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“Las valoraciones de las empresas defensivas las hacen poco atractivas”


Los inversores están acudiendo cada vez más a las bolsas como fuente de rentabilidad, especialmente a nombres que ofrecen alta rentabilidad por dividendo y que suelen tener un sesgo más defensivo y de calidad, como empresas de servicios básicos o firmas de telecomunicaciones. Según Duilio Ramallo, gestor del Robeco US Premium Equities, estos movimientos están empezando a provocar una excesiva valoración o precio. “Aún no se ha creado una burbuja, pero desde el punto de vista de las valoraciones no resultan atractivos”, explica.

En una entrevista publicada en Funds People, Ramallo niega que esa tendencia de búsqueda de rentas vaya a cambiar pero advierte de que, en la medida que la demanda crece, la rentabilidad ofrecida se irá comprimiendo y estos valores perderán atractivo. Por esa doble razón de rentabilidad y precio, el gestor no tiene utilities en la cartera del fondo, lo que el año pasado fue perjudicial pero, sin embargo, este año le ha funcionado muy bien. Valoraciones, fundamentales y la búsqueda de catalizadores son las tres patas de una gestión muy activa que actualmente sobrepondera sectores como el de servicios de consumo, financiero o de tecnología, mientras infrapondera utilities o industrias básicas.

De cara a 2013, cree que algunos sectores se beneficiarán del rumbo económico y la recuperación de la demanda, como el de constructores de barcos o semiconductores, y por eso ha incluido algunos de estos nombres (como Cisco) en su cartera. Las mayores posiciones las copan farmacéuticas como Pfizer y Amgen y financieras como JP Morgan Chase y Capital One Financial Corporation. Ramallo es un gestor de valoraciones: dice que las del mercado estadounidense son justas y consistentes con unas expectativas anuales de rentabilidad de entre el 8% y el 10%. Así, aunque se corrijan las expectativas de beneficios empresariales, confía en que no habrá una caída brusca y que en cualquier caso el mercado estará mejor preparado en términos de precio que en 2007. “No veo nada, aparte del ajuste fiscal, que pueda provocar un colapso”, asegura.

Con respecto al problema fiscal, apunta que hay un 50% de posibilidades de que se resuelva antes de finales de año, y un 45% de que ocurra en el primer trimestre de 2013, un retraso que favorecería al crecimiento, pues no descarta que el ajuste pueda desembocar en recesión. Pero lo que tiene claro es que ha de resolverse pues, de no abordarse –un escenario con una probabilidad muy baja, del 5%–, las consecuencias negativas serían mucho más fuertes. Las perspectivas de medio y largo plazo son positivas (de hecho, el fondo bate ampliamente a los mercados a cinco años) aunque a corto plazo, el gestor reconoce que es frustrante trabajar en un escenario de estas características.

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