La inversión ISR es buena para la sociedad, pero... ¿y para el bolsillo?


Casi 60 billones de dólares en activos –un 50% del total mundial de la base de activos institucional– están gestionados en la actualidad por signatarios de los principios para la inversión responsable de Naciones Unidas (UN-PRI), código por el que las firmas se comprometen a someter sus decisiones de inversión a criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG), más allá de los criterios puramente financieros.

Sin embargo, los datos demuestran que la adopción de prácticas de inversión responsable entre la comunidad inversora es un proceso lento. Según un informe elaborado por EY, menos de un cuarto de los profesionales de la inversión consideran de forma habitual información extrafinanciera durante sus procesos de inversión y solo el 10% de los profesionales de todo el mundo ha recibido formación reglada sobre cómo aplicar los criterios ASG en el análisis de inversiones, revela CFA Institute.

Así, no es de extrañar que muchos inversores opinen que aplicar estos criterios es una bonita cuestión ética o moral que, no obstante, va en contra del rendimiento financiero de las compañías que los adoptan. Pero se equivocan. Un nuevo estudio desarrollado por Deutsche Bank y la Universidad de Hamburgo constata que las compañías que invierten siguiendo criterios socialmente responsable genera resultados positivos a corto y largo plazo. Los autores han llegado a esta conclusión tras analizar más de 2.200 estudios publicados desde los años setenta: “Tras llevar a cabo la revisión más amplia realizada hasta la fecha sobre la relación entre los criterios ASG y el rendimiento financiero corporativo, podemos concluir que la tesis a favor de la inversión responsable cuenta con un sólido respaldo empírico”, explican. “Invertir siguiendo criterios ASG resulta rentable. Además, destacamos que el impacto positivo de los ASG en el rendimiento financiero es estable en el tiempo”.

No obstante, los autores advierten de que factores como “el efecto conjunto de los riesgos sistémicos e idiosincrásicos, las limitaciones impuestas en la construcción de la cartera y los costes de implementación pueden distorsionar la rentabilidad real que aportan los criterios ASG”, aunque consideran que “como mínimo, los inversores en fondos que aplican criterios ASG pueden esperar obtener resultados similares a los de los fondos de inversión convencionales”, sobre todo teniendo en cuenta que el 90% de los estudios analizados no encuentran una relación negativa entre estos criterios y el rendimiento financiero y una mayoría encuentran una relación positiva.

“Nuestra principal conclusión es que los inversores racionales deberían considerar la importancia de orientarse hacia la inversión responsable a largo plazo para cumplir con sus responsabilidades fiduciarias y lograr una mejor alineación entre los intereses de los inversores y los objetivos de la sociedad”, concluyen.

Puede consultar el estudio íntegro aquí. Funds People publicará en su edición de febrero un artículo en el que se tratará más exhaustivamente este tema.

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