La realidad supera a la ficción: ¿qué impacto tiene el avance de la robótica sobre la economía mundial?


Si hace 30 años una gestora emitiera un informe que hablase de “el inicio de una revolución robótica en las que las máquinas autómatas móviles van más allá de las fábricas y llegan a nuestra vida diaria”, probablemente más de uno pensaría en un montaje de ciencia ficción como la famosa guerra de los mundos a la que dio vida Orson Welles. Sin embargo, en pleno 2015, esta hipótesis va camino de convertirse en una realidad y tiene implicaciones financieras y sociales sobre la economía global. La robótica centra un análisis en profundidad realizado por los expertos de BNY Mellon IM. Ponen como ejemplo de los avances en este campo el aterrizaje con éxito por primera vez en la historia de una sonda espacial, llamada Philae, sobre un cometa situado a unos 500 millones de kilómetros de la Tierra.

“Los robots para trabajos pesados tienen una importancia creciente en la fuerza de trabajo industrial global”, aclaran, y van más allá al afirmar que “la robótica se ha convertido en un gran negocio”. Se apoyan en datos de la Federación Internacional de Robótica (IFR), el organismo que representa al sector: en 2013, las ventas de robots alcanzaron un máximo histórico de 178.132 unidades en el 2013 y 2014 podría haber terminado con cifras similares. Adicionalmente, los cálculos de la IFR apuntan a un crecimiento medio del 12% anual en las ventas entre 2015 y 2017. El principal demandante es la industria automovilística, aunque observan que la sanidad se perfila como uno de los mayores mercados potenciales para la robótica. La federación realiza un cálculo aparte sobre las ventas de robots para tareas domésticas: espera que las ventas rocen los 24 millones de unidades entre 2014 y 2017, con un valor estimado de 6.500 millones de dólares; paralelamente, en este periodo podrían venderse unos tres millones de robots destinados a educación e investigación. 

El impacto de la robótica sobre la gestión de activos

“El auge de la robótica podría conllevar ventajas para el sector de gestión de la inversión y aumentar los beneficios para los inversores subyacentes”, afirman los autores del informe. Hablando sobre esto, Peter Hensman, estratega global de Newton, parte de BNY Mellon, pone algunos ejemplos: "Las tecnologías basadas en sistemas de posicionamiento global (GPS), sensores avanzados y sistemas de guía por láser están ayudando a que la tecnología robótica sea más segura y fiable que nunca. Aunque preferimos no dar cifras para el potencial de crecimiento económico del sector robótico, no cabe duda de que se trata de una importante área de interés para los inversores".

David Borah, analista principal de investigación de The Boston Company Asset Management (TBCAM), también parte de BNY Mellon, pone el contrapunto a las palabras de Hensman al señalar que el sector sigue estando en una fase bastante temprana de desarrollo en los mercados estadounidense y europeo y cree que puede ser difícil valorar sus oportunidades potenciales de inversión: "Uno de los problemas que la robótica comparte con muchas nuevas tecnologías es que el mercado es muy incipiente. Algunas de las nuevas tecnologías pueden necesitar tanta inversión que su potencial de mercado es difícil de evaluar". Otros obstáculos que podría afrontar la robótica en opinión de Borah podrían venir por ejemplo de “las leyes laborales estadounidenses, que han sido creadas para proteger los puestos de trabajo".

La apuesta de Japón

Uno de los países que están apostando por la robótica como punta de lanza para contribuir al crecimiento económico es Japón. De hecho, el primer ministro Shinzo Abe se ha comprometido a hacer que la robótica sea uno de los pilares que sustenten el crecimiento del país, con planes para triplicar el mercado robótico nipón antes del 2020. Desde BNY Mellon IM creen que se perfilan como grandes competidores los fabricantes nipones Fanuc, Yaskawa, Kawasaki Heavy Industries, así como el proveedor de servicios médicos avanzados Cyberdyne. “La fe del primer ministro Abe en el mercado se basa en la dura realidad empresarial y en el potencial de exportación. China se ha convertido en el mayor comprador de robots del mundo, debido a los crecientes costes de mano de obra y a la mayor competencia por parte de otras economías emergentes, y representa un mercado potencial enorme”, explican los autores del informe.

"El papel actual de China como gran fabricante crea un mercado potencialmente enorme para la robótica y esta es una de las pocas áreas en las que los japoneses pueden seguir siendo líderes”, añade por su parte Myuki Kashima, directora de la división de capital de inversión en BNY Mellon AM Japan. Kashima reivindica que “Japón puede haber perdido cuota de mercado en productos terminados, pero sigue teniendo una cuota de mercado importante en la fabricación de máquinas que a su vez hacen estos productos”.

El desarrollo de la robótica tiene una segunda derivada sobre la economía japonesa cuyo origen reside en lo que Kashima define como “era perdida de la deflación japonesa”, a saber, la caída en picado de inversión en activos propios de empresas en las últimas dos décadas: muchas empresas que están operando con equipos y tecnologías obsoletas podrían convertirse en demandantes potenciales de robots de última generación.

Kashima detalla una tercera implicación sobre la economía doméstica de este país: "De alguna manera es natural que el gobierno japonés quiera impulsar el crecimiento en automatización, tecnología y robótica, ya que desde el punto de vista demográfico la población activa de Japón alcanzó un pico hace unos años y ahora solo desciende”. Así, no sólo muchas empresas comienzan a pensar en sustituir los viejos equipos o en invertir en nuevas tecnologías, también en “si adoptan soluciones automatizadas en lugar de personas".

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