Lecciones del plan de pensiones de empleo de Repsol al resto de vehículos de previsión complementaria


El plan de pensiones de empleo de Repsol es uno de los más antiguos de España. Con un cuarto de siglo de historia a sus espaldas es sin embargo durante los últimos diez años cuando mayor evolución ha registrado su política de inversión. Según Raquel Fernández, secretaria de la Comisión de Control de los Planes de Pensiones del Grupo Repsol, el vehículo ha incrementado en esta década las coberturas en renta variable, la gestión activa aplicada, la diversificación de activos y la flexibilidad en el mandato de gestión, correspondiente a BBVA Asset Management.

Gracias a esta renovación, el plan de empleo de Repsol ha tenido entre 2005 y 2015 una rentabilidad anualizada del 4,3%, con una cartera compuesta en un 30% por renta variable europea y en un 70% por renta fija pública también europea. Sin embargo, a pesar de que esta estrategia ha funcionado hasta ahora, lo cierto es que a futuro habrá que hacer un reajuste de expectativas, advierte Alberto Gómez-Reino, director de Inversiones de Fondos de Pensiones de Empleo de BBVA.

De seguir con esta misma distribución de activos, su rentabilidad anualizada estimada podría descender hasta el 1,25%, una proyección que los expertos en inversiones de BBVA AM presentes en la V Jornada de Previsión BBVA pretenden hacer extensible al resto de partícipes en planes de pensiones cuya política de inversión sea similar a la actual de Repsol. Precisamente, la petrolera ya ha modificado algunos puntos concretos de su mandato de gestión para afrontar la nueva etapa de mercado que se avecina.

Un ciclo sin patrón histórico

A juicio de Joaquín García Huerga, director de Estrategia Global de BBVA, “se han roto muchos patrones históricos y ahora nos encontramos en un ciclo completamente distinto”. Por un lado, explica, se trata de “un ciclo más largo hasta la próxima recesión” y, a la vez, “un ciclo más bajo en crecimiento”. Por eso, la diversificación, la arquitectura abierta, la gestión activa y las coberturas son los cuatro apoyos sobre los que debe descansar una cartera de inversión para mejorar su rendimiento, recuerda Gómez-Reino.

Una de las mayores preocupaciones en la actualidad para los gestores de inversiones es la ralentización económica de China y sus efectos colaterales a lo largo y ancho del mundo. García Huerga es consciente de que el crecimiento del PIB chino no tiene que caer al 0% para que el resto de mercados se paralicen. Su mayor deseo es “que no pare en seco”, aunque ese no es su escenario central, dado que “los últimos datos sobre el país son tranquilizadores”.

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