"La renta variable se ha convertido en la inversión por defecto"


Si en Europa va a continuar la política de tipos bajos y cada vez más referencias dentro de la renta fija entran en territorio negativo, ¿es razonable invertir en renta variable aunque aún no se haya percibido un crecimiento sólido de los beneficios? Guy Wagner, director de inversiones de BLI- Banque de Luxembourg, reflexiona sobre las opciones que les quedan a los inversores en un entorno cada vez más complejo. “Sin duda, la relación rentabilidad/riesgo se han deteriorado en la mayoría de las principales clases de activos con respecto a los años anteriores. Para los mercados de renta fija, este razonamiento se basa directamente en el bajo nivel de los tipos de interés”, afirma en primer lugar. 

La situación es más peliaguda en Europa, donde referencias como la deuda alemana ya penaliza a los inversores en varios tramos de la curva. La situación es un tanto diferente en EE.UU: “Con un rendimiento a diez años que ronda el 2%, EE.UU. pertenece en la práctica al grupo de países que ofrecen un rendimiento elevado y, su mercado de renta fija podría mantenerse como un foco de atracción de capital, especialmente debido a la revalorización del dólar”. 

Así pues, Wagner alerta de que “la falta de alternativas propicia que la renta variable siga siendo la inversión por defecto, a pesar de que, entretanto, se hayan encarecido más estos títulos”. “Quizás estemos tomando más riesgo que en 2006/2007”, alerta el economista, que constata que “las acciones se han encarecido todavía más, por lo que la consecuencia obvia es un aumento del riesgo y una disminución del potencial de la rentabilidad”. Wagner concluye que “las cotizaciones no están justificadas por fundamentales. Sin embargo, las valoraciones todavía no son ridículas, no están muy sobrevaloradas. Es una situación muy extraña”. 

El experto admite que le preocupa la disociación entre la fragilidad de la situación económica y la presión alcista de los mercados bursátiles, pero no descarta la posibilidad de que perdure en el tiempo siempre que se mantenga a raya el riesgo de deflación.  El director de inversiones advierte no obstante que podría verse un repunte en la volatilidad en los mercados de valores. Desde BLI aconsejan a los inversores no olvidar este mantra: “Existe una gran diferencia entre hablar de mayor volatilidad y vivirla en la práctica”.

En este entorno, Wagner tiene clara una cosa: “Es igual de importante no hacer concesiones sobre la calidad de las empresas participadas”. Se refiere al hecho de que, si la renta variable parece ahora la única alternativa, el inversor debe fijarse en los negocios de más calidad, que es además el enfoque clásico de las inversiones de BLI. Los principales criterios de selección que tienen en cuenta los expertos de la firma son el bajo nivel de endeudamiento, una rentabilidad elevada, fuentes de ingresos diversificadas y altos dividendos. También se busca un elemento diferencial que permita a dichas compañías distanciarse de sus competidoras, como por ejemplo una cuota dominante del mercado o una marca fuerte y, por supuesto, que coticen a precios atractivos. Por ello, de ahora en adelante la gestora va a comunicar a sus clientes la aplicación sistemática de este enfoque, para el que utilizan la etiqueta “BLI- The QARP Company” (QARP es el acrónimo en inglés de “calidad a precio razonable”).

Wagner indica que estas características son muy difíciles de encontrar en sectores como servicios públicos, fabricantes de automóviles, aerolíneas o compañías ligadas a las materias primas. Además, indica que la firma mantiene una infraponderación estructural en el sur de Europa porque consideran que en esta región no hay compañías que cumplan con estos requisitos y que además coticen a un precio razonable. En cambio, sobreponderan valores de Reino Unido, Suiza y Escandinavia, regiones en las que se fijan principalmente en grandes capitalizadas. Wagner también indica que la renta variable nipona “no es interesante desde un punto de vista top down pero sí desde el bottom up por el incremento de la inversión en renta variable nipona de instituciones japonesas”. 

Por valoraciones, el representante de BLI indica que la bolsa estadounidense se ha puesto muy cara tanto por valoraciones como por lo elevado de los márgenes de las compañías americanas. “Europa es un poco menos cara, pero es difícil encontrar compañías con un valor atractivo después de un mercado alcista de cinco años”, indica. Otro argumento a favor de los valores europeos es su rentabilidad por dividendo, en torno al 3,5%, que es superior que la de los dividendos estadounidenses y japoneses y que el muchos bonos. “Ahora hay algunas áreas de la renta fija que son más peligrosas que la renta variable”, concluye Wagner en una alusión velada a la deuda high yield. 

El economista luxemburgués sale al rescate de un activo que ha permanecido semiolvidado en los dos últimos años pero que considera necesario en un entorno económico marcado por las tendencias deflacionistas y una demanda insuficiente en el que ningún país estará interesado en tener una moneda demasiado fuerte: “El riesgo de una devaluación competitiva de estados es precisamente una de las razones que justifican el lugar que ocupa actualmente el oro en una cartera diversificada.”

Frentes preocupantes

Guy Wagner admite estar muy preocupado por el tono del entorno macro que vive actualmente Europa. Alerta de que no se han solucionado problemas estructurales como el de la gran cantidad de deuda que se ha acumulado desde la década de 1980 y que aún no ha sido absorbida. “Antes el endeudamiento ayudaba a impulsar el crecimiento, pero ahora la productividad de la deuda cada vez es más baja. El problema de la deuda es enorme, histórico, y sólo tiene dos soluciones, generar inflación y desarrollar reformas estructurales”, explica el economista. El problema es la aparición de nuevos problemas de naturaleza deflacionaria, como el empeoramiento del perfil demográfico de la población europea o la aparición de tecnología disruptiva que sustituye a mano de obra. Todo esto se traduce a ojos del experto de BLI en un ambiente de gran incertidumbre: “Muchas compañías aún no invierten porque no ven visibilidad en los próximos cinco años. La descorrelación entre la economía real y la financiera cada vez es mayor”. 

El director de inversiones de BLI se muestra muy crítico con el rumbo que ha tomado la eurozona en los últimos años. “La crisis del euro todavía es un problema muy grande, se necesita una completa unión monetaria porque todavía hay muchos desequilibrios”. Para Wagner, “el euro ha sido un problema, pero ha sido una decisión política”. “No creo en el euro, económicamente ha sido mala idea”, añade. Tampoco cree que la depreciación de la moneda única sea un motor de crecimiento de beneficios: “Ayuda desde el punto de vista psicológico, pero creo que está sobreestimado”. El experto descarta que se pueda presenciar una paridad entre euros y dólares: “No hay razón para alcanzar la paridad, llegará un momento en el que la Reserva Federal decida que es suficiente y debilitará su moneda. Muchas compañías ya se están quejando de que el dólar está muy fuerte”. 

El último punto que preocupa al economista se está convirtiendo en un dolor de cabeza para más actores de la industria. Wagner declara sentirse muy decepcionado con la situación política que se vive en el Viejo Continente: “La democracia está en peligro en Europa, movimientos como el de Grecia son muy preocupantes. Grecia nunca será capaz de pagar sus deudas”, sentencia. 

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