La visión de siete expertos de Fidelity sobre las caídas de la bolsa china


En momentos de pánico, siempre es necesario que alguien permanezca tranquilo y apacigüe a los demás. Desde el comienzo de la semana, Fidelity Worldwide Investment ha asumido ese papel, dando consejos sobre cómo actuar frente a la volatilidad de los últimos días. En su empeño por difundir mensajes constructivos sobre la situación, la gestora aporta la visión de siete de sus expertos sobre la situación económica en China y sus mercados. 

La primera en hablar es Catherine Yeung, directora de inversiones de Fidelity para Asia Pacífico. Según Yeung, los momentos que está atravesando China son un deja vù de 2014: “La economía todavía está cambiando de modelo, como en 2014. Es evidente que el crecimiento se está ralentizando: el Gobierno lo reconoce, las compañías lo reconocen… se puede acordar que parte de ese menor crecimiento se está reflejando en los mercados”. No obstante, admite que el equipo de Fidelity en la región, basado en Hong Kong, estaba “un poco nervioso por la velocidad del rally” que se produjo entre noviembre de 2014 y junio de este año. 

La experta recuerda que este rally estuvo protagonizado por pequeños inversores de China continental, cuyas operaciones llegaron a acaparar hasta el 80% del volumen diario, principalmente en adquisiciones de small caps. Estos inversores han contribuido a las ventas, pues “tienen un horizonte de inversión muy corto, con las caídas se han guiado mucho por el momento de mercado”. La experta también atribuye culpas a las operaciones apalancadas, que llegaron a alcanzar los 2,27 billones de renmimbis en junio para después reducirse a 1,25 billones en julio. La tercera razón para justificar las fuertes ventas se debe a que, al suspender la Comisión Reguladora de Valores de China la cotización de muchas compañías, “los inversores empezaron a vender sus blue chips y valores defensivos en Hong Kong”.

Yeung defiende que “el regulador ya no interviene en los mercados”. “La intervención con compras de valores en junio fue poco convencional y había causado confusión en los inversores, que optaron por mantenerse al margen por desconocer el nivel natural del mercado”, añade. Muestra no obstante una actitud constructiva frente a esta clase de activo: “Actualmente el consenso es negativo en torno a China, pero no tiene por qué ser malo. Vemos puntos de entrada atractivos en valores que han sido sobre vendidos durante la corrección, pero que no presentan deterioro de sus fundamentales”. 

En cuanto a la devaluación de la divisa, Yeung indica que desde entonces los movimientos del renmimbi se han mantenido “más o menos” dentro del rango del 2% establecido por el Banco Popular de China (BPCh). “No estamos de acuerdo con que la devaluación respondiera a la debilidad de las exportaciones o porque China desea entrar en una guerra de divisas. Sus autoridades quieren un mecanismo más guiado por el mercado para que el FMI incluya al renmimbi en su cesta de divisas con derechos especiales de giro”, asegura. Además, considera improbable que se vea una devaluación más profunda, “porque entonces los consumidores chinos perderían poder adquisitivo”. Sobre las últimas maniobras efectuadas por el BPCh (recorte de tipos y del ratio de reservas), Yeung comenta que el banco central “todavía dispone de margen para recortar más y así proporcionar más liquidez y recuperar confianza".  

Fabio Riccelli, gestor del FF Iberia Fund y el FF European Dynamic Growth Fund, se centra en los efectos de la devaluación del yuan, especialmente negativos “para las economías y sectores que se han beneficiado fuertemente de la marcha de la economía china en la pasada década (energía, commodities, maquinaria, bienes de lujo, exportadores de coches, etc.)”. Riccelli indica que la depreciación de la divisa podría desencadenar una cascada de devaluaciones competitivas en Asia, “lo cual afectaría a las empresas exportadoras al reducir su poder de compra local y, en consecuencia, la demanda de productos foráneos”. Pone como ejemplo el impacto en los fabricantes de coches alemanes o compañías de bienes de lujo, aunque puntualiza que”el mercado ya ha descontado mucho de esto en gran medida”. 

El gestor comenta que Asia supone un 13,7% de la cartera del FF European Dynamic Growth, frente al 16,8% del MSCI Europe. Las compañías en las que invierte tienen un fuerte poder de fijación de precios (farmacéuticas, lujo) que "no compiten directamente con grandes jugadores chinos, por lo cual deberían ser capaces de compensar, hasta cierto punto, el impacto negativo de la devaluación”. Estas empresas ganadoras a largo plazo (Novo-Nordisk, SAP, Sanofi) “no deberían verse afectadas por los movimientos a corto plazo de la divisa”. En el caso de que China y el resto de Asia entrasen en una recesión profunda, el experto prevé que “el fondo y su sesgo a la calidad fuese de alguna forma más defensivo que el mercado”.

Sobre el FF Iberia, Riccelli declara tener una exposición relativamente baja a los mercados emergentes frente al índice. "Las perspectivas de crecimiento para los ganadores a largo plazo en el fondo no deberían verse afectadas indebidamente por la actual volatilidad a corto plazo", comenta. Añade que la cartera del fondo está expuesta "tanto a empresas de crecimiento internacional como a otras cuyas perspectivas de crecimiento se encuentran más alineadas con el de la demanda doméstica", como por ejemplo Mediaset: fortaleciéndose pese a la crisis, controlando costes y ganando cuota de mercado. Se encuentra relativamente aislada de la incertidumbre sobre los mercados emergentes y bien situada para beneficiarse de una recuperación de la demanda doméstica. 

Dan Roberts, gestor del FF Global Dividend Fund, también incide sobre la idea del sesgo defensivo para proteger la cartera: “Mientras que la volatilidad lleva a ventas indiscriminadas en todos los mercados, yo compraré más acciones de mis posiciones existentes o introduciré nuevos valores que se ajusten a mis criterios. En pocas palabras, esto significa concentrarse en negocios con flujos de caja consistentes y predecibles, fuertes balances y un largo recorrido de una asignación de capital disciplinada. Estas características defensivas deberían beneficiar a mi fondo en mercados bajistas”.

Matt Siddle, gestor del FF European Growth Fund y del FF European Larger Companies Fund, identifica la devaluación del yuan como catalizador de la corrección junto con el débil PMI chino, pero comenta que ésta ha sido de grandes dimensiones por la falta de liquidez: “Las empresas percibidas como muy expuestas a la demanda de los mercados emergentes han sido vendidas de forma agresiva. En las correcciones normalmente uno espera que los valores cíclicos se comporten peor que los defensivos, pero esta vez hemos visto valores como SAB Miller comportarse significativamente peor que las empresas cíclicas”, señala al respecto. 

“La desaceleración de China no es una novedad y la situación desde luego no ha empeorado significativamente en los últimos 10 días” añade Siddle, recordando que ya había constancia desde hace tiempo de la caída del crecimiento y de las exportaciones. No obstante, el gestor considera que “sería erróneo ser totalmente bajista en la economía china”, porque por ejemplo se ha de tener en cuenta que el sector inmobiliario chino está empezando a recuperarse rápidamente gracias a los estímulos gubernamentales. Sin embargo, aclara que tampoco se siente alcista debido a problemas estructurales como el apalancamiento o la acumulación de crédito. “Creo que hay que tener una visión equilibrada. Por tanto, me mantengo bastante neutral en la exposición a los mercados emergentes en mis fondos”. Esa exposición se concentra en valores relacionados con el consumo, por ejemplo Prudential y otras empresas de servicios, mientras que infrapondera el sector metalúrgico. 
 
Implicaciones para la renta variable europea y estadounidense

Alexandra Hartmann, gestora del FF Euro Blue Chip Fund, coincide con Riccelli en señalar a Alemania como el país de la eurozona que más pueda sufir, “debido a su alto nivel relativo de comercio e inversión directa en el país”, al tratarse del cuarto mayor socio comercial de China. Sin embargo, Hartmann puntualiza que las exportaciones germanas al gigante asiático representan menos del 7% de sus exportaciones totales de bienes. “De hecho, las empresas europeas obtienen solo el 9% de sus ingresos de China, y en el área euro la cifra baja al 6%. Adicionalmente, Alemania provee a China de bienes que tienen una importancia estratégica, así como de productos que son deseados por su creciente clase media!, añade.

Por sectores, Hartmann identifica como más vulnerables al crecimiento chino a las áreas de semiconductores, energía, autos y minería, mientras que entre las menos expuestas sitúa a las industrias europeas focalizadas en sus zonas nacionales, como los servicios públicos o las telecomunicaciones. Adicionalmente, comenta que “áreas como la sanidad y algunas compañías de seguros deberían seguir beneficiándose de las oportunidades de crecimiento secular a medida que aumenta la clase media china y la transición de un crecimiento basado en las infraestructuras a uno apoyado en el consumo se va asentando”. Aunque afirma que “los riesgos directos a la estabilidad financiera son limitados, debido al hecho de que la mayoría de las acciones se encuentran en manos de los inversores domésticos”, considera necesario tener en cuenta el efecto negativo sobre la riqueza de la demanda privada china, y la pérdida de confianza de las autoridades tras su intervención para frenar la corrección de las bolsas chinas. 
Sobre el posicionamiento de su cartera, Hartmann indica que no ha cambiado en agosto, y que “a raíz de la debilidad de los precios de las acciones, he aprovechado la oportunidad para añadir más acciones a mis posiciones en los sectores”. 

Paras Anand, director de renta variable europea de la firma, añade a la argumentación de Hartmann que “hay diversas razones para ser positivos sobre las perspectivas de la renta variable europea y, en particular, para la selección selectiva de valores”. Resalta la fortaleza de los balances corporativos, que persiste un entorno de financiación favorable, y que “la combinación de la bajada de las materias primas, la estabilidad de los precios de los activos y la mejora de las condiciones salariales están reforzando la base para una recuperación continuada de la demanda en todas las economías desarrolladas”. Para terminar, Anand destaca que “muchos negocios bien establecidos se ven retados por modelos de negocio nuevos basados en la tecnología y por unos cambios en los patrones de consumo que sugieren que con el tiempo, se pueden obtener ganancias sustanciales si se identifican correctamente esas compañías”.

Ángel Agudo también se centra en las oportunidades de compra que ha generado el repunte de volatilidad, en su caso para invertir en renta variable estadounidense. El gestor del FF America Fund declara que “la reciente ‘corrección’ de EE.UU. ha incluido a diversos valores que tengo en mi lista de seguimiento dentro de la zona de valoraciones interesantes. Se trata de compañías que sigo de cerca desde hace tiempo pero sobre las que estaba esperando que tuvieran unas valoraciones más atractivas para comprar”. 

Agudo asegura que el fondo “se encuentra posicionado defensivamente para estas condiciones volátiles de los mercados”. “No intento coger la ola del momento a corto plazo, prefiero enfocarme en las perspectivas a largo plazo de las empresas. Aunque el fondo tiene una infraponderación en los ingresos expuestos a los mercados emergentes vs. el índice, tal vez revise mi tesis de inversión con los valores más internacionales si las perspectivas para los mercados emergentes siguen deteriorándose”, añade.
 

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