Las razones de PIMCO para seguir invirtiendo en renta fija los próximos tres años a cinco años


“Seguimos siendo optimistas sobre el crédito durante el horizonte secular por varios motivos: los principales bancos centrales están aplicando políticas monetarias acomodaticias, los fundamentales del sector privado están mejorando y los factores técnicos siguen apuntalando los mercados de renta fija” afirma Mark Kiesel, director global de inversiones de crédito de PIMCO. La firma, que sigue figurando entre los mayores tenedores de deuda del mundo, ha publicado recientemente su visión secular (con un horizonte de 3 a 5 años vista) sobre la evolución de esta clase de activo. También ha desvelado algunas de sus estrategias de largo plazo. 

Kiesel indica que, si bien la firma está pendiente de que la Reserva Federal tome el camino hacia la normalización monetaria este año, “muchos bancos centrales de los mercados desarrollados (entre ellos el BCE, el Banco de Japón, el Reserve Bank of Australia y el Banco Popular de China) o bien siguen relajando su política o bien mantienen un alto sesgo expansivo orientado a la reactivación de sus economías, lo que debería suponer un revulsivo para el sector privado y los mercados de crédito”. Indica adicionalmente que “la política fiscal estadounidense también podría mejorar, pues los riesgos de acontecimientos imprevistos, hasta ahora negativos, pasarán a ser positivos, como una reforma sobre inmigración o la intensificación del crédito, sobre todo hipotecario, al sector privado”.  También incluye entre factores positivos para la primera economía mundial “un posible abaratamiento de los costes del sistema sanitario, una reforma del impuesto sobre sociedades y crecientes inversiones en infraestructuras en EE. UU.”.

La firma también se muestra constructiva con los países en vías de desarrollo; el experto explica que “el riesgo de acontecimientos imprevistos favorables también podría superar al de perturbaciones desfavorables en los mercados emergentes”. Desde PIMCO prevén un aumento de la inversión en infraestructuras, así como “la posibilidad de alianzas entre los sectores público y privado y de mejores decisiones de política”. Además, señalan que los bancos centrales de India y China “están relajando sus políticas monetarias y adoptando, de forma gradual, medidas más favorables al mercado y transparentes, un ejemplo que podría ir extendiéndose”. 

Dentro del sector privado, Kiesel indica signos de mejoría, al detectarse un mejor entorno para el consumo en EE.UU., Europa y Asia, mientras que en general los balances empresariales de todo el mundo muestran solidez. Esta mejoría de los fundamentales también se apoya en el factor técnico “habida cuenta de la tendencia al envejecimiento demográfico y el continuo desequilibrio entre ahorro e inversión”, indica el director de inversiones.

Adicionalmente, indica que la previsión de repunte de los tipos en los próximos tres a cinco años, “constituye un factor neto positivo para el crédito de alta calidad, en especial en el tramo largo de la curva de tipos”, aunque manteniendo prudencia en la exposición a duración. “Una subida de los tipos de interés más altos debería traducirse en una menor oferta de emisiones nuevas, así como en una mayor demanda procedente de inversores a largo plazo, tales como compañías de seguros y fondos de pensiones”, concluye Kiesel.

¿Dónde están las oportunidades más atractivas? ¿Qué sectores evitar?

“Creemos que la revolución energética ofrecerá una de las oportunidades de inversión más interesantes del próximo decenio”, declara Kiesel, que se apoya en la ventajas geológicas y tecnológicas de EE. UU., que le permitirán producir una mayor cuota del petróleo y gas mundial. “Un entorno que combina seguridad jurídica y claridad en los derechos de propiedad beneficia a EE. UU. por varias vías, entre ellas el sector de la energía, a lo que se une el hecho de contar con un desarrollado y amplio sector de servicios para yacimientos petrolíferos, unas infraestructuras y capacidad superiores, y unos mercados de capitales profundos y líquidos”, añade el experto. En particular, destacan las empresas de gasoductos y las master limited partnerships (MLP), las que se centran en la producción de gas natural licuado y en las exploración y producción. “Muchas de estas empresas energéticas están creciendo a una tasa del doble de la economía estadounidense, y creemos que dicho ritmo de crecimiento es sostenible”, afirma el director de inversiones.

Otra idea de inversión destacada es la vivienda en EE. UU., especialmente si se tiene en cuenta que los inventarios siguen cerca de mínimos de 20 años y que existe una notable bolsa de demanda no satisfecha. “Prevemos que la demanda de vivienda se recupere a medida que el canal del crédito mejore gradualmente. Los hogares se hallan, al fin, en disposición de volver a endeudarse, y, por primera vez en siete años, observamos un crecimiento de la deuda hipotecaria”, resume Kiesel. 

El experto también proporciona ejemplo de los sectores que están evitando. El primero es el de metales y minería, porque “carece de barreras de entrada, capacidad de fijación de precios y potencial de crecimiento durante el horizonte secular”. También evitan entrar en empresas “con equipos directivos que no consideran a los tenedores de bonos como el grupo de interés prioritario en la estructura de capital”. Pone como ejemplo a las tecnológicas, que están recibiendo presiones de inversores activistas para que devuelvan parte de su tesorería a los accionistas. El último tipo de empresas que elude PIMCO son “aquellas que afrontan una intensa competencia, así como las que poseen escasa capacidad de fijación de precios y las que cuentan con débil cobertura de activos ante un posible deterioro de su perfil de negocio”, como por ejemplo la distribución minorista.

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