Las mejores (o peores) frases del inversor


“En esto de los fondos de inversión hay una burbuja”… “Antes era más fácil invertir, los bancos lo habéis complicado todo”… “Este juego de la Bolsa no es para mí.” “Tú dime cuánto me pagas y te traeré o no el dinero…” Y me dejo muchas más, muchísimas más. Y aunque pueda parecer una broma no lo es, ni tampoco una burla, ni mucho menos. Que todavía se oigan frases como éstas es algo que a todos los asesores financieros nos debe hacer reflexionar seriamente en el tema. ¿Por qué todavía hay inversores que piensan así? ¿Qué hemos hecho mal o quién no ha actuado correctamente para que la impresión sea ésta? La clave: más cultura y formación, sin duda.

“A mí no me vendas fondos, yo soy muy, muy y muy conservador. Sólo tengo acciones de Telefónica, Repsol y Abertis.” Otra frase sin sentido. Un inversor muy conservador con…¿¿acciones? Y podría seguir hasta terminar el artículo sólo con frases. Pero vayamos al fondo del asunto. ¿Qué sucede? ¿Desconfianza? ¿Rebeldía? ¿Tradicionalismo? ¿Exceso de cambios en el sistema financiero que no se han digerido? ¿Escarmiento inversor? ¿Miedo al cambio? Sí, sí la olla del problema contiene todos estos ingredientes además del de la formación que antes comentaba. La base falla y el sinsentido de las frases va ligado a ello. ¿Una burbuja en fondos de inversión? ¿Qué está mezclando este inversor? Un vehículo como los fondos que, por fin, se utiliza como se debe utilizar, con patrimonios gestionados en continuo aumento y con excelentes resultados, resulta que da la sensación de… ¿moda? ¿Riesgo? O incluso…¿burbuja?

Asociar una diversificación en las formas de inversión a una burbuja, es algo preocupante. El exceso de información y el “sobreasesoramiento” del que ya hablé en mi artículo de febrero son los culpables de que se oigan frases así. Y hay más: “Pues yo no quiero nada que no sea con garantía total de capital.” Un clásico de clásicos. El miedo, la garantía, la seguridad es otra de las demandas constantes de los inversores a las que, lógicamente, siempre se le añaden las exigencias de liquidez de ese vehículo y un elevado rendimiento en un corto periodo de tiempo. Es decir, el sueño perfecto de cualquier inversor que hoy en día no existe.

Aunque pueda parecer increíble, se siguen oyendo todas estas frases en la actualidad. La conclusión es que hay que seguir trabajando muy duro para que nuestra labor de asesoramiento y formación, llegue a las raíces. Formación a los más jóvenes, transparencia, claridad y sencillez en nuestras explicaciones, stress test de los perfiles inversores y enseñar a digerir la ingente cantidad de información en los medios, debe ser parte de nuestra labor como miembros de EFPA. “Porque esto del EFPA es eso del fútbol que está en Suiza, ¿no?” Como les decía, efectivamente, hay mucho trabajo educativo y formativo por hacer.

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