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Las economías emergentes continuarán sosteniendo el crecimiento mundial


Los países emergentes continuarán sustentando el crecimiento de la economía mundial durante los dos próximos años a pesar de la incertidumbre global gracias al fuerte dinamismo de su demanda interna, que compensará una cierta desaceleración de sus exportaciones.

El grupo de países denominados "Eagles" (Brasil, China, Egipto, India, Indonesia, Corea, México, Rusia, Taiwán y Turquía) registrarán un crecimiento económico del 6,7% para el conjunto de 2011 y del 6,5% en 2012.

En América Latina y Asia el crecimiento seguirá siendo “robusto” aunque los mercados han comenzado a notar los efectos de la aversión global al riesgo por el desenvolvimiento de la crisis en Europa.

En concreto, América del Sur (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Venezuela) crecerá un 4,5% en 2011 y un 3,8% en 2012. México, por su parte, crecerá un 3,8% y un 3,3%, respectivamente. En general, en algunos de estos países se ha pasado de un riesgo de sobrecalentamiento a sufrir el empeoramiento de las condiciones económicas globales. En este sentido, mantener la confianza es la clave para el crecimiento en esta zona.

El mayor dinamismo se registrará en Asia, con un crecimiento del 5,9% en 2011 y del 6,4% en 2012, mientras que China avanzará un 9,1% este año y un 8,6% en 2012.


BBVA Research considera que las economías emergentes mantienen el curso hacia un aterrizaje suave, hacia tasas de crecimiento más en línea con su crecimiento potencial. Esta moderación es hasta cierto punto deseable porque se reducen sustancialmente –hasta casi desaparecer por completo– los riesgos de sobrecalentamiento que se observaban en muchas de estas economías hasta hace unos meses.

Con todo, las perspectivas de estas economías están ligadas a las de los países desarrollados y en especial al desarrollo de la crisis soberana y financiera en Europa. En este sentido, la evolución de la confianza y de las tensiones en los mercados será fundamental para el crecimiento de los países emergentes.

Hay tres riesgos claros sobre la evolución de estos países: el posible incremento de la aversión al riesgo global que puede interrumpir los flujos de capital hacia las economías emergentes; una fuerte disminución de la actividad mundial, que puede añadir presión a la baja en los precios de las materias primas, y por último la debilidad de la demanda externa y la reducción de la financiación al comercio internacional, que podría reducir las exportaciones y el crecimiento de estos países.

Pasos correctos en Europa, pero hay que implementarlos rápida y adecuadamente

BBVA Research considera que los países de la eurozona han dado “pasos en la dirección correcta” para evitar un agravamiento de la crisis de deuda y para hacer frente a la insolvencia de Grecia, pero no han solucionado definitivamente la crisis ni han logrado avanzar hacia una mayor integración fiscal.

La crisis ha demostrado que “la unión fiscal debe acompañar a la unión monetaria para que sea creíble a largo plazo”, por lo que BBVA Research considera que este fleco debe ser abordado por los países de la eurozona.

Asimismo, BBVA Research estima que los acuerdos puestos en marcha dejan aún sin resolver algunas cuestiones, como si realmente el fondo de estabilidad europeo (EFSF, según sus siglas en inglés) servirá para reducir las tensiones en el mercado de deuda soberana. Además, destaca que la recapitalización de la banca europea, que obliga a las entidades consideradas sistémicas a incrementar sus ratios de capital, es ineficiente al no abordar decididamente la limpieza de los balances de las instituciones bancarias y no tomar en cuenta las especificidades de cada país y cada tipo de institución financiera.

Crecimiento lento en las economías desarrolladas, con riesgos sesgados a la baja

En este contexto, las economías desarrolladas seguirán manteniendo tasas moderadas de crecimiento a lo largo de los dos próximos años.

En el caso de la eurozona, la actividad económica se encuentra en una clara trayectoria de desaceleración y las tensiones financieras han frenado el crecimiento, que se espera sea sensiblemente menor en 2012 respecto a este año.

En Estados Unidos, los datos del tercer trimestre han mostrado una cierta recuperación que ha reducido los temores a una recaída en recesión, y que auguran un crecimiento en 2012 del 2,3%, superior al 1,6% proyectado para 2011.

Con todo, estas tasas de crecimiento distan de ser suficientes para recuperar decididamente el dinamismo del mercado laboral y se mantienen los riesgos derivados del peso de la deuda de las familias y de un débil mercado inmobiliario. Asimismo, se mantienen las dudas sobre la capacidad para alcanzar acuerdos políticos para una política fiscal adecuada, que debería mantener el apoyo al sector privado en el corto plazo pero poner en marcha planes de consolidación fiscal creíbles en el largo plazo.

En todo caso, para BBVA Research, especialmente en el caso de Europa, estas previsiones dependen crucialmente de que se implementen rápida y correctamente las medidas aprobadas en la cumbre europea de octubre. En caso contrario, existe el riesgo de un deterioro significativo de la actividad el próximo año, por el efecto negativo de las tensiones financieras sobre la confianza de familias y empresas y sobre los costes de financiación de la actividad económica. Éste es un escenario que es importante evitar, por sus potenciales repercusiones negativas no sólo a escala europea sino global.

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