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Lo que no cuenta el TER: qué otros factores pueden influir en el comportamiento de un ETF


Que los inversores se decantan mayoritariamente por los fondos más baratos, está demostrado. Lo refleja el hecho de que el 95% de los flujos se haya ido al 20% de los fondos con las menores comisiones, una tendencia muy relacionada con el fuerte crecimiento –patrimonial y de cuota de mercado– que han experimentado los fondos cotizados en la última década y que los sitúa ya a un paso de superar a un producto mucho más longevo como son los hedge funds.

Aunque es innegable que las comisiones de los productos de gestión pasiva son muy inferiores a los de gestión activa, resulta mucho más difícil calcular el coste real de invertir en un fondo cotizado, lo que dificulta la comparación entre productos. “A la hora de seleccionar fondos, muchos inversores se fijan en la ratio de gastos totales (TER) y con frecuencia acaban escogiendo la opción más barata, que suele ser un ETF”, explica Detlef Glow, responsable de análisis para EMEA en Lipper. “Pero a menudo se pasan por alto los costes de negociación, que pueden acabar teniendo un impacto considerable sobre el coste total del ETF”.

El experto señala además que el hecho de que estos productos puedan comprarse o venderse en cualquier momento –a diferencia de los fondos tradicionales, que solo se negocian una vez al día– hace más importante planificar el momento de la operación. Aspectos como si el mercado subyacente está abierto –es decir, si el ETF se está negociando a su valor liquidativo real o indicativo– o el tamaño de la operación con respecto a la liquidez diaria del producto pueden influir en el precio final.

Pero hay más factores. “Puede que el valor liquidativo no se publique, que sea erróneo, que no incluya dividendos, que se publique un día festivo o que exista una discrepancia entre el calendario de festivos que aplica el índice y el del ETF, que vaya con un retraso de un día, que cambie el índice de referencia, que el tipo de cambio no se aplique de forma consistente o se use la divisa equivocada… A esto es a lo que no enfrentamos cada día a la hora de analizar ETF”, afirma Jean-René Giraud, consejero delegado de Koris International, que esgrime esta falta de transparencia como una de las razones que los llevaron a crear su herramienta TrackInsight.

Resultados dispares

No es la única. Hace unos días, la firma de análisis británica FE Trustnet lanzaba un nuevo servicio de calificación que cubrirá inicialmente los 229 ETF y fondos índice a la venta en Reino Unido. Los productos se compararán en base a tres parámetros –tracking error, tracking difference y tamaño del fondo– y recibirán coronas que reflejen su capacidad para replicar a su índice de referencia.

"La industria se mueve hacia un modelo híbrido que emplea fondos de gestión activa y pasiva, pero la complejidad de estos últimos ha provocado que escasee la información de calidad", explica el director de FE, Michael Holland, que incide en que "la diferencia entre los mejores y los peores productos pasivos es significativa y puede impactar considerablemente el valor de una inversión".

Sin embargo, aún no está claro si estas herramientas facilitan la comparación o la hacen aún más compleja. Sirva como ejemplo el L&G UK 100 Index Fund, un fondo índice que replica el FTSE 100: mientras que FE Trustnet lo califica como uno de los peores, Morningstar, que también cuenta con su propio servicio de calificación de ETF, lo destaca como uno de los mejores.

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