Las seis preguntas que tengo que hacerle obligatoriamente a un gestor de retorno absoluto


Analizando el comportamiento registrado por las estrategias de retorno absoluto en el pasado se observa una verdad incómoda para muchos gestores que dicen ser capaces de generar rentabilidades positivas independientemente de cual sea la evolución de los mercados: las claras diferencias que existen en términos de rentabilidad entre unos fondos y otros. El gap que les separa es muy importante. Son estrategias cuyo resultado depende más de la habilidad del gestor: el único benchmark es la liquidez y no existe la posibilidad de abrazarse a un índice. Conocer qué fondos han obtenido los mejores resultados es relativamente sencillo. Basta con analizar su track record. Sin embargo, muchas de las estrategias no cuentan con un historial extenso o tienen restringidas sus entradas por cuestiones de capacidad, lo que hace que el análisis sea infructuoso. Además, esto no dice nada de la estrategia seguida por el gestor para alcanzar dichos resultados.

Andrés Sánchez Balcázar es codirector de deuda global Pictet AM y gestor de una estrategia de retorno absoluto: el Pictet Absolute Return Fixed Income. Se incorporó al equipo de renta fija de Pictet AM en 2011. Fue gestor senior en Western Asset Management, donde trabajó como responsable de carteras de renta fija global, europeas y de retorno absoluto. También fue gestor de carteras globales y europeas en Merrill Lynch Investment Managers. Antes estuvo en el Banco de la República de Colombia, donde se encargaba del análisis macroeconómico de EE.UU, Europa y Japón. CFA, está licenciado en Economía por la Universidad de los Andes y posgraduado máster en Gestión por HEC París. En una entrevista concedida a Funds People en la sede de Pictet AM en Ginebra, Balcázar explica las seis preguntas que, según él, un inversor debe hacerle a un gestor de retorno absoluto para saber si su estrategia es sólida o no.

1. ¿Cuáles son los escenarios económicos que afectarían negativamente a la cartera? “Personalmente, sospecharía mucho de alguien que me diga que la mayoría de los escenarios económicos están cubiertos. Eso implicaría que sin tomar riesgos están generando un retorno positivo.Es imposible cubrirse ante todos los escenarios”, afirma.

2. Pedirle los datos históricos del origen de sus retornos en los últimos tres años por tipo de activo. “Ahí el inversor comenzará a ver cuáles son los sesgos de la estrategia en particular”, explica Balcázar.

3. Solicitarle una matriz de correlaciones con respecto a los diferentes segmentos de mercado para comprobar si esa matriz de correlación muestra un sesgo en particular y si el gestor está en posición de explicar dicho sesgo. “Puede ser que tenga una asignación muy importante a un sector en particular. La racionalidad de por qué esa correlación es tan alta es importante. Tiene que haber una justificación, desde el punto de vista de expectativas o valoración para un sector en particular Lo que hay que tratar de entender es cómo de robusto es el proceso de inversión”, indica el experto.

4. Preguntarle al gestor cómo maneja su riesgo de cola en la distribución (tail risk). “La manera activa en la que gestiona su tail risk es muy importante. Si el gestor dice que lo mira cuando llega o que no ha habido impacto significativo del tail risk en el fondo, no está en condiciones de explicar el riesgo de su cartera”.

5. La quinta cuestión que habría que hacerle a un gestor de retorno absoluto cuando el inversor esté delante de él es -según Balcázar- una pregunta que tiene truco, pero que siempre funciona: ¿ha variado su proceso de inversión en los últimos cuatro años con el cambio de las circunstancias económicas? “Si responde que sí es un mal síntoma porque lo que te está diciendo es está en un proceso de ensayo y error para ver qué funciona y qué no, lo cual hace más probable que el gestor no esté en condiciones de saber cuál es realmente su riesgo”.

6. Finalmente, Balcázar considera importante realizar un test cualitativo de la estrategia y que la cartera reaccione como el gestor dice que va a reaccionar. “Cuando tú le preguntas cómo se comportaría la cartera en un escenario económico ‘x’ y la cartera reacciona como él esperaba, es un buen síntoma, ya que demuestra que es consciente de cuál es la direccionalidad y sensibilidad de su cartera”. Según él, no hay que insistir mucho en la ratio de información, puesto que es una medida que utiliza una volatilidad histórica con un rendimiento histórico. Para que realmente la ratio de información o de Sharpe sea válida es necesario que la estrategia tenga un track record de 10 a 15 años y apenas hay productos en el mercado con ese historial. "De todas formas es buen indicador si el fondo obtiene rentabilidad de manera más eficiente en términos de riesgo en comparación con una estrategia típica pasiva".

Por el contrario, considera que el ratio entre máximo drawdown y drawdown empírico o realizado es importante porque da una buena medida de cuán buenas son las estimaciones del gestor de su riesgo. "También estaría interesado en medir cuánto tiempo tarda el gestor en recuperar una pérdida. Generalmente quieres evitar que el gestor esté actuando en la misma dirección que el mercado, vendiendo y comprando, porque en ese caso el tiempo que va a tardar en recuperarse de una mala posición va a ser mucho más largo y la estrategia tener mayor coste", concluye.

Profesionales
Empresas

Otras noticias relacionadas


Lo más leído

Próximos eventos