Lección de oro Candy Crush


A todos nos impresionan los avances tecnológicos. Nos sorprende cómo un niño de tres años no sabe contar y sí es capaz de llegar en dos movimientos a su aplicación en el iPad…un, dos…¡zas! ¡Candy Crush! Es el mundo en el que vivimos. De forma inconsciente proyectamos la idea de que el futuro será muy diferente y es ahí cuando cometemos el error. Nos dejamos llevar de la mano de quien dice conocer el futuro. Últimamente proliferan las fintechs, que se postulan a cambiar el panorama financiero. Que nadie me malinterprete, no estoy diciendo que no, simplemente veo necesario advertir de los riesgos que existen cuando elevamos a categoría de verdad universal aquello que es solo una idea. Quien proyectó la llegada de la era de Internet a final del siglo pasado estaba en lo cierto, ha sido una revolución. Pero este cambio no fue como se predijo y lo que es más importante: casi nadie acertó en el timing. El futuro financiero pasa por los bancos; éstos tienen a favor la posibilidad de testar constantemente el modelo, adaptándose a las pautas de comportamiento de los clientes con los que ya trabajan. 

Una última consideración: el coste de ser el primero es muy alto comparado con el coste de ser el segundo o tercero. Dicen que la frase que ha hecho más daño en la historia es decir que “esta vez es diferente”; me atrevo a decir que cualquier frase que empiece con una predicción del tipo “esto es el futuro" es igual de letal.

Adivinar el futuro es difícil y cuesta mucho dinero, no nos tenemos que dejar llevar por todo lo que nos impresione.

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