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Cómo mejorar de una vez por todas la educación financiera en España


Todos los años por estas fechas se celebra el Día de la Educación Financiera, una jornada que se aprovecha para recordar la necesidad de reducir de una vez por todas el déficit cultural que existe sobre esta materia. Pasan los años y sigue sin existir un plan concreto sobre qué medidas poner en práctica para lograr que España sea un país avanzado en lo que respecta a conocimientos financieros. “Aunque en los últimos años ha mejorado significativamente en España el asesoramiento que proveen las entidades financieras, la decisión última sobre el ahorro y la inversión de los particulares residirá cada vez en mayor medida en los propios individuos. La contratación por Internet y el marco regulatorio más restrictivo posiblemente derive a muchos inversores a tomar sus propias decisiones sobre sus ahorros. Y esto significa que para alcanzar sus objetivos financieros deberán disponer de una cultura financiera adecuada”, afirma Beatriz Barros de Lis, directora general de AXA IM para España.

La industria de gestión de activos está haciendo esfuerzos, junto con otros agentes económicos, como medios de comunicación, escuelas de negocio o instituciones como EFPA o Inverco, para acercar las finanzas a los particulares. "Las gestoras estamos incidiendo en formar a las redes de distribución y agentes, participando en conferencias, compartiendo debates y utilizando cada vez más los medios digitales para llegar al público en general. MiFID da un paso más en la protección al cliente exigiendo la formación de los intermediarios. Pero sería deseable llegar más allá, formando al pequeño inversor, por lo que iniciativas como la inclusión de una asignatura en los colegios nos parece adecuada", propone Nuria Trio, directora general adjunta de Amundi para Iberia. Llevar la asignatura a las escuelas es la gran propuesta que hacen las gestoras internacionales para mejorar la educación financiera en nuestro país.

La mayoría de las entidades apoyan una iniciativa de este tipo, al entender que supone combatir el problema desde la raíz. “La educación financiera debe promoverse en todos los niveles, pero si estos conocimientos se empiezan a transmitir en edades tempranas, cuando tenemos más capacidad de aprendizaje y un horizonte temporal mayor, conseguiremos que las nuevas generaciones lleven a cabo una planificación financiera, una gestión del riesgo y un ahorro necesario para cada etapa de la vida. Debería ser una asignatura escolar”, manifiesta Carla Bergareche, directora general de Schroders para Iberia. Esto sería muy importante porque, tal y como indica Javier Mallo, responsable de ventas de Legg Mason para Iberia, las actitudes y habilidades básicas para la vida se adquieren en torno a los 9 años. "Los niños toman conciencia sobre el concepto del dinero a edades incluso más tempranas. Además, diversos estudios han demostrado que más del 80% de los profesores creen que la formación financiera debe iniciarse en la escuela primaria en vez de en la secundaria para que sea mucho más eficaz”.

Ambos coinciden en este punto con Almudena Mendaza, directora de Ventas de Pioneer Investments para Iberia, quien considera necesario incluir una asignatura de educación financiera en los colegios, o Juan San Pío, responsable de Lyxor ETF para Iberia y América Latina. “Si se hablara sobre economía desde edades más tempranas se fomentaría una cultura financiera entre la sociedad más eficiente, ya que ayudaría a cada individuo a entender por sí mismo los diferentes vehículos de inversión que están a su alcance y a saber escoger aquellos que más se ajusten a su perfil de riesgo y a sus necesidades”, indica San Pío. A su juicio, esta iniciación en el mundo financiero debería ser práctica y sencilla, de tal forma que despertara el interés del que se inicia en la materia. “Desde el primer minuto debería tener una aplicación práctica en su vida del día a día, para que no fuese considerada como una materia especializada para un sector concreto y ajeno al resto”.

Algunas gestoras internacionales han apoyado iniciativas muy concretas para mejorar el conocimiento del ahorro y la inversión desde edades tempranas. Es el caso de Pioneer Investments, Carmignac, GAM y Nordea con el patrocinio de Mi primer libro de economía, Ahorro e Inversión, libro escrito por María Jesús Soto, agente financiero de Andbank en León, que aborda de forma didáctica aspectos básicos del ahorro. Su obra ha sido traducida a siete idiomas y llevada a las escuelas de distintos países. “Resulta muy importante proporcionar información financiera a los más jóvenes (por ejemplo a través de programas escolares, nuevas tecnologías, cursos online…) para que así puedan tener un amplio conocimiento de conceptos económicos de gran relevancia en su futuro”, señala Laura Donzella, responsable de Ventas de Nordea para Iberia y Latinoamérica.

La lectura en familia de este libro la recomienda Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latinoamérica, quien aconseja a los padres empezar a explicarles a sus hijos qué es el dinero, para qué sirve, de dónde viene… “Desde edades muy tempranas se les puede explicar que se trabaja para ingresar dinero, que con ello se pueden comprar cosas y pagar gastos básicos (luz, casa, comida, ocio, coche) y otros no básicos (regalos, ocio, restaurantes, viajes…). Se les debe hacer partícipes en tareas de cierta responsabilidad, como la compra, e inculcar el ahorro de la paga o la realización de trabajos en casa para que puedan cubrir sus necesidades básicas (cromos, dulces, tebeos) y plantearles objetivos a medio plazo (como comprar una bicicleta). El mejor ejemplo es en casa. Si además fuésemos capaces de implantar cursos de educación financiera en los colegios, el ahorro y buena gestión del dinero sería una de las fortalezas de esta generación para enfrentar los retos del futuro”.

Llevar los programas educativos más allá de los colegios...

Sin embargo, la formación financiera no solo debería centrarse en los más pequeños. Según Javier Dorado, director general de J.P.Morgan AM para España y Portugal, sería un paso muy importante que en todos los planes educativos, desde la infancia hasta la universidad, se incorporasen temáticas relacionadas con las finanzas personales, de tal forma que todo el mundo terminara sus estudios con un nivel mínimo de conocimientos sobre este tema. Ramón Pereira, director general de Franklin Templeton para Iberia, va un paso más lejos y propone explicar en cada asignatura la importancia de las finanzas. “En Ciencias Sociales se deberían describir los mercados e instrumentos financieros; en Matemáticas ilustrar los efectos del interés compuesto sobre el ahorro; en Ética y Religión tratar sobre la importancia de la ética en los negocios; en Lengua explicar los términos financieros básicos; en Historia describir y analizar los motivos de los periodos de crisis y crecimiento económico. En todos los casos se deberían incluir simulaciones y videos donde la información entre por los ojos”.

Tal y como resume Ignacio Rodríguez Añino, director de Ventas de M&G Investments para España, Portugal y América Latina, “lograr una educación financiera de calidad constituye una responsabilidad que debemos repartir y asumir entre todos. Se trata, nunca mejor dicho, de una labor a largo plazo para la que es necesario implicar a actores públicos y privados, así como a las propias familias. Solo así conseguiremos inculcar desde la niñez el concepto de ahorro temprano y finalista, las ventajas del asesoramiento financiero y la necesidad de comprender los productos que adquirimos y cómo estos encajan en nuestras necesidades a largo plazo. El objetivo consiste en construir una sociedad financieramente responsable que se sienta cómoda con su cartera y tranquila con su futuro financiero”. Y es que, una pobre educación financiera tiene un alto coste. Hace que muchos inversores no puedan hacer frente a sus emociones a la hora de invertir y esa falta de control puede provocar la toma de decisiones equivocadas, llevándoles a asumir más riesgo del que puedan tolerar o menos riesgo del que deberían asumir para alcanzar sus objetivos de inversión, señala Sophie del Campo, directora general de Natixis Global AM para Iberia, Latinoamérica y EE.UU. offshore.

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