Tags: Latam |

La tendencia de subida de precios es global y ocurrirá tanto en el mundo desarrollado como en el emergente


Los factores que lo están propiciando son varios, empezando por los efectos de las políticas monetarias de estímulo por parte de la Fed -“que continuará comprando bonos del Tesoro durante varios años” según Baltora-, las razones históricas según las cuales las fuertes emisiones de deuda vienen seguidas por presiones inflacionistas –en un contexto de continua monetarización de la deuda-, la guerra de divisas –que se traduce en inflación a través de la devaluación de las monedas con la intención de mantener la competitividad en las industrias exportadoras-, el mayor crecimiento económico mundial o la fuente de contagio inflacionista que supone el mundo emergente a través de los precios de los alimentos y las exportaciones. “La tendencia de subida de precios es global y ocurrirá tanto en el mundo desarrollado como en el emergente, donde el 70% de la volatilidad inflacionista deriva de factores globales más que locales”, comenta.

Por ello, desde la entidad creen que existen grandes oportunidades para tomar una posición activa sobre la inflación. Por ejemplo, a través de bonos ligados a la misma: “Es interesante cambiar de bonos normales a linkers cuando la ratio de inflación esperada es mayor que el actual nivel de breakeven –el nivel de inflación necesario para que la inflación en un linker iguale a la del bono normal-”, explican. Algo que ocurre actualmente. Sin embargo, existe una amenaza: la subida de los tipos de interés. Ésa es la razón por la que en AXA IM han decidido lanzar una nueva clase de acciones, llamada Redex (reduction of the exposure to duration) en su gama de fondos de bonos ligados a la inflación, lanzada en marzo de 2010. “Las clases de acciones Redex permiten exposición plena a la estrategia de inversión activa del gestor de la cartera reduciendo el riesgo de tipos de interés nominales”, explica Amalia Nuñez, especialista de producto de renta fija de AXA IM; es decir, permite capturar la rentabilidad específica del bono y la rentabilidad de la gestión activa a la vez que mitiga de forma sintética la exposición a los tipos de interés, que acaba siendo residual. Y es que una subida de tipos de interés reales significa desventaja de los linkers frente a los bonos convencionales y la clase nueva mitiga el efecto y permite exposición únicamente al riesgo inflacionista en un momento de expectativas de subidas de tipos, por parte del BCE, si bien EEUU no moverá ficha hasta 2012. “Se trata de transformar la duración en riesgo breakeven”, resume Baltora.

Una clase que resulta interesante para los inversores en dos situaciones: la primera, como anticipación de la subida de rentabilidad de los bonos hasta un nivel que derivaría en una rentabilidad negativa que borraría los efectos del carry asociado a la clase de activo y elevaría la volatilidad hasta un punto que no están preparados para asumir; o cuando la exposición a la duración no corresponde con sus necesidades. “Desde verano de 2010 el entorno favorece más la inversión en la nueva clase”, comenta Nuñez, aunque matiza que “lo mejor es una combinación de la clase estándar con la Redex, pues la cobertura se hace a nivel de clase de acciones, y los inversores pueden cambiar entre ambas para gestionar de forma activa su posición de duración sin tener que reconsiderar su asignación en renta fija”. Nuñez indica que, aunque parte de los flujos de la clase estándar han ido a parar a la Redex en los últimos meses, los nuevos flujos han seguido llegando a ambas.

Y es que, tras la crisis, Baltora asegura que han aprendido a cubrirse lo más posible contra los riesgos bajistas y a buscar inversiones que puedan ofrecer rentabilidades en caso de eventos negativos. Por ejemplo, invirtiendo en bonos con alta calificación crediticia.

Oportunidades en EEUU y Europa

AXA cuenta en total con 359.000 millones de euros en activos bajo gestión en renta fija, la mitad de sus activos globales (516.000 millones). De ellos, 18.000 millones están invertidos en deuda ligada a la inflación, gestionados desde Londres y París por un equipo que se posiciona en el universo de Reino Unido, europeo y global, a través de 3 fondos: AXA WF Global Inflation Bonds –con 1.400 millones de euros en activos-, AXA WF Euro Inflation Bonds –con 173 millones- y AXA Sterling Index-Linked Bond, con 77,7 millones –este último no disponible en España-.

La estrategia actual de los gestores de estos fondos, especialmente el global, ha consistido en apostar por Europa –“con oportunidades de carry”- pero infraponderando los periféricos. “Los únicos emisores en este entorno son Italia, donde tenemos algunas posiciones, y Grecia, que no tenemos”, explican. Por países, invierten en bonos ligados a la inflación en Italia, Alemania, Suecia, Canadá o EEUU, evitando emisiones emergentes ante problemas como los crecientes tipos de interés reales en México o la fuerte tasa impositiva en Brasil.

Más allá de las moda

Con respecto al interés de los inversores en bonos ligados a la inflación, los expertos aseguran que está creciendo y que se reparte por igual entre bancas privadas y clientes institucionales, y especialmente es llamativo en países como Italia o Suiza. En España, Nuñez considera que aún es bajo, en la medida en que el gobierno no emite bonos de este tipo. “Existe una correlación entre las emisiones por país y la comodidad del inversor con el activo, aunque dicha relación no funciona ahora en el caso de Francia”, matiza.

 

 

 

Lo más leído

Próximos eventos