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Las seis claves que han convertido a Vanguard en la segunda gestora de activos más grande del mundo


Cuando John C. Bogle creó Vanguard, el 1 de mayo de 1975, no podía imaginar que ese nombre acabaría siendo casi sinónimo de gestión pasiva. De hecho, no fue hasta 1976 cuando la firma estadounidense –formada inicialmente por Bogle y dos analistas– lanzó el primer fondo índice de la historia, un producto que revolucionaría la industria de los fondos de inversión. Cuarenta años después, Vanguard se ha convertido en un gigante con más de 14.000 empleados en todo el mundo que gestiona cerca de tres billones de dólares en activos repartidos entre unos 240 fondos de gestión activa, fondos índice y fondos cotizados (ETF). Solo la supera BlackRock, con un patrimonio de 4,65 billones de dólares al cierre de 2014.

A principios de mes, Vanguard marcaba un nuevo hito cuando uno de sus fondos pasivos, el Total Bond Market Index Fund –que replica una versión del Barclays US Aggregate Bond Index– se convertía en el fondo de bonos más grande del mundo, destronando así al Total Return Bond Fund de PIMCO que gestionó Bill Gross hasta su salida de la casa californiana y que ha registrado reembolsos por más de 100.000 millones en los últimos 24 meses, según datos de Morningstar.

¿Dónde reside el éxito de Vanguard? MarketWatch resume las seis claves que la han llevado a convertirse en la segunda gestora más grande del mundo.

1. El coste importa. Y cada vez más, como demuestra el hecho de que el 95% de los flujos se va al 20% de los fondos más baratos. Claramente, la filosofía de la gestora con sede en Malvern, Pensilvania, de reducir al máximo las comisiones de gestión ha tenido buena acogida entre los inversores, sobre todo en un entorno en el que la mayoría de los gestores activos no consiguen batir al mercado.

2. Pensar en el largo plazo. Vanguard se basa en la idea de que los inversores obtienen los mejores resultados cuando consiguen capturar las tendencias de largo plazo del mercado, lo que se consigue simplemente invirtiendo en distintas clases de activo durante años o décadas.

3. Lento pero seguro. La trayectoria de Vanguard demuestra que es posible empezar prácticamente desde cero y alcanzar metas inimaginables mediante ahorro sistemático y perseverancia. En un mundo en el que muchos quieren hacer dinero rápido, la casa estadounidense apuesta por la paciencia y por mantenerse invertido a bajo coste y en cualquier entorno de mercado.

4. Disciplina. El éxito de Vanguard descansa sobre los miles de inversores que mes a mes, año a año, invierten de forma disciplinada parte de sus ahorros con el objetivo de incrementar su patrimonio.

5. Mejora continua. Lo bueno de pensar a largo plazo es que te permite buscar soluciones cada vez mejores. Vanguard, por ejemplo, trabaja continuamente para refinar los métodos que emplea en la replica de índices y no duda en abandonar un índice de referencia por otro o en aplicar los cambios necesarios para rebajar costes o mejorar los resultados.

6. Ignorar las modas. A diferencia de otras casas que intentan capturar las últimas tendencias de inversión y reflejarlas en un nuevo producto, Bogle siempre ha defendido que sean los gestores, no el departamento de marketing, los que generen las ideas para nuevos fondos. En su opinión, las modas y las emociones no tienen cabida en un enfoque de inversión paciente y a largo plazo.

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