Las gestoras de fondos también fueron a la EGB


Sí, yo también fui a EGB, algunas veces incluso echo de menos mis cintas de música, mi radio casete de doble pletina, la guía Repsol para poder llegar a cualquier sitio de forma sencilla, el "extra de cada año", etc. Pero de eso ya saben mucho los amigos de @YofuiaEGB, con más de 75.000 seguidores en Twitter y varios libros. En cualquier caso, las cosas, hace pocos años, solían ser físicas o analógicas. Ahora son prácticamente sólo digitales, y eso está cambiando la manera en la que trabajamos, aprendemos, jugamos o nos relacionamos.

Hablando del mundo de gestión de activos, seguro que todos pensamos que, en mayor o menor medida, el impacto de la digitalización está afectando mucho más al primer nivel de venta de producto -redes de distribución, banqueros privados y asesores independientes- que a las gestoras en sí. Pero lo que también es cierto es que, en menos de lo que la ley de Moore sería capaz de predecir, los clientes exigirán al sector que sea parte del ecosistema de esta nueva era digital. En el caso de no estar a la altura buscaran nuevos jugadores. Esta era digital, a diferencia de otros grandes cambios que se produjeron a lo largo de nuestra historia, está siendo impulsada por las personas apalancadas en las nuevas tecnologías y es por eso que cobra especial relevancia estar más y más cerca de nuestros clientes. De su mano debemos incorporar elementos innovadores en la cadena valor, no solo en la distribución, sino también en el desarrollo de nuevos productos, anticipar sus necesidades, marketing personalizado y un nivel de servicio que el mismo cliente quiere y paga por tener. Sin duda, tarde o temprano, todas las entidades deben afrontar el impacto de la digitalización en su modelo de negocio.

Soluciones digitales innovadoras pueden reducir los costes y, sobre todo, añadir valor en todas las etapas del ciclo de vida de un producto, tanto en cada eslabón de la cadena de valor como en su conjunto. La digitalización permitirá a las entidades y las administraciones públicas operar con mayor transparencia y eficiencia, facilitando el acceso a un universo de productos donde el mayor valor pasará por saber asesorar al cliente y ayudarle a alinear sus inversiones con su verdadero perfil de riesgo.

Para las entidades resultará vital contar con una visión de conjunto más completa en la que se sean capaces de medir las posibilidades verdaderamente revolucionarias que se les abren si aprovechan las sinergias de una cadena de valor digital completamente integrada. Las entidades también deben ver la gestión de datos como una competencia fundamental. En la era digital, los datos son un activo estratégico capaz de ofrecer información relevante a través de redes basadas en la tecnología digital para mejorar o idear nuevos productos y servicios.

Pero, ¿estamos preparados? Una buena forma de entender como transformará la cadena de valor digital la llegada de esta era digital es llevar a cabo un breve diagnóstico que ayude a los directivos a establecer la ruta hacia su futuro digital. Los ámbitos sobre los que hay que plantearse las preguntas incluirían:

1. ¿Qué impacto tendrá la digitalización en sus productos, sus servicios, su organización, sus procesos y su cadena de valor completa?

2. ¿Qué oportunidades tiene de aprovechar tecnologías digitales en sus productos, sus servicios, su organización y sus procesos?

3. ¿Qué pasos está dando para integrar la digitalización en su cadena de valor -es decir, I+D, marketing, distribución, producción y servicio al cliente-, así como en los procesos?

4. ¿Qué datos serán necesarios para digitalizar de la forma más apropiada su cadena de valor y qué parte provendrá de fuentes internas frente a las externas?

Todos los sectores de la industria tienen posibilidades de transformarse. Aunque las soluciones concretas en una parte de la cadena de valor constituyen un buen punto de partida, resultará vital adoptar una mentalidad digital holística e integral. Una perspectiva de este tipo puede ayudar a determinar el potencial de uso de productos y redes inteligentes a lo largo de cadenas de valor, así como ayudar a las entidades a seguir siendo relevantes para los clientes digitalmente avanzados de todo el mundo.

La tecnología como palanca

Mirando a otros sectores que ya han tomado ventaja en la transformación digital, esta nueva coyuntura reclama un importante y continuo proceso de transformación en el cual la tecnología es la palanca clave para adaptar los canales de interacción con el cliente, ofrecer nuevos productos y servicios, reducir los tiempos de respuesta, optimizar la explotación de información relevante, automatizar procesos y conseguir renovar la experiencia que el cliente tiene con la entidad -cuando el cliente quiera y como el cliente quiera-.

El ámbito de tecnologías de la información de cada una de nuestras entidades tiene un importante reto para pasar de ejercer una función reactiva táctica y centrada en dar soporte del negocio, a una función proactiva estratégica y siendo parte del negocio. La exigencia del negocio por atrapar las oportunidades de la agenda digital pasa por la personalización de la relación, agilidad de la oferta, disponibilidad inmediata del dato, etc. Dar una respuesta ágil provoca que surjan nuevos roles en las organizaciones (Chief Digital Officer, Chief Data Officer, etc.)  y nuevas fuentes de utilización de la tecnología (XaaS – Everything as a Service). El sector de las tecnologías de la información debe reaccionar con el objetivo de liderar la transformación y evitar ser un proveedor más de la organización encargado solamente de gestionar el día a día.

Tanto el negocio como tecnologías de la información deben dotarse de nuevas capacidades para afrontar los nuevos retos. Los nuevos perfiles -como data scientist, diseñadores de experiencias, community and marketing managers- implican un replanteamiento de los planes de formación, reclutamiento, organización y uso de proveedores externos. Este aspecto es básico para garantizar la aportación de valor al negocio, la integración de lo nuevo con lo existente y la explotación de las nuevas tecnologías sin amenazar la solidez y calidad de los sistemas.

Fuimos a la EGB pero nos hemos adaptado al e-learning. Tuvimos un Scalextric pero ahora competimos online en la Xbox. Escuchamos música en unos walkman y hoy acumulamos miles de canciones en un smartphone… Las gestoras de fondos también se están digitalizando en la medida que lo reclaman sus clientes. Go Digital es el plan del futuro.
 

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