“La historia en los mercados no se repite, pero rima”


“Tal como dijo Mark Twain, la historia no se repite, pero rima”. A los gestores del BNY Mellon Absolute Return Equity Fund, producto que capitanea Andy Cawker, 2014 les recuerda un poco a 2011, cuando los desarrollos macro dominaron el panorama inversor y el alfa procedente de la selección de valores no abundaba. “El año comenzó con pocos cambios en los valores y temas más destacados en Europa, ya que el panorama general era básicamente el mismo: nos hallábamos en un mundo de crecimiento bastante anémico, excepto en EE.UU y el Reino Unido. Los mercados de renta variable continuaban su avance, pese al mayor número de revisiones a la baja que al alza de los pronósticos de beneficio corporativo por parte de los analistas, sobre todo en Europa. El descenso de las tasas libres de riesgo (figura 1) ayudó a justificar mayores valoraciones bursátiles, pero el entorno fundamental de beneficio para la mayoría de las empresas no mejoraba.

Ante tal trasfondo, las pocas compañías expuestas a ráfagas de crecimiento que les permitieran revisar al alza sus previsiones de beneficio gozaron del respaldo aparente de muchas gestoras activas británicas y europeas. Estas acciones suelen hallarse fuera del segmento de gran capitalización, en el que las menores valoraciones reflejaban menor potencial de crecimiento. Sin embargo, a medida que nos adentramos en 2015, los expertos de Insight, filial de BNY Mellon IM, creen que existen motivos para anticipar un entorno más favorable para la selección de valores, tal como ocurrió en 2012 y 2013. Según explican en su última E-News de febrero, “las grandes fluctuaciones de las divisas y del petróleo, unidas a tasas de crecimiento económico más diferenciadas a nivel mundial, deberían dar pie a ganadores y perdedores relativos dentro de cada sector y a través de las cadenas de valor globales, presentándonos con ello más oportunidades de selección de valores”, aseguran.

Asimismo, consideran que el programa de flexibilización cuantitativa (QE) del BCE también debería brindar una mayor claridad a los mercados, poniendo fin a la especulación y brindando un entorno más estable en lo que se refiere a las expectativas macroeconómicas. “El QE del BCE podría calmar a los mercados y procurar un panorama macroeconómico más estable, en lugar de las fluctuaciones de las que fuimos testigos durante el verano de 2014. A su vez, ello podría hacer que las diferencias en los fundamentales ejerzan una mayor influencia sobre las cotizaciones y conduzcan a rentabilidades individuales más diferenciadas”. Hasta la fecha, los mercados se han visto impulsados por los programas de QE implementados por los bancos centrales, pero a medio plazo, los expertos creen que habrá que plantearse varias cuestiones clave.

Concretamente, las cuestiones son las siguientes: ¿cuán efectivas habrán sido estas medidas? ¿ Y qué nivel de crecimiento o inflación es capaz de sostener la economía global sin un boom crediticio y frenada por varios obstáculos estructurales? “Aunque las valoraciones de la renta variable se han visto respaldadas por el descenso de las tasas libres de riesgo (al descontarse flujos de caja futuros a un tipo más bajo), estas menores tasas podrían apuntar a un panorama de crecimiento inferior al que asumen las actuales expectativas de beneficio. En este contexto, los mercados podrían tener que recalibrar sus expectativas y plantearse un mundo con menores niveles de crecimiento nominal, de inflación y de rentabilidad de los activos. Aunque 2014 fue un año complicado para generar alfa, existen motivos para pensar que 2015 podría ser más favorable”.

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