La pelota monetaria cae en el tejado de China: las gestoras esperan más estímulos cuantitativos


El flash sobre el PMI chino recopilado por HSBC correspondiente a marzo ha revelado su nivel más bajo en once meses, al caer a los 49,2 puntos (el consenso esperaba un PMI del 50,5) frente a los 50,7 de febrero; cabe recordar que un PMI por debajo de los 50 puntos suele ser indicador de contracción económica. En todo caso, este nuevo dato pone en peligro el objetivo de las autoridades chinas de mantener un crecimiento del 7% para este año. “Los datos de enero y febrero están ampliamente contemplados como distorsionados por el nuevo año lunar y por tanto el dato de marzo era más importante de lo usual para calibrar la extensión de la caída”, explica al respecto Anders Svendsen, analista jefe de Nordea

El experto ha interpretado este dato como la señal de que “hay más proyectos de estímulo cuantitativo”. Declara que “es probable que el Banco Popular de China (BPCh) mantenga la liquidez abundante a través de recortes en el ratio de reserva, operaciones de mercado abierto y facilidades de préstamo”. No obstante, por el momento cree que este banco central “mantendrá los tipos sin cambios después de dos recortes hasta un mínimo histórico”. 

¿Qué impacto puede tener la nueva batería de estímulos a la economía china? “Todavía vemos la posibilidad de que la banda de cotización del renmimbi pueda ensancharse desde el +/- 2% hasta el +/-3%, lo que al menos en el corto plazo podría llevar a un debilitamiento de la moneda”, explica Svendsen. 

El jefe de análisis pone gran parte de la responsabilidad sobre la ralentización de la economía china en general y el PMI en particular sobre el mercado inmobiliario: “Desde el año pasado, las ventas inmobiliarias se han recuperado en las principales ciudades pero permanecieron bajas en las ciudades más pequeñas. Esperamos que continúe la recuperación en las transacciones inmobiliarias y se extienda hacia las ciudades de segundo orden en los próximos meses. Esto podría aliviar parte de la presión a la baja sobre la actividad económica”. 

“La caída del índice PMI coincide con nuestras expectativas de ralentización del crecimiento económico en el primer trimestre. Junto con los datos disponibles durante enero y febrero, la debilidad de la demanda interna es evidente, frente a la solidez de la demanda externa”, comenta Craig Botham, economista de mercados emergentes de Schroders. Éste asevera que “aunque esta debilidad puede propiciar una relajación de las políticas monetarias, la depreciación del yuan no sería la solución”. Por ello, al contrario que el experto de Nordea, desde Schroders prevén “nuevos recortes de tipos y de la ratio de reserva obligatoria, junto con nuevos estímulos presupuestarios”. Botham va más allá, al afirmar: “El gobierno central podría verse obligado a aminorar el ritmo de las reformas presupuestarias con vistas a permitir que los gobiernos locales asuman su parte o, de lo contrario, pasar por alto prácticas 'innovadoras'".

Haiyan Li-Labbé, analista de China para Carmignac Gestion contextualiza que, a pesar de la caída del PMI, "el entorno externo es decente al repuntar ligeramente el índice de nuevas órdenes de exportación, pero la demanda doméstica todavía es perezosa, con las nuevas órdenes en 49,3 puntos frente a los 51,2 de febrero". Li-Labbé alerta de que siguen en escena los riesgos deflacionarios sobre la economía china, amén de que el índice de empleo registró su nivel más bajo desde marzo de 2009, 47 puntos. "En general, el momento económico continúa siendo débil. Hay más presión sobre el gobierno para que se ejecute un alivio cuantitativo y se lancen objetivos de infraestructuras", concluye. 

Menos crecimiento, pero bajo control

“Definitivamente, la economía china se está ralentizando, pero a propósito. El primer ministro Li Keqiang ha situado el objetivo de PIB para 2015 en torno al 7%, por debajo del 7,5% que la economía no cumplió por poco el año pasado. Esto no es un hard landing”, defiende por su parte Andrew Swan, gestor del fondo de BlackRock BGF Asian Dragon. 

Swan recuerda que el BPCh ha recortado los tipos dos veces en los últimos cuatro meses, “demostrando que los políticos quieren tomar pasos para conseguir el tipo de crecimiento estable que permitirá al gobierno trabajar en asegurar el empleo y la estabilidad social”. Sin conseguir estos dos factores, el gestor afirma que “sería difícil avanzar en las reformas necesarias y centrarse en las grandes preocupaciones estructurales”. 

El experto de BlackRock indica que, en este entorno, lo que está monitorizando la gestora americana es “la habilidad del gobierno para afrontar preocupaciones como la deuda mala (difícil de cobrar), la corrupción y la polución después de tres décadas de crecimiento vertiginoso”. Swan es consciente de que las autoridades chinas “no pueden hacerlo todo en el corto plazo, pero podemos ver que las cosas siguen moviéndose en la dirección correcta”. Para el gestor, “mientras que el equipo líder permanezca firmemente comprometido a reformar y continúe construyendo un historial consistente de implementación, deberíamos ver un mercado alcista más sostenible”. 

Charlie Awdry, gestor del fondo Henderson Horizon China, afirma por su parte que "el modelo de crecimiento está evolucionado bajo el nuevo liderazgo del presidente XI y bajo la influencia de las fuerzas de mercado". Por un lado, Xi Jinping y su equipo de gobierno están reformando los motores económicos, evitando estimular el crecimiento a través del endeudamiento en proyectos de infraestructura "porque han sido un derroche e ineficientes". Para el gestor de Henderson, "2015 es una continuación de 2014, en el que el triple objetivo de crecimiento, reformas y desapalancamiento será perseguido y vemos esta nueva tasa de crecimiento más baja persistiendo en el futuro próximo". 

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