León come gamba y... ¡pichón!


Puede resultar cruel pero el hecho es que hay que ser un poco más tajante y crítico con lo que nos rodea. León-come-gamba no es más que un reflejo de lo que pasa en muchas industrias, entre ellas la nuestra. Para quien no conoce esta parábola catódica, es simple de contar: un intruso-pichón vestido de Masterchef intenta tomar el pelo a un jurado con ganas de subir la audiencia; el intruso intenta hacer colar un plato insípido utilizando un nombre rimbombante y lleno de decoro mientras se recrea en el proceso de creación del mismo….la respuesta del jurado es implacable y despiadada: el león se come también al pichón.

Con independencia de las maneras en las que el jurado profesional reaccionó en este caso, es importante que respetemos la profesión de cada uno, nos tenemos que tomar en serio nosotros mismos. Desde que estamos en esta industria vemos pasar pseudo gestores que gestionan desde España fondos de renta variable japonesa (me pregunto ¿cómo?) o gente tremendamente lista que dice batir sistemáticamente al S&P 500 y que no entiende cómo el fondo de un tal Bill Miller ha fallado este año (yo me pregunto por qué no es multimillonario a estas alturas); ambos, casos verídicos, delatan a quien se disfraza de gestor con solo escuchar semejantes bravuconadas. Tenemos que ser serios y tajantes con quienes se visten de gamba (¿con gabardina?) y poner las cosas en su sitio. Esta profesión es mucho más seria que todo eso y ni los nombres, ni los fuegos artificiales, ni los procesos imposibles tienen que distraernos. El intrusismo en nuestra industria existe y tenemos que defendernos de una manera crítica y tajante. Nos tenemos que tomar más en serio a nosotros mismos y a nuestra profesión.

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