La gran sorpresa de la renta fija en este año que termina


Por petición de algunos lectores de esta columna, que se preocupan por los rendimientos de sus portafolios de renta fija en un mundo de bajas tasas de interés denominadas en dólares, decidimos  construir en febrero de 2014, y a título estrictamente ilustrativo, un portafolio teniendo en mente un inversionista en su fase de retiro y que dispone de 250 mil dólares para financiar parte de su cotidianidad.

Recordemos que para construir un portafolio de renta fija se juega con cinco variables, a saber: calidad crediticia, duración, moneda, movimientos a lo largo de la curva de rendimientos y apalancamiento financiero. No quisimos exponer a “nuestro inversionista” a estrategias que le obligasen a volverse un experto en macroeconomía internacional, por ello evitamos incurrir en riesgos de cambio comprando bonos en monedas distintas al dólar como hacen los sofisticados administradores de fondos de mutuales; descartamos el apalancamiento financiero, porque sólo se consiguen bajos financiamientos en dólares cuando se mueven cantidades muy superiores a las que puede disponer un inversionista medio; tampoco quisimos complicarle la vida obligándole a apostar a cambios en la estructura de tasas de interés que es lo que se hace cuando hablamos de movimientos a lo largo de la curva de rendimientos.

En definitiva, nos concentramos en sacarle partido al hecho de que los bonos venezolanos denominados en dólares, que son conocidos por los inversionistas locales, pagan altos rendimientos cónsonos con su riesgo y que existe una característica de los bonos de renta fija llamada duración, y que es una medida de la sensibilidad del precio de estos a cambios en las tasas de interés (los precios de los bonos se mueven de manera inversa a los rendimientos que ofrecen).

Tomando todo lo anterior en cuenta, construimos el portafolio descrito en la tabla que acompaña este artículo, en el cual invertimos 253 mil dólares, con 25% en papeles especulativos, pero de muy baja duración (PDVSA 2015), y el resto en títulos ubicados en el segmento medio de los bonos de grado inversión que rinden un poco más que los papeles AAA, sin dejar de ser títulos de bajo riesgo crediticio.

Antes de contarles cómo nos fue en el 2014, recordemos que la gran sorpresa de la renta fija en este año que termina fue la caída de los rendimientos de los treasuries, desafiando los pronósticos de la comunidad de inversionistas en el tema que esperaba un incremento de las tasas de interés producto de la reducción programada de liquidez, gracias a la culminación del QE (Quantitive Easing) en octubre del presente año. Si un inversionista hubiese comprado el ETF de iShares 20+ Treasury Bond (TLT) que se concentra en treasuries con vencimiento entre 20 y 30 años, hubiese obtenido una ganancia de capital del 23,10%. Similar comportamiento pero en magnitudes de ganancias menores se obtuvieron a lo largo de toda la curva de rendimiento.

Ahora sí hablando de nuestra cartera, podemos mencionar que entre el 21 de enero al 22 de diciembre (once meses), generó en cupones 9.968,63 dólares, traduciéndose en un rendimiento corriente del 4%.

Sin embargo, si hablamos en términos de capital, la cartera tuvo una pérdida del 2.98% causada por la caída histórica de los bonos de Pdvsa. La decisión de colocar un bono PDVSA de baja duración, el PDVSA 2015, que es el componente que apalanca la rentabilidad del portafolio, fue prudente, ya que aunque el mismo ha caído 11.60% en los últimos 11 meses, se vencerá en octubre del próximo año dando la oportunidad de recuperar capital y reinvertir en el papel que se considere pertinente en el momento.

La caída más pronunciada del precio de este papel a lo largo del año fue del 5 de diciembre al 12 de diciembre pasando del 83.87 centavos de dólar a 68.39, perdiendo 18.51% de su valor. Si liquidásemos el portafolio hoy tendríamos una ganancia anualizada de 1% ya que la pérdida en Pdvsa sería compensada por el flujo de cupones cobrados a lo largo del año.

La combinación de papeles de corta duración y alto riesgo, con títulos de mediana duración y menor riesgo nos permitió sortear la aguda corrección sufrida por papeles de Pdvsa y la República. El 2015 luce complicado, es probable que las tasas de interés en EE.UU. comiencen a subir en el segundo semestre del año de manera discreta, lo que no debería afectar el precio de papeles de alta calidad crediticia por lo que el desempeño de nuestro portafolio en el próximo año dependerá principalmente de lo que suceda con la deuda de Pdvsa y Venezuela en ese periodo.

Mientras existan las indefiniciones económicas en el caso venezolano, se mantendrá el nivel de volatilidad de los precios de la deuda. La caída de la calificación crediticia de la deuda nacional de fecha reciente (de B a CCC en la escala de Fitch) trajo consigo una rotación de jugadores, ya que algunos inversionistas institucionales han tenido que liquidar sus posiciones por exigencias de sus perfiles de riesgo, y estos han sido sustituidos por inversionistas particulares y fondos más agresivos que viven de capturar retornos en ambientes revueltos. La tolerancia a la volatilidad será la virtud premiada en este periodo que recién comienza.

Apreciados lectores, volverán a saber de la cartera Arca a mediados de marzo del 2015, y de nosotros el próximo 5 de enero cuando se reanuden las actividades. Felices fiestas.

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