La tasa a las transacciones financieras vuelve a estar en la agenda europea


La tasa a las transacciones financieras vuelve a ser noticia. Aunque la actualidad griega centró la reunión del Eurogrupo, celebrada ayer lunes en Bruselas, los ministros de Economía y Finanzas de los once países que apoyan gravar las transacciones financieras realizadas dentro de la Unión Europea –entre ellos España– tenían previsto reunirse para intentar relanzar la propuesta, con el fin de que pueda entrar en vigor en 2016.

A principios de enero, el presidente francés, François Hollande, reactivó las negociaciones y propuso ampliar la base imponible de la tasa para incluir derivados, además de acciones, pero aplicando tipos muy bajos con objeto de evitar las deslocalizaciones, uno de los principales riesgos que presenta la medida para los países que la apoyan. La nueva propuesta, que cuenta también con el respaldo de Austria, dejaría fuera del ámbito de la tasa los títulos de renta fija, un punto especialmente conflictivo porque podría generar problemas de liquidez en el mercado de deuda soberana.

Oposición de la patronal europea

Por su parte, la patronal europea BusinessEurope envió el viernes pasado una carta a los ministros de Economía de la UE en la que les pide que renuncien a poner en marcha una tasa a las transacciones financieras por considerar que “amenaza con socavar la estrategia de inversión de la UE”, informa Europa Press.

En la misiva, que se ha remitido también al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y a los responsables de Asuntos Económicos, Jyrki Katainen y Pierre Moscovici, los empresarios sostienen que la tasa “aumentará los costes de captar financiación para la inversión en la UE debido a los mayores costes de transacción y a la menor liquidez en el mercado para los bonos empresariales y el capital”.

BusinessEurope alerta además de que esta iniciativa tendrá un “impacto desproporcionado sobre las pymes” y “distorsionará el mercado único” porque sólo participan once países. Los empresarios se declaran especialmente preocupados por la posibilidad de que la tasa grave los derivados que usan las compañías para cubrirse de los riesgos de las oscilaciones en el precio del petróleo o el valor del euro y señalan que los fondos de pensiones acabarán asumiendo una gran proporción del coste de la tasa. “Teniendo en cuenta las claras pruebas del peligro potencial de una tasa a las transacciones financieras para la inversión, el crecimiento y el empleo, les instamos a retirar la propuesta”, concluye la carta.

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