"La liquidez es un elemento estructural de la gestión que ha sido subestimada y supone una herramienta vital"


Para Pascal Blanqué, el director de inversiones de Amundi, el entorno seguirá siendo turbulento. En los mercados, hay que estar preparado para conducir con las luces de cruce y con las largas, sin olvidar las de niebla. En el corto y medio plazo, afirma, la asignación de activos seguirá marcada por las políticas no convencionales de los bancos centrales. Esto tiene un impacto sobre los mercados, que se acostumbran a un nuevo régimen de volatilidad y sobre las carteras, en las que la liquidez cobra un nuevo valor. Los inversores, por su parte, deben ajustar sus expectativas y estar dispuestos a buscar fuentes de rentabilidad en activos menos líquidos.

“Estamos en una fase de transición desde un rally impulsado por la liquidez hasta otro impulsado por un crecimiento programado. Y es un camino con baches. Los tipos de interés se mantendrán bajos por bastante tiempo, debido a lo que llamo triángulo de las bermudas: el exceso de ahorro, las políticas de relajación cuantitativa de los bancos centrales y la falta de crecimiento”, asegura. “Si los tipos se mantienen bajos, deberíamos esperar valoraciones de equilibrio más altas (PER más altos, por ejemplo) y rentabilidades reales más bajas en los próximos años. Eso supone manejar bien las expectativas de los clientes”, añade.

Blanqué, que participó en el FundForum International de Mónaco, concedió una entrevista a Funds People para revisar la situación de los mercados y las perspectivas que se abren para los inversores.
“Es importante mantener la apuesta por la reflación. La combinación de las políticas monetarias no convencionales en Japón y Europa más que compensarán la etapa inicial de normalización en EE.UU. El papel de máximo responsable de la asignación de activos sigue reservado a los bancos centrales. Ellos son los que determinan cómo se mueve el dinero. Esto continuará beneficiando a los activos japoneses y europeos. Al mismo tiempo, no es apropiado tener una única visión global sobre emergentes. Habrá que analizar país por país, teniendo en cuenta sus fundamentales, sus divisas”, explica.

Nuevo régimen de volatilidad

“Hay mucha liquidez macro de los bancos centrales, pero falta liquidez a nivel micro en distintos segmentos del mercado. Esto se traduce en un cambio del régimen de volatilidad. Veremos saltos pequeños y, eventualmente, saltos grandes. Esto supone un reto para los gestores”, destaca Blanqué, que además de director de inversiones es también consejero delegado adjunto de Amundi. De hecho, se muestra convencido de que veremos mini-shocks de liquidez en el mercado.

En este nuevo escenario, apunta Blanqué, la liquidez se convierte en un elemento clave. “El primer desafío para los gestores es comprender la liquidez real de sus carteras. Hay que hacer test de estrés, tener presupuestos de liquidez y entender que, en algún momento, podemos vernos acorralados por los reguladores, que estarán vigilando la liquidez”, señala.

Blanqué, que ha publicado recientemente el libro Essays in Positive Investment Management, añade que “la liquidez es un elemento estructural de la gestión que ha sido subestimada y es una herramienta vital. Y la gestión de divisas será mucho más importante que en las dos décadas anteriores. La liquidez de los bancos centrales tiene un impacto inicial sobre las divisas, porque tenemos un juego más o menos explícito de devaluaciones competitivas. La mejor manera de perder dinero hoy es equivocarse con las divisas. En emergentes, por ejemplo, la gente se da cuenta de que una parte importante de la rentabilidad ha venido de la divisa y puede que eso no sea sostenible. Al organizar los equipos, debes tener especialistas en análisis de divisas, políticas de cobertura, etc.”

Para Blanqué, el concepto de la gran rotación puede llevar a equívocos. Y destaca que es importante buscar alternativas verdaderamente flexibles dentro del universo de la renta fija. “Se habla de una rotación de bonos a renta variable. Pero es algo más complicado. La gente en realidad va a tipos de activos con rasgos de renta variable pero con propiedades de bonos. Activos híbridos o crossover. Se buscan activos con comportamiento de bono dentro de la renta variable (por ejemplo con las estrategias de dividendo o generación de rentas). Es importante ser consciente de los riesgos”, señala.

Blanqué destaca que crecerá el apetito por productos y soluciones menos líquidos que den exposición a activos reales, por su poder de diversificación.

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