incurridas son consideradas de forma separada de las pérdidas en papel. Esto significa que la gente vende acciones de su cartera demasiado pronto cuando obtienen una ganancia y demasiado tarde cuando sufren una pérdida. Es así que la contabilidad mental nos hace pensar que un franco no vale un franco, lo cual es una actitud peligrosa.

8. Efecto de disposición: Las ganancias se realizan muy temprano y, como resultado, las pérdidas muy tarde. Es lo que que convierte las utilidades de papel en ganancias reales que nos hacen felices, mientras que evitamos convertir una pérdida de papel en una pérdida real. Una posible explicación es la contabilidad mental explicada anteriormente.

9. Exceso de confianza: En la mayoría de los casos, sobreestimamos nuestras propias habilidades y pensamos que estamos por encima de la media. En particular, la mayoría de los expertos también se sobrestima a ellos mismos. con frecuencia en un mayor grado que el común de las personas. El exceso de confianza se observa a menudo cuando los mercados están al alza.

10. Sesgo retrospectivo: La afirmación “yo sabía todo el tiempo que esto iba a pasar” demuestra que la retrospectiva es 20/20 y que tenemos una explicación para todo después de que el hecho ha ocurrido. Esto se conoce como el sesgo retrospectivo, el cual es un problema porque nos impide aprender de nuestros errores.

11. Necesidad de alcanzar el equilibrio: Una vez que hemos perdido dinero tomamos un mayor riesgo para recuperarlo. La necesidad de alcanzar el equilibrio puede hacer que pongamos todo en una sola canasta y probablemente perdamos aún más dinero.

12. Sesgo de representatividad: Incluso después de un breve período de retornos positivos en los mercados financieros, podemos pensar que el mundo ha cambiado para volverse mejor. Las personas tienden a pensar en los esquemas y estereotipos que aprendieron en el pasado. Llegan a un resultado demasiado rápido y en base a información imprecisa.

13. Falacia del jugador: Aquí, las probabilidades efectivas son ampliamente subestimadas o sobreestimadas. Esto puede significar que, en base al supuesto (falso) de que los precios están a punto de caer, vendemos demasiado pronto y viceversa (asumiendo que los precios se recuperarán pronto, aunque (todavía) no lo van a hacer.

14. Sesgo de encuadre: Las decisiones se basan en gran medida en cómo los hechos son representados en términos estadísticos. Por ejemplo, no consideramos que “cuatro de cada diez son un ganador” y “seis de cada diez son un perdedor” significan lo mismo. La afirmación es idéntica pero la mayoría de la gente no se da cuenta de ello.

15. Evitación del arrepentimiento: Si invertimos en una acción de primera clase y no se comporta como se espera, llamamos a esto mala suerte. Sin embargo, si invertimos en un producto de nicho que no se comporta correctamente, tendemos a lamentar esto más que el fracaso de las acciones de primera clase. Esto es porque muchas otras personas han cometido el mismo error y, por lo tanto, nuestra decisión de comprar no parece tan errada.

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