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Las grandes gestoras de activos ganan la batalla: no serán señaladas como entidades de riesgo sistémico


La industria de gestión de activos va camino de ganar la batalla que había iniciado contra el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) y la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO), después de que ambas instituciones presentasen en marzo su segundo documento de consulta sobre metodologías de evaluación para identificar a las instituciones financieras fuera del sector bancario y asegurador (las llamadas en inglés NBI G-SIFIs) que pudieran suponer un riesgo sistémico. Según publica el Financial Times, las mayores gestoras de activos del mundo habrían escapado a la imposición de una normativa más dura, que amenazaba con afectar a sus beneficios y su libertad de movimiento. De acuerdo con la publicación, que cita fuentes cercanas a las instituciones, los reguladores habrían decidido no verlas como una amenaza para la estabilidad financiera.

Después de las intervenciones públicas de Estados Unidos y los reguladores británicos, el Consejo de Estabilidad Financiera, un grupo de organismos supervisores, han decidido volver a centrarse en los riesgos de liquidez del mercado en lugar de señalar a instituciones específicas. Esta posición marca un cambio importante con respecto a la trayectoria que venían dictando los reguladores tras el estallido de la crisis financiera y será un gran alivio para gestoras como BlackRock, Fidelity, PIMCO o Vanguard, que eran vistas como las entidades con más probabilidades de recibir la etiqueta de instituciones financieras de importancia sistémica (SIFI). El FSB ya ha decidido que 30 bancos y nueve aseguradoras tienen que cumplir normas más estrictas dado su potencial para provocar el caos en todo el sistema por su gran tamaño. Las gestoras fueron las siguientes en ser puestas en el punto de mira.

Básicamente, el FSB e IOSCO planteaban que las grandes gestoras de fondos de inversión pudieran ser calificadas como entidades de riesgo sistémico, algo que no gustó nada en el sector. Las principales entidades y organizaciones del mundo de la gestión colectiva dieron su opinión y esta fue prácticamente unánime: el FSB y IOSCO iban por el camino equivocado. De hecho, la oposición fue casi unánime. Prácticamente todos venían a decir –y a demostrar- que ni el tamaño se puede asociar al riesgo sistémico ni los fondos de inversión se parecen a los bancos y que “ni hay precedente histórico ni datos empíricos para apoyar la teoría de que las principales gestoras, diversificadas y ampliamente reguladas plantean riesgos para los sistemas financieros del G-20 o para el sistema financiero mundial”, como así afirma Invesco en su respuesta.

BlackRock, Vanguard, Fidelity, Amundi, PIMCO y asociaciones como ALFI o  IFIA son solo algunos de los que mostraron su oposición a los planteamientos del FSB y IOSCO. Algunos, incluso, lo hicieron a través de respuestas que superaban las 100 páginas. Quizás una de las que se manifestaron con más contundencia fue BlackRock, la mayor gestora del mundo por volumen de activos bajo gestión. La entidad criticaba especialmente las metodologías que se planteaban para identificar las gestoras de activos que pudieran considerarse instituciones financieras de importancia sistémica (SIFI), etiqueta a la que mostraba una frontal oposición. “Las métricas para denominar son precipitadas. Desarrollar una metodología sin identificar primero riesgos probablemente fallará en el objetivo de global de reducir el riesgo sistémico”, afirmaban.

De hecho, en la firma indicaban que “designar a entidades individuales como fondos de inversión o gestores puede cambiar el riesgo en torno al sistema sin reducirlo. Un foco prematuro en las designaciones (ser reconocidas como SIFI) podría minar los objetivos declarados del G-20 de incrementar el crecimiento económico mediante el estímulo a la participación en sociedades, más proyectos de infraestructuras y la disponibilidad de financiación para las pymes”. La gestora no podía ser más clara en su oposición a la etiqueta SIFI. “Las gestoras de fondos no son la fuente de riesgo sistémico. Ninguno de los mecanismos de transmisión o impacto resumidos en la segunda consulta son aplicables a las gestoras de fondos”. El descontento de BlackRock también quedaba patente en la posibilidad de que se declarasen ciertos fondos como sistémicos de forma individual, al entender que “se podría crear un arbitraje regulatorio”. (Leer la respuesta completa).

Pero la postura de FSB e IOSCO también se encontró con la oposición de EFAMA. La asociación europea de fondos de inversión confiaba en que se cambiase el enfoque actual del documento, ofreciéndose además voluntariamente para proporcionarles al Consejo de Estabilidad Financiera y la Organización Internacional de Comisiones de Valores “todas las pruebas necesarias que demuestren que los gestores de activos no son de importancia sistémica”.

Martin Wheatley, director de la FCA –el regulador/supervisor del Reino Unido- también mostraba su apoyo a la industria en contra de las tesis del FSB. “Me parece perverso que terminemos poniendo las esposas a un conjunto de jugadores del mercado –las gestoras de activos- solo porque están regulados y los conocemos y, sin embargo, se permita a la gente de la orilla de un lago en Suiza y a los fondos soberanos de extremo oriente y a los bancos centrales jugar con rienda suelta en esos mercados”, afirmó. En una línea muy similar se pronunciaba en declaraciones a Funds People Ángel Martínez-Aldama, presidente de la Asociación Española de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco), quien consideraba que este es un debate artificial por varios motivos.

“En primer lugar, al contrario que bancos y compañías de seguros, se trata de un sector que gestiona activos de terceros. En segundo término, la normativa que regula la industria de gestión de activos exige una diversificación de activos, lo que evita cualquier riesgo de concentración en un único emisor. Y, en tercer lugar, están los casos reales que hemos visto recientemente, por ejemplo, con los fuertes reembolsos que han experimentado fondos con gran volumen de activos tras la marcha del gestor, lo cual no ha tenido ningún efecto ni sobre los precios ni sobre la liquidez del mercado de renta fija. Es, por lo tanto, un debate muy interesante desde el punto de vista teórico, pero estéril a nivel práctico”, asegura. (Leer la entrevista al presidente de Inverco).

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